Corría el año 1992, Jorge Maldonado y Eulogio Reguillo, emprendieron una aventura para dar rienda suelta a su vena artística: la escultura de una serie de figuras fruto de su imaginación usando como escenario y material la misma naturaleza. Aprovechando los muros de piedra arenisca que rodeaban una parte del embalse de Buendía ( Cuenca ), dejaron un legado convertido desde hace unos años en ruta turística , la ruta de las caras.
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