miércoles, 5 de diciembre de 2018

¿Cuáles son las consecuencias del aumento de las temperaturas para la salud?


El documento “Lancet Countdown Report 2018”, que acaba de publicarse recientemente, ha concluido que durante 2017 hubo 57 millones de personas más vulnerables sometidas a una ola de calor con respecto al año 2000, y 18  millones más que en 2016. La investigación realizada por profesionales médicos y académicos de 27 organizaciones participantes como la Organización Mundial para la Salud (OMS), el University College London Institute o el Banco Mundial, entre otras, desvela una serie de datos interesantes respecto a cómo influye el aumento de las temperaturas en la salud. Paralelamente la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha desarrollado un documento a la vista de estas informaciones en donde propone una serie de recomendaciones para conciencias tanto a los dirigentes españoles como a la población en general. 

Aumento de temperaturas y salud



Las temperaturas sí están subiendo


Estos expertos nos han alertado de las consecuencias, cada vez más importantes, que está teniendo sobre la salud el cambio climático. Y es que según indican las elevadas temperaturas están afectando de una forma considerable a las personas más frágiles. De hecho, tal y como indica el informe, Europa y el este del Mediterráneo se encuentran en riesgo en riesgo, debido al envejecimiento de la población que vive principalmente en las ciudades, y además poseen entre un 42% y 43% de los mayores de 65 años vulnerables a la exposición al calor.


Lo que es un hecho es que la temperatura medioambiental está aumentando progresivamente. Ésta, explica el informe, ha subido una media de 0.3°C entre 1986 y el 2017, y en las zonas habitadas es más del doble (0.8°C). Del mismo modo, desde el Servicio de Ciencia y Conocimiento de la Unión Europea, aseguran que por cada grado que sube la temperatura ambiente, la mortalidad se incrementa hasta un 4 por ciento. Esto implica un aumento de 30.000 muertes por año para la década de 2030.


En España, la tendencia es la misma, es más si se comparan las temperaturas base de 1986-2008, en 2017 la media se ha incrementado en 1.6°C. 

La temperatura ha subido una media de 0.3°C entre 1986 y el 2017, y en las zonas habitadas es más del doble (0.8°C). 



Por todo ello, y otra serie de conclusiones sobre el cambio climático, en diciembre de 2015, 195 países, entre los que se encontraba España, firmaron el Acuerdo de París, comprometiéndose a mantener el aumento de la temperatura media global por debajo de 2°C, en torno a 1.5°C. Los últimos datos indican que es probable que el calentamiento global aumente 1.5°C entre 2030 y 2052, si se sigue como hasta ahora. Para lograr reducir esta cifra “las emisiones netas globales causadas por el dióxido de carbono (CO2) deberían reducirse en torno a un 45% con respecto a los niveles de 2010 para 2030”. 


Necesidad de medidas preventivas


El  aumento de la mortalidad a causa de olas de calor extremas es una realidad y los expertos apuntan que las cifras empeorarán si no se adoptan medidas preventivas.

Entre las ciudades encuestadas para la elaboración del informe, un 51% estima que las consecuencias del cambio climático van a comprometer seriamente la infraestructura de salud pública. Por ello, un 65% ha llevado a cabo evaluaciones de riesgo del cambio climático en la población, pero “el gasto para paliar los efectos de este problema es todavía insuficiente”. 


Entre las medidas que se sugiere en el informe destacan las siguientes:

  • Establecer regulaciones laborales más estrictas para proteger a los trabajadores de las condiciones extremas de calor.
  • Adopción de equipos mejores que soporten las altas temperaturas en los hospitales y sistemas de salud. 

Consecuencias para la salud del cambio climático



¿Cómo afecta la exposición al calor a la salud de la población?


El estudio “The Lancet Countdown”, ha analizado la exposición al calor de la población en relación a cuatro indicadores clave: vulnerabilidad al cambio climático, efectos de las temperaturas en la salud, las olas de calor, y los efectos en la capacidad laboral.
 

Las enfermedades relacionadas con el calor son cada vez mayores en todo el mundo como resultado del aumento de la temperatura promedio y los cambios en las precipitaciones. En este sentido se destaca la propagación de enfermedades infecciosas como el dengue. Además, los efectos climáticos adversos inciden indirectamente en la malnutrición y la falta de medios en los países más vulnerables.



Ante una temperatura elevada,  el cuerpo activa una serie de mecanismos de defensa (dilatación de vasos sanguíneos para aumentar el flujo sanguíneo o la sudoración para crear enfriamiento por evaporación), para regularse. 

A veces se produce el fenómeno llamado “estrés por calor” cuando esos mecanismos de defensa del cuerpo no pueden controlar el aumento de la temperatura corporal y provocan calambres, síncopes y agotamiento por calor. 


No obstante, hay personas que se muestran más sensibles al calor extremo, sobre todo, personas mayores o trabajadores expuestos a altas temperaturas, pacientes con enfermedades neurológicas y psiquiátricas, enfermedad cardíaca o pulmonar, enfermedad renal o diabetes.

Golples de calor por el aumento de temperaturas



A veces se produce el fenómeno llamado “estrés por calor”, es decir, cuando esos mecanismos de defensa del cuerpo no pueden controlar el aumento de la temperatura corporal y provocan calambres, síncopes y agotamiento por calor. Los síntomas que se experimentan son: dolor de cabeza, cansancio, vómitos y confusión.


En su manifestación más severa este estrés se transforma en un golpe de calor, que se origina cuando la temperatura corporal se sitúa por encima de 40 °C dando lugar al fallo de múltiples órganos (riñones, hígado, corazón, pulmones, cerebro y sistema sanguíneo). Del mismo modo, la exposición al calor puede aumentar el riesgo de enfermedades y la mortalidad en algunas de ellas, como el trastorno bipolar y esquizofrenia, empeoramiento de síntomas de demencia y mayor riesgo de suicidio.


Contaminación del aire


La Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que la contaminación del aire es responsable de aproximadamente 7 millones de muertes prematuras cada año en todo el mundo, y especialmente en pacientes con enfermedades cardiovasculares o respiratorias. 


En el “Lancet Countdown Report 2018”,  argumentan que la contaminación del aire con partículas finas es específicamente problemática para la salud. De hecho, ha sido la responsable de un total de 2.9 millones de muertes en el mundo en 2015. Los datos de España estiman que se han producido casi 21.000 muertes por este tipo de contaminación en partículas del aire en 2015, de las cuales un 23% fueron generadas por los hogares, un 19% por el transporte terrestre, un 10% por la industria y un 5% por las centrales eléctricas. 

La contaminación del aire afecta a la salud




Recomendaciones para revertir los efectos del clima


Dentro de esta iniciativa y fruto de la colaboración entre Lancet Countdown y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), se ha elaborado el documento relacionado, “Cambio climático y salud”’, donde se indican una serie de medidas preventivas elaboradas por estos profesionales y en los que se busca sensibilizar a los políticos españoles y a la sociedad en general:

  • Integrar la influencia del cambio climático en la salud en los planes de estudio de las Ciencias Médicas y de la Salud
  • Asegurar la coordinación y financiación para dar respuesta a las olas de calor
  • Comunicar, educar y advertir a la población de la amenaza que genera el cambio climático para la salud
  • Disminuir las muertes relacionadas con la contaminación del aire
  • Reducir la emisión de gases de efecto invernadero
  • Compromiso con la eliminación del carbón en España para antes de 2030, mediante una rápida transición hacia energías renovables, entre otras cuestiones


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