Durante meses, mujeres rurales de Almería, Murcia y Ciudad Real se han reunido para compartir cómo se vive hoy en sus pueblos, qué dificultades condicionan su futuro y qué propuestas pueden ayudar a pasar del diagnóstico a la acción. De ese proceso nace el Libro Blanco “Voces, retos y propuestas: por un medio rural con futuro, arraigo, dignidad y capacidad de decisión”, presentado recientemente por la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (Afammer) y Legados en Ciudad Real.
El documento, elaborado en el marco del proyecto “Mujeres con Raíces. Fortaleciendo la comunidad y el futuro del campo”, recoge una idea central: el medio rural no necesita ser mirado desde la compasión ni reducido al relato de la “España vaciada”, sino reconocido como un territorio con conocimiento, producción, arraigo, comunidad y capacidad para decidir sobre su propio futuro.
A través de las Conversaciones Raíces, mujeres de distintos perfiles han participado en un proceso de escucha y propuesta desarrollado en Berja (Almería), Lobosillo (Murcia) y Agudo (Ciudad Real), con el objetivo de transformar preocupaciones compartidas en una hoja de ruta útil para administraciones, entidades sociales y actores vinculados al territorio.
“Este Libro Blanco nace de la escucha. Es la voz de mujeres rurales que creen en su tierra y que reclaman igualdad de oportunidades para vivir, trabajar, cuidar y construir futuro en sus pueblos. No es un catálogo de quejas ni un documento para archivar en una estantería. Es una hoja de ruta para que las voces del medio rural sean escuchadas allí donde se toman las decisiones y se conviertan en compromisos reales”, ha señalado Carmen Quintanilla, presidenta nacional de Afammer, durante la presentación del Libro Blanco.
Por su parte, Nicolás Murillo, director de programas de Legados, ha destacado que “desde Legados creemos que el futuro del medio rural no puede construirse con diagnósticos hechos en la distancia, sino escuchando a quienes sostienen cada día sus pueblos. Este Libro Blanco recoge una voz rural con conocimiento y voluntad de futuro. Ahora toca convertir esa escucha en compromisos y oportunidades reales”.
Un Libro Blanco construido desde la escucha del territorio
El documento parte de una convicción central: el medio rural no es un territorio vacío ni sin futuro. Los pueblos siguen sosteniéndose gracias al conocimiento local, el orgullo por la tierra, la capacidad de trabajo y producción, las redes comunitarias, la memoria compartida y la voluntad de seguir construyendo vida y oportunidades desde el territorio. A diferencia de otros diagnósticos centrados exclusivamente en la despoblación o la falta de servicios, el Libro Blanco plantea una mirada más amplia: lo que está en juego es la posibilidad de sostener una vida digna, mantener el valor en el territorio y conservar la capacidad de decisión sobre el propio futuro.
En este sentido, el documento subraya que la sostenibilidad del medio rural depende también de que la agricultura, la ganadería, la pesca y otras actividades productivas puedan seguir siendo viables, reconocidas y rentables. Sin una base productiva fuerte, resulta difícil mantener población, empleo, comercio local, convivencia y cohesión social.
Cuatro retos
A lo largo del proceso, las participantes han identificado cuatro grandes retos compartidos por los territorios analizados.
El primero es avanzar desde la maraña institucional hacia una interlocución clara. Muchas mujeres rurales señalan que los trámites, la falta de coordinación entre administraciones y la dificultad para identificar responsables concretos generan frustración, bloqueo y desconfianza.
El segundo reto es pasar de la fuga de valor a la retención de valor local. Aunque los pueblos generan riqueza, especialmente a través de la producción agroalimentaria, ese valor no siempre se queda en el territorio ni se traduce en oportunidades, empleo o bienestar para la población local.
Los problemas permanecen y las respuestas no llegan.El tercer reto es superar la fractura generacional y reforzar la continuidad comunitaria. La salida de jóvenes, la pérdida de comercio de cercanía y el debilitamiento de los espacios de convivencia afectan directamente al arraigo, la transmisión entre generaciones y el sentimiento de pertenencia.
El cuarto reto es transformar la pérdida de capacidad de influencia en capacidad colectiva de acción. El Libro Blanco advierte de que, cuando durante años los problemas permanecen y las respuestas no llegan, muchas personas dejan de confiar en que organizarse, participar o reclamar pueda servir para algo.
Propuestas para pasar a la acción
El Libro Blanco plantea una serie de prioridades para avanzar hacia un medio rural con más oportunidades y mayor capacidad de decisión. Entre ellas, reducir la burocracia y clarificar responsabilidades, impulsar los circuitos cortos y la producción local, recuperar la convivencia y los vínculos comunitarios, conectar arraigo y oportunidades para la juventud, y recobrar la confianza y la capacidad de acción colectiva.
En el ámbito institucional, el documento reclama administraciones más cercanas, claras y coordinadas; espacios de diálogo estables con el territorio; mejor información sobre ayudas, procesos y responsables; y un seguimiento real de los compromisos adquiridos.
El documento reclama conectar formación, empleo y arraigo.También propone reforzar la economía local y el valor que generan los pueblos, apoyando al sector agrario y ganadero, impulsando la comercialización de proximidad, favoreciendo que la riqueza permanezca en el territorio y fortaleciendo alianzas entre producción local, comercio y hostelería. La juventud ocupa asimismo un lugar central en las propuestas. El documento reclama conectar formación, empleo y arraigo, generar oportunidades reales para quedarse, volver o emprender en el territorio, e incorporar a los jóvenes en la toma de decisiones sobre el futuro de sus pueblos.
Compromisos y respuestas reales
El Libro Blanco concluye con un mensaje claro: el medio rural no necesita compasión, sino condiciones justas y equitativas al entorno urbano para sostener la vida y construir futuro. El documento advierte de que los problemas del medio rural no son solo económicos o demográficos. También tienen que ver con quién toma las decisiones, dónde se queda el valor que generan los territorios, cómo se cuida la vida cotidiana y hasta qué punto las personas sienten que todavía pueden influir en el futuro de sus pueblos.
Por ello, Afammer y Legados reclaman que las conclusiones del Libro Blanco se traduzcan en compromisos reales, medidas concretas y apoyo continuado. Para que las propuestas funcionen, el documento identifica cuatro condiciones necesarias: más coordinación y menos burocracia, apoyo estable a las iniciativas locales, formación y apoyo para las mujeres rurales que lideran sus comunidades, y compromiso político con seguimiento real de los acuerdos.
Sobre Raíces: mujeres y territorio
El programa “Mujeres con Raíces. Fortaleciendo la comunidad y el futuro del campo” de Afammer, impulsa una red de actividades formativas, de sensibilización, encuentro y desarrollo comunitario dirigidas a la población rural, especialmente a familias y mujeres. En esta edición, se han llevado a cabo numerosas actividades gratuitas como encuentros rurales, talleres técnicos o mercados de agricultores en las regiones de Almería, Murcia y Ciudad Real.
Con la creación de la red de Embajadoras de Raíces se pretende que estas mujeres sean referentes del ámbito rural y que ejerzan como portavoces del proyecto en sus comunidades, compartiendo buenas prácticas, contribuyendo a dar visibilidad a los productos locales y visibilizando el papel esencial de las familias rurales. Las entrevistas a las embajadoras están disponibles en el canal de YouTube de Mujeres Con Raíces y en las redes sociales del proyecto (perfiles de Instagram y Facebook).

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