Padecer una lesión importante en los ojos como la retinopatía solar por mirar el eclipse de sol de este 12 de agosto, puede ser una de las consecuencias de observarlo sin tomar las precauciones adecuadas. De hecho, hace no mucho, en el año 1999, tras el eclipse total de agosto los servicios de oftalmología de los hospitales españoles sufrieron un goteo constante de pacientes. Muchos de ellos acudieron días después del eclipse presentando visión borrosa, distorsión de las imágenes y un "escotoma central" (una mancha oscura permanente en el centro de su campo visual). La mayoría de los afectados de 1999 confesó haber utilizado filtros improvisados o gafas de sol superpuestas. ¿Qué nos dicen los expertos para hacer de esta experiencia única algo inolvidable y sin riesgos?
Retinopatía solar por el eclipse
La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) recuerda que, aunque se trata de una experiencia única, también puede conllevar riesgos para la salud si no se toman las precauciones adecuadas.
Manuel Pons, coordinador del Grupo de Trabajo de Emergencias en Montaña de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), explica que la observación directa del Sol sin la protección adecuada puede provocar una retinopatía solar, una lesión de la retina causada por la radiación solar que puede ocasionar alteraciones visuales permanentes, incluso tras exposiciones breves y sin que la persona perciba dolor en ese momento. Además, Pons explica que “el uso de métodos de observación no adecuados incrementa considerablemente el riesgo de sufrir este tipo de lesiones”.
Dependiendo del tiempo de exposición, los daños pueden ser temporales o, en los casos más graves, permanentes e irreversibles. Entre los síntomas más frecuentes que aparecen tras una incorrecta exposición se encuentran la visión borrosa, la disminución de la agudeza visual, la dificultad para leer, la alteración en la percepción de los colores, la aparición de un escotoma (una mancha oscura fija en el centro de la visión) y la distorsión de las imágenes (metamorfopsia). Ante cualquiera de estos síntomas hay que acudir rápidamente al oftalmólogo, explica el doctor Carles Barnés, director de OftalDex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus,
Imagen generada con IA.Este experto recuerda que existen colectivos especialmente vulnerables que deben extremar las precauciones, como los niños y los jóvenes, así como los aficionados a la fotografía y la astronomía que utilizan telescopios, cámaras o prismáticos sin los filtros solares específicos requeridos para estos dispositivos.
Pero ¿por qué es tan importante protegerse? El ejemplo lo tenemos en el eclipse solar del 11 de agosto de 1999, que tuvo consecuencias para algunas personas. Aquel verano, a pesar de las intensas campañas de información, los servicios de urgencias de los hospitales españoles (especialmente en Cataluña y Galicia) atendieron a decenas de personas con lesiones oculares y sospechas de quemaduras en la retina en los días posteriores al evento.
La intensidad de la luz ambiental disminuye y se genera una falsa sensación de seguridad.
Durante un eclipse, la intensidad de la luz ambiental disminuye y se genera una falsa sensación de seguridad: el Sol sigue emitiendo una cantidad de radiación ultravioleta e infrarroja suficiente para destruir las células fotorreceptoras de la retina. El doctor Barnés, advierte que “el gran peligro es que la retina no tiene receptores del dolor. Una persona puede estar sufriendo una quemadura grave en los ojos sin notar ninguna molestia en ese mismo instante”. De ahí la importancia de protegerse con las gafas homologadas para la observación solar que cumplan la norma ISO 12312-2.
El gran peligro es que la retina no tiene receptores del dolor.
Riesgos más allá de la vista
Por otro lado, desde SEMES nos recuerdan que los riesgos asociados al eclipse van más allá de la vista. Al producirse en pleno mes de agosto, muchas personas permanecerán durante horas al aire libre o se desplazarán hasta los puntos con mejores condiciones de observación. “Esta combinación de altas temperaturas, largas esperas y una elevada movilidad puede favorecer la aparición de golpes de calor y deshidratación, especialmente entre los colectivos más vulnerables, e incluso incidentes durante los desplazamientos”, asegura.
Por este motivo, el grupo de trabajo de Emergencias en Montaña de SEMES hace un llamamiento a disfrutar de este fenómeno astronómico con responsabilidad y recuerda que la mayoría de las urgencias asociadas a este tipo de acontecimientos son prevenibles. Con el objetivo de que la población pueda contemplar el eclipse con las máximas garantías de seguridad, la sociedad científica comparte una serie de recomendaciones dirigidas tanto a proteger la salud ocular como a prevenir las incidencias relacionadas con el calor y los desplazamientos.
Evolución del eclipse solar, Imagen de la la página oficial de la Comunidad de Madrid.
Claves para minimizar los riesgos durante el eclipse
Salud ocular:
- Utilizar únicamente gafas homologadas para la observación solar que cumplan la norma ISO 12312-2.Revisión del material: Comprobar que las gafas no estén rayadas, perforadas ni dañadas antes de ponérselas.
- No mirar nunca directamente al sol ni utilizar gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados, CDs o cualquier otro método casero como sistema de protección.
- Tiempo límite: No mirar al Sol de manera continua, incluso portando las gafas homologadas, y descansar la vista de forma intermitente.
- No observar el eclipse a través de cámaras, prismáticos o telescopios sin filtros solares específicos.
- Acudir a un servicio de Urgencias si, tras observar el eclipse, aparecen síntomas como visión borrosa, manchas oscuras en el campo visual o pérdida de visión.
Desplazamientos:
- Planificar con antelación el lugar desde el que se observará el fenómeno y evitar desplazamientos de última hora.
- Elegir un lugar seguro, alejado de zonas de difícil acceso, barrancos o áreas con riesgo de incendio.
- En caso de desplazarse al campo, se recomienda no acudir solo e informar previamente del destino, la ubicación y la hora estimada de regreso.
- No detener el vehículo en arcenes o lugares no habilitados para contemplar el eclipse.
- Evitar aglomeraciones y no estacionar el vehículo en lugares que puedan obstaculizar el paso de los servicios de emergencia.
- Mantener la atención en la conducción y evitar distracciones relacionadas con la observación del fenómeno.
Urgencias relacionadas con el calor:
- Mantener una correcta hidratación durante toda la jornada.
- Utilizar gorra o sombrero, ropa ligera y protector solar si se permanece varias horas al aire libre.
- Buscar zonas de sombra siempre que sea posible durante la espera.
- Prestar especial atención a niños, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
- Solicitar asistencia sanitaria ante síntomas compatibles con un golpe de calor, como mareo intenso, desorientación, pérdida de conocimiento o temperatura corporal elevada.


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