viernes, 23 de agosto de 2013

Relación entre deporte y cerebro

el deporte cuida el cerebro

Cuando hablamos de ejercicio físico generalmente pensamos en los beneficios que aporta desde un punto de vista de la salud, en general, y de la mejoría estética que puede reportar. Sin embargo, hacer deporte es también una forma de mantener el cerebro activo. Veamos el porqué.
Dicen expertos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que la actividad física potencia la memoria y ayuda a controlar la hipertensión arterial, uno de los grandes enemigos del cerebro. Además, contribuye a mejorar el estado anímico, aspecto importante para que la mente trabaje bien.
Algunos entendidos aseguran que hay indicios de que el ejercicio físico activa una serie de procesos que mantienen y protegen las células nerviosas. Además, estimula la formación de neuronas en el hipocampo, una región que está vinculada, entre otras cosas, con la memoria, la emoción y la motivación, apunta David A. Pérez, director de la Fundación del Cerebro. 

¿Qué ocurre exactamente en el cerebro cuando hacemos deporte?

Según explica Carlos Tejero, vocal de la SEN, el cerebro en estos casos es el encargado de coordinar el movimiento de los músculos implicados en la actividad y de que las funciones corporales se realicen de forma correcta: incremento del flujo sanguíneo, el ritmo cardíaco, la respiración, el consumo energético...
Al mismo tiempo, activa distintos sistemas como el propioceptivo o el sensorial.
Todos estos elementos producen un beneficio en la vascularización cerebral y y fomentan la sinapsis neuronal (uniones neuronales).
Por otra aparte, "ciertos deportes estimulan la memoria, ya que obligan a recordar alineaciones, repasar las jornadas o rememorar penaltis o goles. Y si se hacen en grupo ayudan a evitar el aislamiento fomentando la interacción social, básico para conservar la función cognitiva”, añade Pérez.

Deportistas de élite

Gracias al desarrollo de las técnicas de neuroimagen, que permiten analizar las zonas del cerebro que se activan cuando se realiza una actividad, se ha podido demostrar también que el cerebro de los deportistas de élite es diferente. “Por ejemplo, en los futbolistas profesionales, las áreas del cerebro encargadas de procesar las imágenes espaciales, tridimensionales y valorativas están más desarrolladas. Esto demuestra la capacidad que tiene nuestro cerebro de evolucionar si se ejercita”, concluye el doctor Carlos Tejero.

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