lunes, 2 de diciembre de 2013

Botox en Crema, Acné y Arrugas



crema de botox


Las aplicaciones de la toxina botulínica son cada día más variadas. La última novedad es la de utilizar botox contra el acné. Dos estudios recientes han demostrado la disminución en la producción de grasa facial y del tamaño de los poros tras la inyección intradérmica de toxina botulínica. Sus resultados son interesantes, aunque aún no hay nada concluyente. 

Al mismo tiempo, la crema de botox para las arrugas comienza a ser una realidad cada vez más factible, ya que, en breve, se espera su aprobación por la FDA Americana (Food and Drug Administration, equivalente al Ministerio de Sanidad). Una vez comercializada habrá que dejar pasar el tiempo para valorar hasta qué punto es eficaz, pero lo más probable es que sus efectos no sean los mismos que las infiltraciones, o al menos esta es la opinión que manifiestan algunos expertos.

Contra el acné

En uno de los estudios que ha analizado el uso del botox como tratamiento para el acné se ha probado que la aplicación de la toxina botulínica en el rostro consigue una reducción del acné del 75% a la semana y del 80, 73 y 59%, respectivamente en los meses siguientes. En una segunda investigación, se ha tratado a 20 pacientes colocando esta sustancia en una mitad del rostro y suero salino en la otra, y se ha podido apreciar la reducción de grasa en la zona inyectada con toxina.

Opinión experta

“De momento, no se plantea el uso del botox para tratar el acné o la piel grasa, ya que la proximidad de los músculos de la cara a la piel podría ocasionar alteraciones en la mímica facial tras su infiltración, pero quién sabe si en el futuro se le encontrará alguna aplicación terapéutica con el desarrollo de la toxina en crema que está en investigación en Estados Unidos”, comenta Elia Roo, coordinadora del Grupo español de dermatología estética y terapéutica (Gedet) del Hospital Sur de Madrid y miembro de la Academia Española de Dermatología yVenereología (AEDV).

Crema de botox

Se ha descubierto una nueva proteína que permite el transporte del activo de la toxina botulínica a través de la piel, evitando la necesidad de inyecciones. En los análisis se ha demostrado que es capaz de transportar moléculas grandes a través de la barrera de la piel y se están realizando pruebas también con Factores de Crecimiento.
¿Para qué servirá?

“Las primeras aplicaciones comerciales de esta proteína serán con la toxina botulínica tipo A y serán productos para reducir las arrugas perioculares. La duración media aproximada de tratamiento en los estudios es, de momento, de 80 días”, explica Nerea Landa, dermatóloga de Bilbao y miembro de la AEDV.  
Lo que sí se sabe es que la crema de botox para las arrugas es una posibilidad cada vez más cercana, pues está tramitándose y está pendiente de aprobación aún por la FDA Americana, en un tiempo no determinado.

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