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8 de marzo de 2017

La desigualdad laboral de la mujer en cuatro claves


Según una encuesta realizada por IMOP y Berbés Asociados para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, un 54,1% de la población española asegura que todavía existe desigualdad entre hombres y mujeres, pero admite que se está mejorando en los últimos años. En este sentido, los más positivos (aquellos que opinan que hay igualdad) constituyen un 10,4% y subrayan que no existe desigualdad alguna, mientras que el 35,5% restante manifiesta todo lo contrario.   
 
 
Desigualdad laboral de la mujer

Desigualdad laboral en mujeres

 
Uno de los ámbitos donde más se refleja esta desigualdad es en el mundo laboral, ya que por un lado las mujeres suelen percibir salarios inferiores, su cuota de paro es mayor y los puestos de responsabilidad suelen estar ocupados por hombres. Según la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), las mujeres ocupan solo el 10 % de los cargos de alta dirección en las empresas.

¿Qué causas pueden estar detrás de esa falta de cargos de responsabilidad en las empresas y de la desigualdad laboral?

Mª Àngels Viladot, doctora en Psicología Social y autora del libro Género y poder en las organizaciones (editorial UOC), hace mención a una serie de elementos que pueden explicar esta tendencia:

1. Muchas mujeres piensan que no son lo bastante válidas para ejercer un puesto determinado, sobre todo, porque al conocer los prejuicios que existen se ven condicionadas por los mismos, y terminan desistiendo.

2. Los conflictos con la maternidad y en general la conciliación de la vida familiar con la carrera profesional, son causas limitantes para la mujer. Las expectativas que hay sobre los géneros pesan mucho. La sociedad entiende que el hombre es quien tiene que mantener económicamente a la familia y la mujer ha de ocuparse de los hijos. “Los hombres que ganan menos que sus mujeres –explica Viladot‒ tienen una mayor probabilidad de sufrir depresión; y la satisfacción conyugal que expresan las parejas en esta situación es menor”.

3. Los condicionantes históricos son también un elemento a tener en cuenta, pues todos sabemos que a lo largo de la historia la mujer ha ocupado un papel de subordinación:  “Otra razón que explica por qué es más difícil para una mujer asumir y negociar un puesto de poder”.

4. Las directivas se suelen topar en general con más dificultades en sus puestos de trabajo y además suelen encontrarse con una discriminación mayor. Generalmente se las valora peor y se las exige más. Si son más comunales se las considera blandas, y si son asertivas, se las percibe como demasiado masculinas: “Las mujeres directivas topan con muchos hombres que sienten cuestionada su masculinidad por el hecho de ser mandados por una mujer”.

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