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"Sólo pierde quien deja de intentar"

sábado, 4 de mayo de 2019

Un viaje hacia las etapas de la vida de las mujeres


Un momento tan especial como lo es el Día de la Madre se puede celebrar de mil maneras. En esta ocasión, nosotros hemos escogido hablar del libro de la periodista Elena García Quevedo, El Viaje de las mujeres (Ed. Luciérnaga), porque nos acerca a la historia de muchas voces femeninas, algunas de ellas madres, y porque a su vez explora el cuerpo femenino, cómo evoluciona y cómo se produce una interrelación entre todas las etapas que vive la mujer, desde la niña hasta la anciana. 

Portada de El viaje de las mujeres Elena García Quevedo





Voces ancestrales femeninas



En la primera parte del libro, la autora muestra a través de su propio periplo por seis países, cuál es el patrón de comportamiento y las claves de vida que las ancianas más poderosas siguen en sociedades muy longevas.

Ella misma lo cuenta;

“Comencé el viaje en busca de los saberes ancestrales femeninos en pueblos de raíz matrilineal. Primero seguí el Nilo y al sur de Egipto, en Nubia, conocí a una matriarca que me enseñó el poder de los aromas para abrir el corazón y conocí a un hombre del desierto de ojos esmeralda. En Colombia subí a la Sierra Nevada de Santa Marta y, a ritmo del mejor vallenato, una mujer indígena me descubrió el vínculo de mi cuerpo de mujer con la Madre Tierra. En la India descubrí el poder de decir adiós con mi sexualidad y una prostituta de Bombay me mostró otra forma de amar. Cuando regresé a España, recuperé la memoria y el orgullo de mis antepasadas a través de las cocinas asturianas. En España entrevisté a mujeres y hombres de edad que hubieran cambiado de algún modo la historia para ver su arte de vivir; la forma en la que las pequeñas cosas guiaron su vida y, por tanto, la de la sociedad.

En ese tiempo conocí a muchas ancianas reconocidas por su sabiduría que me enseñaron algunos secretos para sentirse cada vez más fuerte o cómo ellas lograron volverse oro a medida que envejecían; que pertenecían a sociedades de matriarcas y mujeres fuertes, y pudieron aprender los secretos de las mujeres, de sus propias abuelas”.

Y así nos explica que en Colombia, para los pueblos indígenas de la sierra las mujeres simbolizan el principio y final de la vida, y creen que su cultura ancestral se debe al poder de ellas.

En su viaje ha descubierto también que para las nubias las “emociones son como notas capaces de transformar la música de la mente”. Aquí, celebran una fiesta en honor a Isis y aún creen (algunas), que gracias a sus lágrimas el agua del río crece al igual que su fortaleza.

A su vez ha visto que en Turquía, en el museo de Éfeso, las diosas enterradas desde hace milenios, tienen las claves para mostrar a las féminas las emocionantes cambiantes: 


“Nuestros ciclos menstruales cada veintiocho días transforman nuestro cuerpo y nuestra mente, como la luna. Toda mujer, si se observa, se descubre explosiva con la menstruación, energética con la ovulación, introspectiva en la premenstruación”.

Vida plena


En una segunda parte, la escritora tras mostrar estas voces ancestrales femeninas, formula un modelo visual, que pretende ser una herramienta para alcanzar la vida plena, y en el que indica a modo de guía la concepción circular de las etapas de la vida de la mujer: niña, joven, adulta, madura, sabia y maestra. Entre cada una, hay un proceso transformador evolutivo y un cambio físico y psicológico. 



Concepción circular de las etapas de la mujer


En la intersección de los círculos acontecen los grandes cambios como adolescencia, maternidad o menopausia. Están protagonizados por cambios hormonales que nos alteran y que suelen venir acompañados de alguna crisis. Se producen replanteamientos vitales clave y se suelen ver como una depresión, pero Elena García Quevedo, cree que realmente son procesos necesarios que preparan el cuerpo y la mente para la siguiente etapa. “La clave del modelo es poder ver las distintas fases como parte del proceso evolutivo”.

Por último, en la tercera parte analiza al papel de la mujer en la sociedad actual y la importancia que puede suponer el que alcancen posiciones de poder. Ella misma relata que personajes como “Dalái Lama, Nelson Mandela o Gabriel García Márquez, vaticinaron que la única esperanza para todos y para el planeta está en la mujer occidental”.


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