jueves, 10 de octubre de 2013

Depresión, principal enemiga de la salud mental



Día Mundial de la Salud Mental
(10 de octubre)


Según la OMS, la salud mental constituye un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando alguien es incapaz de asumir todas estas funciones? Entonces nos situamos en el plano de enfermedad y podemos estar ante un posible trastorno mental.
La depresión es el principal de estos trastornos, afecta a 350 millones de personas en todo el mundo y está
considerada como la causa más importante de discapacidad. Hay distintos tipos, pero en general se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. En el peor de los casos puede llevar al suicidio.
Se puede diagnosticar de forma fiable y  tratar, el principal problema es que más de la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en algunos países) no reciben esos tratamientos.
La prevención del suicidio también está englobada dentro de la estrategia de salud mental de la OMS, dado que entre los factores de riesgo principales de esta actuación se encuentran las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales.


¿Sufren las mujeres más depresión?

 Se tiende a decir que la depresión  se da con más frecuencia en mujeres que en hombres. No obstante, la doctora Adela Berrozpe Blasco, psicóloga experta en depresión y miembro de TheDoctors.es, ha contado a clavesdemujer.com su opinión al respecto:
"Aunque, como grupo, las mujeres tienen más sintomatología depresiva que los hombres, las diferencias son mínimas. Muchas de éstas se dan en función de variables sociales y estructurales.
Como
datos constatados, Maud et al concluye que las diferencias de género en depresión se maximizan en las personas de más de 34 años, en las que tienen hijos, en las casadas o divorciadas, en las de bajo nivel de estudios y en las de empleo manual.
Entre las mujeres sin hijos o con uno o dos, las solteras, las que tienen edades comprendidas entre 25 y 34 años y las profesionales, la diferencia es mínima. Podemos decir que, el nivel de sintomatología depresiva en las mujeres con estudios universitarios y en las profesionales, es inferior al de los hombres con empleo manual, solteros (ya que estar casado y tener hijos parece particularmente más beneficioso en los hombres, en lo que a sintomatología depresiva se refiere), con menor nivel de estudios y de edades comprendidas entre 18 y 24 años. Todo ello apunta a la escasa relevancia de los factores biológicos. (Matud et al. Variables sociodemográficas en diferencias de género en depresión 19Int J Clin Health Psychol, Vol. 6, Nº 1).
En cuanto a aspectos relacionales, PayKel et al (1973) llegaron a la conclusión de que las desavenencias conyugales (peleas en los seis meses precedentes al inicio del cuadro, distanciamiento, hostilidad, tensiones, conflictos sexuales) son situaciones que frecuentemente preceden a la manifestación de la sintomatología depresiva. Rousanville et al (1980) comprobaron que las pacientes que mejoraban la relación de pareja también mostraban una mejoría en los síntomas depresivos."


En niños

Datos de la OMS indican que alrededor de la mitad de los trastornos mentales se manifiestan antes de los 14 años. Aproximadamente el 20% de los niños y adolescentes del mundo los sufren. 
Por su parte, Berrozpe apunta que algunos investigadores aseguran que "los trastornos de conducta y de eliminación disminuyen al aumentar la edad de los sujetos, mientras que los trastornos depresivos y de alimentación aumentan con los años. Los datos afirman que la psicopatología infantil sigue una pauta evolutiva. 
A estas edades el género muestra alguna diferenciación y determinados estudios apuntan a que los trastornos de conducta, del sueño y eliminación son más frecuentes en los niños, y los de alimentación, ansiedad y depresión, en las niñas."


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