Científicos aseguran que hay una carencia de actividad física en mujeres, mayores y familias vulnerables
Más de un tercio de los y las escolares españolas de entre 6 y 9 años presenta exceso de peso, y la probabilidad de padecerlo está directamente relacionada con la renta familiar. Son datos del Estudio Aladino 2023, que la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) recoge con motivo del Día Mundial de la Actividad Física, y también del Día Mundial de la Salud, para reclamar políticas que reduzcan las barreras de acceso a la actividad física, especialmente para mujeres, personas mayores y familias vulnerables.
Las bebidas isotónicas aportan azúcar, sales minerales y aminoácidos y están pensadas para reponer pérdidas durante entrenamientos de cierta intensidad. Las llamadas bebidas energéticas, en cambio, contienen cafeína, taurina, guaraná y ginseng (excitantes que pueden equivaler al consumo de varios café), además de que pueden “provocar desde taquicardia, ansiedad, nerviosismo, dolor de cabeza, irritabilidad, agitación”, e incluso en personas con canalopatías cardíacas no diagnosticadas pueden desencadenar “arritmias graves”, explica Montserrat Romaguera.
Por su parte, la Sociedad Española de Medicina y Deporte ha publicado recientemente un documento que distingue claramente entre ambos tipos de bebidas y llama a una mayor regulación e información a la población.
La conclusión para el día a día es sencilla: "Para hacer una actividad habitual, la mejor bebida es el agua de mesa", afirma la especialista, que añade que limitar el consumo de isotónicas en niños también ayuda a prevenir la obesidad y las caries por el aporte de azúcar.
Salud y actividad física
La médica de familia y comunitaria y coordinadora del grupo de trabajo de Actividad Física y Salud de la semFYC, Montserrat Romaguera, explica en el último episodio de pódcast de la esta sociedad científica “Píldoras de Ciencia en Abierto”, que los datos del estudio (que ha tomado de una cohorte de unos 13.000 niños) evidencian una marcada desigualdad socioeconómica.
“Las familias con ingresos inferiores a 18.000 euros anuales concentran peores cifras, mientras que las que ganan más de 30.000 consumen más fruta, más verdura, reducen la ingesta de bebidas azucaradas, desayunan mejor y tienen más acceso a la actividad física extraescolar, en lugar de comportamiento sedentario por las pantallas”.
Ante este escenario, la especialista de familia también celebra la incorporación de nutricionistas a la Atención Primaria y reclama el apoyo institucional para ampliar la oferta de actividades físicas no competitivas en el tiempo libre infantil: "Necesitamos como profesionales el apoyo de las instituciones para favorecer la oferta de actividades en tiempo libre extraescolar".
En este sentido, la semFYC se ha sumado al plan de acción de la OMS, que apuesta por políticas transversales que conectan salud y sostenibilidad. "Lo que se pretende, sobre todo, es fomentar políticas transversales que favorezcan también la lucha contra el cambio climático, favoreciendo el transporte público en lugar del transporte privado, que en el tiempo de ocio también se pueda incentivar la actividad física y que en el entorno laboral haya algún tipo de políticas que incentiven a los trabajadores a ser físicamente más activos", explica la especialista de familia.
“Las familias con ingresos inferiores a 18.000 euros anuales concentran peores cifras, mientras que las que ganan más de 30.000 consumen más fruta, más verdura, reducen la ingesta de bebidas azucaradas, desayunan mejor y tienen más acceso a la actividad física extraescolar, en lugar de comportamiento sedentario por las pantallas”.
Ante este escenario, la especialista de familia también celebra la incorporación de nutricionistas a la Atención Primaria y reclama el apoyo institucional para ampliar la oferta de actividades físicas no competitivas en el tiempo libre infantil: "Necesitamos como profesionales el apoyo de las instituciones para favorecer la oferta de actividades en tiempo libre extraescolar".
Inactividad en mujeres
Igualmente, el contexto global no invita al optimismo. El Plan de Acción Mundial sobre Actividad Física 2018-2030 de la OMS fijó el objetivo de reducir el sedentarismo un 15% para 2030, pero los datos actuales muestran que las mujeres son las más inactivas en todos los continentes (superando el 40% en América) y que la inactividad se dispara a partir de los 60 años en todos los entornos. "Es clave el rol que tenemos desde la Atención Primaria para minimizar las barreras que dificultan a las personas acceder a este tipo de actividades, sobre todo mujeres y personas mayores", subraya Romaguera.En este sentido, la semFYC se ha sumado al plan de acción de la OMS, que apuesta por políticas transversales que conectan salud y sostenibilidad. "Lo que se pretende, sobre todo, es fomentar políticas transversales que favorezcan también la lucha contra el cambio climático, favoreciendo el transporte público en lugar del transporte privado, que en el tiempo de ocio también se pueda incentivar la actividad física y que en el entorno laboral haya algún tipo de políticas que incentiven a los trabajadores a ser físicamente más activos", explica la especialista de familia.
Bebidas energéticas: no son isotónicas ni deportivas
Igualmente, Montserrat Romaguera también explica que, con la llegada del buen tiempo y el aumento de la actividad física, también crece el consumo de bebidas deportivas entre niños y adolescentes. Sin embargo, no todas son iguales y la diferencia importa.Las bebidas isotónicas aportan azúcar, sales minerales y aminoácidos y están pensadas para reponer pérdidas durante entrenamientos de cierta intensidad. Las llamadas bebidas energéticas, en cambio, contienen cafeína, taurina, guaraná y ginseng (excitantes que pueden equivaler al consumo de varios café), además de que pueden “provocar desde taquicardia, ansiedad, nerviosismo, dolor de cabeza, irritabilidad, agitación”, e incluso en personas con canalopatías cardíacas no diagnosticadas pueden desencadenar “arritmias graves”, explica Montserrat Romaguera.
Limitar el consumo de isotónicas en niños también ayuda a prevenir la obesidad.Este tipo de bebidas están sujetas a una fuerte presión publicitaria dirigida especialmente a los jóvenes. “Hay mucho marketing, impacto económico, publicidad, muy dirigida a niños, jóvenes, adolescentes, y sobre la que no hay ningún tipo de regularización", señala Romaguera.
Por su parte, la Sociedad Española de Medicina y Deporte ha publicado recientemente un documento que distingue claramente entre ambos tipos de bebidas y llama a una mayor regulación e información a la población.
La conclusión para el día a día es sencilla: "Para hacer una actividad habitual, la mejor bebida es el agua de mesa", afirma la especialista, que añade que limitar el consumo de isotónicas en niños también ayuda a prevenir la obesidad y las caries por el aporte de azúcar.


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