viernes, 12 de julio de 2013

Ángela Navarro: "Siempre me ha apasionado poner guapos a los demás"




La peluquera y experta en belleza, Ángela Navarro, abrió su primera peluquería cuando sólo tenía14 primaveras. Desde entonces, su afán por aprender, su tesón, su iniciativa y su curiosidad innata, la han convertido en todo un referente no sólo en el campo que ella domina, el mundo del cabello, también en el sector de la moda y en el de la salud, pues desde hace 18 años está sumergida en su proyecto para cubrir las necesidades estéticas de los pacientes oncológicos y que hoy día gestiona a través de la institución que lleva su nombre: la Fundación Ángela Navarro.
Durante la presentación hace unos días a los medios de comunicación de su nuevo centro integrado, tuve la oportunidad de sentarme frente a frente, y dejarme embaucar por la interesante charla de esta polifacética mujer que se ha codeado con todos los grandes de la moda, tanto nacionales e internacionales; con modelos que han hecho historia como Claudia Schiffer, Naomi Campbell o Linda Evangelista; directores de revistas como Vogue o directores de cine como Pedro Almodóvar; e, incluso, que ha cambiado el look de personajes tan conocidos como Ana Belén, Marta Sánchez o Ana Torroja. Además, en el año 2007 recibió el Premio Empresaria del Año, concedido por la Asociación de Mujeres Empresarias de Madrid.

Una experiencia prolija que se percibe al conversar y mirar a sus pizpiretos ojos azules, que a la fuerza se ven resaltados bajo el contorno de la blanca piel y la nívea cabellera, que cubre el rostro de Ángela Navarro. 
  
De toda tu experiencia profesional, ¿con qué te quedarías?
Yo soy una persona que ha disfrutado  mucho con mi trabajo y que me encantan aprender. Mi vida se ha definido en varios bloques, el primero fue aprender peluquería, y con 14 años abrí mi primer centro. Siempre me ha apasionado poner guapos a los demás y la verdad no sé de dónde me ha nacido esta vocación porque no hay nadie en mi familia que se haya dedicado a esto. Alrededor de los años 80 descubrí que dedicarme exclusivamente al cliente me aburría muchísimo y decidí que no, que quería hacer moda, pero eso no se entendía, porque no existía. Entonces, empecé a conocer a fotógrafos, a colarme en los sitios a ver si me dejaban peinar y no lo conseguía. En el mundo de la moda tenía más importancia el maquillaje, no el peinado..., hasta que al final lo conseguí y mi incursión en este ámbito me apasionó. He trabajado la moda desde todos los puntos de vista, desfiles, editoriales, publicidad, teatro, etc., creo que no me queda nada, he cubierto todo en el mercado. Todo esto me entusiasma, he tenido grandes profesores, grandes artistas y casi todos los conocimiento los he adquirido en España. 
  
Y después de este glamour te embarcaste en tu proyecto oncológico orientado a la estética de pacientes con cáncer. Creo que los comienzos fueron difíciles quizá porque el lado estético en la enfermedad puede entenderse como una frivolidad, ¿se sigue percibiendo así?
No, ahora no, menos. Yo llevo 18 años en este proyecto, hasta hace un tiempo es cierto que no se entendía. Un paso muy importante fue la publicación de la Guía de Auto-cuidado para Pacientes Oncológicos, que actualmente ha sido reeditada con la colaboración de la Fundación AstraZeneca. Antes era más difícil porque muchos cánceres que hoy tienen solución en aquel entonces no, y la gente se preguntaba que para qué hacer una cosa así conociendo el desenlace final, por eso la investigación ha sido determinante. Se han producido resultados y el paciente no quiere tener un deterioro físico, no puede trabajar así, su autoestima no se lo permite. Ese es el día de hoy. Por eso, pido que esa investigación tan importante que se está realizando no se pierda. Nosotros somos una ayuda determinante para que el enfermo pueda ir a trabajar o que no se le pregunte constantemente qué le pasa. El paciente necesita un espacio, olvidarse. Así te lo transmito porque es lo que me cuentan cada día. 
  
¿Qué es lo que más preocupa a un paciente enfermo de cáncer?
La primera pregunta que hace un paciente oncológico es si se le va a caer el pelo. Lo primero que hacemos cuando vienen es quitarles esa angustia. En mi caso es la herramienta que más controlo, ya que la he trabajado toda mi vida. Cuando los enfermos vienen se les escucha. Lo ideal es que acudan inmediatamente porque así tenemos más margen de maniobra.
Una vez cubierto el pelo, cejas y pestañas (lo que más inquieta), se puede ahondar en otros tratamientos referidos a la piel. Nosotros escuchamos y les ofrecemos lo que necesitan y se trabaja con ellos todo el tiempo. De hecho, tenemos un protocolo de actuación contrastado con médicos, no somos quiénes decidimos, somos un equipo que interactúa con distintos expertos del ámbito médico. No todos los pacientes son iguales, se ha de producir un seguimiento antes, durante y después del tratamiento. 
  
Cuando se habla de estética, generalmente se piensa en mujeres, pero ¿y los hombres, también demandan este servicio?
La verdad es que uno de los aspectos que me ha llamado la atención de este proyecto es cómo se acercan los hombres a él. En general, son mucho más obedientes que nosotras en los pasos que hay que dar, y en cierto modo ellos necesitan más ayuda porque las mujeres tenemos la costumbre de expresar cómo nos sentimos y la estética siempre ha sido más cosa nuestra. Los varones lo manifiestan peor aunque lo llevan igual de mal, y esto es lo que me ha sorprendido porque no pensaba que iban a estar en igualdad de condiciones. El ser humano al fin  y al cabo es eso, humano, y no distingue entre sexos.
  
Ahora estás tratando también a niños y adolescentes, ¿qué puedes comentar en este sentido?
Sí, en los dos últimos años estamos trabajando con niños y adolescentes, y este último periodo es uno de los peores porque a esas edades verse sin cejas o sin su melena... Ahora mismo tenemos 25 familias en lista de espera y no podemos seguir ayudando solas, hacemos todo lo que podemos, pero es un momento muy difícil.

Detalle de la entrada Centro Integrado en C/Ayala, 26


Ángela Navarro hace un llamamiento para que todo aquel que pueda aporte colaboración, bien a través de la Fundación, bien por medio de su marca cosmética Adapta, ya que por la compra de cualquiera de sus productos se destina 1€ a la Fundación Ángela Navarro.

Por último, la estilista agradece la participación de la diseñadora Elena Benarroch que colabora altruistamente con ella en la elaboración de pelucas, postizos, tocados… e insiste en la importancia de la investigación de tejidos para estos artículos, pues se encuentran con pacientes que no pueden cubrirse la cabeza debido a alergias y alteraciones que sufren con su enfermedad.

Otra de las reivindicaciones de la experta es mejorar la formación de los peluqueros, ya que en su opinión es bastante deficiente y considera que el profesorado del gremio ha de reciclarse y formarse de una manera más eficaz, en general. Desde la Fundación se imparten cursos de estética aplicada a la salud dirigiéndose no sólo a profesionales de la peluquería, también ofrecen clases a otros colectivos relacionados con la salud como los enfermeros: “Los pacientes muchas veces se acercan a ellos y les preguntan cuestiones estéticas, por eso considero que en este ámbito tenemos que ser multidisciplinares”, concluye la peluquera.





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