miércoles, 4 de noviembre de 2015

Mujeres pioneras, las hermanas Brontë, bajo la pluma de Ángeles Caso



La escritora Ángeles Caso nos sumerge en la vida de las hermanas Brontë en su última novela Todo ese fuego (Ed. Planeta). En una entrevista para Claves de Mujer, asegura que estas mujeres pioneras y auténticos genios de la literatura la han fascinado desde siempre, motivo suficiente para materializar su admiración en esta obra. 

La escritora Ángeles Caso


El libro narra la tortuosa vida de las tres autoras Charlotte, Emily y Anne Brontë recluidas la mayor parte de su vida en la casa parroquial de Haworth (Inglaterra), al ser su padre el párroco de esta población inglesa. Cada una muestra una personalidad especial, pero todas poseen un talento excepcional para transmitir sentimientos por medio de las palabras, lo que finalmente las hará inmortales. Pese a la dura época en la que vivieron, la primera mitad del s.XIX, donde las mujeres a penas podían expresarse, ellas consiguieron destacar como lo que eran, mujeres cultas y apasianadas por el verbo, en un mundo reservado a los hombres, la literatura, y hoy día el eco de sus palabras escritas se sigue escuchando en todo el mundo.

¿Por qué has escogido la vida de las hermanas Brontë para tu última novela?

Porque se trata de mujeres absolutamente fascinantes, las admiro muchísimo como escritoras: Cumbres Borrascosas, la poesía de Emily, por ejemplo, está entre lo mejor de la literatura universal y, desde luego, entre lo mejor de la literatura en lengua inglesa, y eso que es raro que las mujeres entren en esos cánones, sin embargo ellas están en ese canon desde el principio. Siempre las he admirado mucho como escritoras y me ha impresionado mucho su vida por la dureza, el aislamiento, por tenerlo todo en contra, y además por algo tan extraordinario de que tres mujeres, tres hermanas, miembros de una misma familia, tuviesen tanto talento y trabajasen a la vez y escribieran al mismo tiempo obras tan magníficas. Yo creo que son razones suficientes para dedicarles un libro.



¿Qué es lo que más te ha fascinado individualmente de cada una de ellas?

Charlotte era la más "moderna", podríamos decir que es la que más quiere romper con las terribles limitaciones que se imponen a las mujeres en aquella sociedad victoriana de la primera mitad del siglo XIX. Es la que más lucha contra esas condiciones de vida, pero al mismo tiempo es como si tuviera una contradicción pues ella decía que no quería ser una persona marginal. Es muy rompedora pero ella misma muchas veces se limita. Por un lado, es como si quisiera romper con todo lo que la sociedad le marca y por otro lado no se atreve del todo y por ello intenta ser una señorita victoriana en muchos momentos de su vida. Anne, es de la que menos se sabe, era una mujer muy tímida, muy callada, muy sumisa y sus novelas, sobre todo, la segunda de las dos que escribe, La inquilina de Wildfell Hall, es muy radical y un canto a la liberación y a la autonomía de las mujeres, algo muy sorprendente en una mujer que aparentemente es bastante obediente y sumisa. La más rompedora de todas es Emily, un genio como novelista, sólo escribe una novela, Cumbres Borrascosas, y parece que era muy buena también como pianista, sin embargo no tiene ninguna vanidad ni pretensión de ser nada. De hecho, las tres publican en un principio con seudónimos masculinos, y Emily hace jurar a sus hermanas que nunca rebelarán sus nombres porque no quiere que nadie sepa que la persona que está detrás de esas obras es ella. Es una mujer bastante asocial, pero en general un ser humano muy asombroso.


Y al mismo tiempo, ¿qué es lo que más te ha costado reflejar de sus vidas?
A mí lo que más me ha costado es reflejar la presencia de la muerte en sus vidas. Las tres pierden a su madre de pequeñas, después a sus dos hermanas mayores, que eran niñas también, y eso las afecta profundamente. Más adelante pierden al hermano y ellas mismas mueren muy jóvenes. La muerte era una constante en sus vidas, además el padre era el párroco de la población donde vivían, Haworth, y su casa estaba pegada al cementerio, las ventanas de su hogar daban al cementerio y cada día se abrían tumbas para enterrar a gente muy joven, de modo que la muerte era una presencia permanente. Eso es lo que más me ha costado porque seguramente en aquella época la muerte se vivía, no te digo con menos dolor, pero sí con más naturalidad que ahora. En la actualidad la muerte es algo que nos aterra y algo que queremos alejar de nuestras vidas y de nuestras mentes, y ese aspecto de la muerte que está muy presente también en la literatura de las hermanas Brontë, yo creo que es probablemente lo que más me costó. 

