jueves, 13 de junio de 2013

Aprender a respirar

Entrevista con Brigitte Hansmann, autora del libro Respirar con árboles: "Con una respiración más profunda y pausada acogemos mejor la información"



respirar bien

Hace unos meses recibí de la editorial Urano un libro cuyo título me sorprendió, Respirar con árboles. Siempre he escuchado que la mayoría de las personas “no sabemos respirar” y que si aprendiéramos nuestra forma de afrontar la vida mejoraría sustancialmente. Con ese rumor rondándome de fondo y aquel título sugerente que vincula este “acto mecánico” con la naturaleza, decidí hablar con la autora para que me arrojara algo de luz sobre su obra y, por ende, de la respiración.
Su nombre es Brigitte Hansmann, y aunque es alemana habla perfectamente español ya que reside en Cataluña. Además de escritora, es educadora e instructora de movimiento en DFA (Duggan/French Approach), una teoría dirigida al reconocimiento de patrones somáticos. Los comentarios de la autora a las preguntas reflejan la importancia que tiene respirar y transforman ese rumor del que hablaba al principio en una realidad que invita a la reflexión.



Brigitte Hansmann
Para “aprender a respirar”, ¿tenemos que ser más conscientes de nuestro cuerpo y de nuestro entorno?
La observación de los movimientos de la respiración permite desarrollar la conciencia del cuerpo. No es que tengas que desarrollarla para aprender a respirar, es más bien un efecto colateral. De todos los procesos fisiológicos, la respiración es el más accesible para la conciencia. Pero aun así, no resulta fácil permanecer con la atención enfocada en la respiración. Las coordenadas del entorno, es decir, del espacio físico en el que te mueves, la horizontal y la vertical ofrecen un referente externo que ayuda a observar los movimientos respiratorios y a hacer experimentos con diferentes relaciones entre unas partes del cuerpo y otras o con el entorno, el suelo, la silla, el sofá. Puedes probar cómo es la sensación del movimiento del diafragma en relación al asiento sentado de un modo o de otro o cómo es estando de pie con el peso del cuerpo distribuido sobre los pies de un modo o de otro.

¿Cómo se consigue esto? Es una cuestión de mucha paciencia y reflexión interior, ¿no?
Es cuestión de práctica. Necesitas constancia, perseverancia, paciencia, tolerancia, compasión y generosidad. Tienes que estar dispuesta a encontrarte con lo que hay en tu interior, el placer, el gusto, la fortaleza y energía, las emociones no resueltas del pasado, los temores al futuro, la inseguridad del presente. Si tu énfasis está en concederte un poco más de tiempo para cada uno de los movimientos respiratorios, con el tiempo aprendes a reconocer estos aspectos de tu vida interior como lo que son.
Dado el sinfín de pensamientos repetitivos y compulsivos que tienden a apoderarse de
nosotros a la largo del día, es un alivio poder dirigir tu atención sobre algo concreto y directa e inmediatamente beneficioso.
La reflexión interior que mencionas me parece ser otro fruto del proceso, más que requisito. Sentarte a meditar sin duda ayuda en el proceso, pero propongo prestar atención a permitir los movimientos respiratorios en las actividades del día a día y también en el contacto con los demás en la familia, el trabajo y con extraños, viendo la tele y leyendo libros, revistas y blogs en el ordenador. Se ve que con una respiración más profunda y pausada estamos en mejor posición para acoger la información, ya sea a la hora de escuchar como durante la lectura.






El título del libro del título para mí es sugerente, ¿de qué forma está vinculada la respiración con la naturaleza?
Los seres humanos formamos parte de la naturaleza. En ningún momento dejamos de
formar parte de ella. La respiración es un proceso totalmente natural. No obstante, el desarrollo de la conciencia del “yo”, de ser un individuo diferenciado del entorno ha creado una ilusión de separación, como si la cultura resultante de esta conciencia fuera opuesta a la naturaleza. De hecho, la cultura es un fenómeno de la naturaleza como cualquier otro.
No hay nada que no forme parte de la naturaleza. Este ordenador en el que escribo esto y el ordenador en el cual tú lo lees se pudieron fabricar a base de entender ciertos procesos naturales. Gracias a esta comprensión es posible que mis palabras te lleguen con unos pocos golpes de teclado, independientemente de la distancia que nos separe.

En general, ¿qué beneficios aporta el control de la respiración, puede calmar dolores físicos o aliviar situaciones de estrés?
Sí. Puede hacer todo esto y más. Pero no me gusta llamarlo control de la respiración.
Aunque sea más largo, prefiero decir concederte tiempo para que los movimientos respiratorios puedan suceder o permitir los movimientos respiratorios.La inmensa mayoría de dolores y dolencias físicas, al igual que el estrés, vienen causados por o, al menos, acompañados de tejidos muy tensos o una combinación de estos y otros excesivamente laxos. Si en la espiración enseñas a los lugares tensos de tu organismo donde está el suelo, los orientas hacia la posibilidad de apoyo. Si te concedes un momento para contemplar la posibilidad de aceptar este apoyo, la próxima inspiración se iniciará en un lugar un poco más profundo, algún lugar que habitualmente está demasiado tenso como para poder participar en los movimientos de la respiración. Así aportas energía e introduces la posibilidad de movimiento, de cambio y desarrollo en una parte que se quedó estancada hasta el punto de desarrollar síntomas. Respiración a respiración puedes ir soltando esas tensiones hasta alcanzar un tono favorable para las actividades de la vida. De este modo los dolores remiten, dolencias se curan y el estrés se calma.
Aunque evidentemente haya enfermedades que no se curarán nada más que respirando, en todo caso, la práctica de permitir los movimientos respiratorios más allá de las restricciones de los patrones de tensión habitual ayudará en el proceso de curación.



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