martes, 23 de abril de 2013

¿Por qué es bueno leer?



por qué es bueno leer
El periodista y escritor Emili Teixidor, dice en su obra La lectura y la vida (Ed. Booket) que si desaparecieran los libros de la tierra, el mundo se quedaría sin memoria. Los libros guardan y aportan tantas cosas a la vez que concebir la existencia sin ellos sería como vivir en una atmósfera sin sol. El autor continúa su narración diciendo que el que lee no sólo vive su vida, se involucra en la de otros y por eso es más abierto, aprende más experiencias y se emociona más. Y no sólo lo dice este periodista, lo avalan diversos estudios que aseguran que leer por placer es un revulsivo contra el estrés, porque permite evadirse en otras historias, sumergirse en preocupaciones ajenas para olvidarse de las propias. Además, enriquece el lenguaje, lo que hace más locuaz al que tiene por hobby la lectura; favorece la concentración y hasta en algunas investigaciones aseguran que el hábito de la lectura desde edades tempranas es garante de éxito profesional.
El 23 del abril se celebra el Día Internacional del Libro y en homenaje a este día no está de más recordar los beneficios, además de los ya mencionados,  que aporta la lectura al cerebro, ese órgano que descuidamos más de lo que imaginamos. Una vez que es aprendido en la más tierna infancia este hábito tan sencillo se convierte “en una de las actividades más beneficiosas para la salud, puesto que se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales”, sentencia Guillermo García Ribas, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurlogía (SEN). 
Otro de los aspectos que favorece la lectura es la reserva cognitiva, que guarda una relación directa entre el buen funcionamiento cognitivo y ejecutivo de nuestro cerebro cuando envejecemos y ha demostrado ser un factor protector ante los síntomas clínicos de las enfermedades neurodegenerativas, como por ejemplo la enfermedad de Alzheimer. “Se ha comprobado que cuanto mayor reserva cognitiva posee un individuo, mayor capacidad tiene su cerebro para compensar el daño cerebral generado por este tipo de patologías”, añade el doctor.
Por ello, las personas mayores son un sector poblacional al que se le debe animar a este hábito y aunque a ciertas edades es muy difícil inculcar determinadas costumbres, siempre se puede tratar de incentivar en función de los gustos personales (no es necesario obligar a leer un clásico o el último bestseller) o animar  “a participar en grupos de lectura o a utilizar otro tipo de soportes”, señala García Ribas.  Los e-books permiten cambiar el tamaño de letra a gusto del consumidor lo que puede ser una buena opción si se tienen problemas de visión como suele ser frecuente a determinadas edades.
Los niños son otro de los grupos en el punto de mira cuando se habla de potenciar la lectura.  Para transmitir la pasión por los libros cuanto antes se empiece mejor, porque la adquisición de hábitos ha de hacerse siempre a edades tempranas si se quiere obtener éxito. Y en esto de leer ocurre lo mismo, de hecho, desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) insisten en que es muy importante que los padres no sólo inculquen sino que compartan la lectura con los niños y que les lean cuentos, algo que también mejora la dinámica de las relaciones familiares. 
beneficios de la lectura
Según la doctora Esther Serrano, pediatra de Atención Primaria en el Centro de Salud de Benicalap Azucena de Valencia, “la lectura es un método estupendo para mejorar el aprendizaje de los niños, su desarrollo y su maduración; ayuda en su desarrollo cultural y en su maduración psico-afectiva. El contacto con los libros debe empezar desde bebés. Se les debe leer en voz alta incluso antes de que empiecen a caminar, porque está comprobado que aprenden a leer mejor si antes han escuchado lecturas”.
La exposición temprana de los pequeños al lenguaje narrativo y poético, a los juegos de palabras y las rimas contribuye a una apropiación distendida del lenguaje y a la comprensión de las estructuras profundas de la lengua materna. “Este hecho redundará en una alfabetización gradual, segura y feliz. Antes de los 3 años a los niños les interesa más la sonoridad que el contenido, pero es muy útil para que vayan interiorizando el lenguaje y los silencios. Desde un punto de vista cognitivo, les ayuda a crear asociaciones entre su experiencia y el mundo exterior”, según la doctora. 
Cuando llegan a la adolescencia es posible que algunos dejen apartado el hábito si lo tenían, pero los expertos explican que posteriormente lo retoman. En todo caso, no es aconsejable obligar porque se puede generar el efecto contrario. Para inducir a estas edades a la lectura se pueden buscar alternativas tanteando los gustos de cada uno e incluso es viable apuntarles a una biblioteca.





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