¿Por qué el título de Todo este fuego?

Es una frase que dice Charlotte dentro de la novela. “¡Qué voy a hacer con todo este fuego que hay dentro de mí!" Las hermanas Brontë son personas enormemente limitadas, sin embargo son mujeres que tienen pasiones muy intensas, y no pasiones amorosas, que también en algún momento, es pasión por la vida, pasión por la literatura, por viajar, por hacer cosas interesantes, pero la sociedad no se lo permite. Así, esa frase que yo pongo en boca de Charlotte es la que al final decido escoger como título de la novela.

Portada libro Todo ese fuego



¿Crees que estas tres mujeres abrieron el camino a otras para dedicarse a la literatura, fueron pioneras?

Desde luego, fueron muy pioneras. Lo fueron en su momento con esa limitación de publicar con seudónimos masculinos, unos nombres raros pero al principio se sobrentendía que eran hombres. Después, en cuanto se supo quiénes eran de verdad causó una gran impresión en la Inglaterra de aquella época, pero esto abrió las puertas a otras mujeres para escribir, a levantar la voz, a tener una voz propia, algo que no estaba previsto en los cánones morales de la época.


Y ahora, ¿cómo defines el papel de la mujer como escritora en la literatura?

Creo que es mucho menos brillante de lo se piensa, me parece que el público cree que hay muchísimas escritoras y que nos van las cosas muy bien. Y es verdad que hay muchas escritoras y en cuanto al mercado, es decir, a la conexión con los lectores, pues no nos va mal, pero también es verdad que hay como una especie de techo de cristal, como lo hay en tantísimas actividades por no decir en todas, que hace que al final las mujeres nunca o raramente figuremos en lo más alto de la literatura. Es decir, si te pones a revisar los premios literarios, tanto los que dan las editoriales, como los que ofrecen las instituciones, la presencia de mujeres es mínima y no se corresponde con la realidad de la cantidad de mujeres que publican libros. Eso ya indica que también en este territorio nos encontramos con limitaciones importantes y luego bueno, un poco esa idea que muchas veces alimentan de que las mujeres escribimos solo para mujeres, que nuestra literatura no es interesante para los hombres, cuando nosotras nos hemos pasado la vida (históricamente hablando) leyendo libros escritos por hombres y nos han parecido muy interesantes, nunca hemos pensado: "¡Ay!, como los escriben hombres no los podemos leer". Todavía queda..., y es curioso porque las hermanas Brontë hace 160 años se quejaban de estas cosas, Charlotte en particular, y todavía sigue ocurriendo a día de hoy.



Y luego también los cifras indican que hay más público lector femenino que masculino…

 Pero, bueno eso siempre ha sido así, sobre todo, en el terreno de la ficción, quizá no tanto en el terreno del ensayo, sin embargo en la ficción las mujeres siempre han sido más lectoras de novelas que los hombres. Incluso en el siglo XVIII y XIX, había más mujeres que leían más novelas que hombres y esto sigue pasando a día de hoy, pero es un fenómeno que no afecta sólo a la lectura, sino a toda la actividad cultural. La presencia de mujeres es mayoritaria en exposiciones, salas de teatro, conferencias, etc., siempre hay muchas más mujeres que hombres en todos esos acontecimientos parece que nosotras estamos más interesadas por la cultura y no sé si es que los hombres están menos o es que les ocupa mucho el fútbol que también puede ser, los hombres están menos presentes en todo esto.


Angeles Caso recuerda al final de su novela Todo ese fuego, las obras que escribieron cada una de las hermanas Brontë y que están publicadas en castellano, a excepción de los poemas que sólo se encuentran en inlgés. No obstane, en el caso de Emily sí existe traducción al castellano de alguno de su poemas.
 
Charlotte Brontë
Jane Eyre 
Shirley
Villette
El profesor 
Emma

Emily Brontë
Cumbres Borrascosas 

Anne Brontë
Agnes Grey
La inquilina de Wildfell Hall 

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