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Mayte Magdalena (escritora): "En la posguerra hubo mucha complicidad femenina y una gran capacidad de adaptación"

Tras el éxito alcanzado con su primera novela, Zapatos de lluvia, ambientada en la Guerra Civil española, Mayte Magdalena vuelve con un segundo volumen que avanza en el tiempo y se sitúa en la posguerra. Con el mismo estilo y tono, la autora entrelaza la historia de su primera obra no solo con la que fuera la protagonista de esta, Paola, sino con otros personajes nuevos que muestran distintas realidades. El resultado es un mosaico de situaciones y vidas condicionadas por el momento tan cruel que les tocó vivir. De nuevo, se inspira en personajes muy cercanos a ella y en modelos de mujeres que siempre ha tenido interés en mostrar, tal y como explica en esta conversación que Claves de mujer ha mantenido con ella. 

Mayte Magdalena autora de Vientos de Ira
Fotos de Javier Ocaña.


¿Cómo es que te decidiste a escribir la segunda parte de 'Zapatos de lluvia'?

La verdad es que yo escribí los dos libros a la vez. La ilusión de seguir publicando siempre se tiene, pero realmente yo escribía desde antes de jubilarme porque me gustaba y cuando empecé con Zapatos de lluvia, lo tomé casi como un hobby, me encantó la experiencia, documentarme…, y cuando lo terminé me quedé como vacía, entonces seguí escribiendo y el resultado ha sido Vientos de ira. Tras salir la primera novela, desde la editorial me dijeron que querían publicar algo más y les presenté lo que había hecho. Estaba totalmente en bruto, de modo que luego fue necesario hacer un trabajo, pero el libro en su esencia estaba escrito. 

En realidad, yo siempre estoy escribiendo es algo que se me ha quedado y que me ayuda a vivir.

Aquí salen nuevos personajes que vas encajando en la trama ¿Por qué esta novedad? 

Como Zapatos de lluvia fue una especie de reconciliación con la figura de mi abuela y de paso esa familia materna, decidí que el segundo libro iba a estar dedicado a mi padre, que es ese niño de siete años que cruza Los Pirineos camino al exilio con sus padres y que es real. Ahí no solo había una historia, sino el recuerdo para un padre que a pesar de que ya no está permanece en mi corazón.

Es como la primera vez que escribes, intentas hacer un relato y al final terminas creando una novela, pues en este caso me pareció que con los recuerdos de mi padre, con todo lo que nos había contado en las sobremesas y lo que nos reíamos con él porque nos narraba todas sus andanzas de niño, podía crear otra historia. Eso sí con mucha ficción porque solamente están los recuerdos. Yo los hilé y terminé encajándolos en la historia real y después de hacerlo me pareció que a Paola había que introducirla con el final de su historia. De modo que pasa de ser protagonista (como lo es en Zapatos de lluvia), a ser un personaje más en Vientos de ira

Mayte Magdalena entrevista

Me ha llamado la atención cómo introduces sus historias, ¿por qué decides dar tantos detalles? 

Al igual que en la otra novela, cada personaje que sale tiene su historia porque yo primero tengo que conocer bien sus historias para saber quiénes son. Después cuando me he hecho su amiga, entonces introduzco lo que me parece interesante, pero esto tiene que ver con mi forma de trabajar.

Yo pienso que es necesario conocer las historias de las personas que nos rodena porque de alguna manera nos influyen. ¿Por qué Paola es Paola, Sonsoles es Sonsoles o Pablo es Pablo? Su realidad tiene mucho que ver con las personas que se han cruzado en su vida. Desde mi punto de vista, las guerras sacan tanto lo peor como lo mejor de las personas y me parecía importante reflejar cómo algunas ayudan de una forma altruista en esas situaciones tan graves. Es el caso de personajes como Petra y Pili que vienen de la otra novela y que actúan de una forma generosa, o de Leandro, un personaje nuevo. En el otro lado, están los que aprovechan para sacar todo lo malo que tienen dentro y su elección es la de salvarse poniéndose siempre por delante. 

Las guerras sacan tanto lo peor como lo mejor de las personas.

Las mujeres siguen siendo muy protagonistas en 'Vientos de ira'…

Sí, siempre he tenido muy claro que me han interesado muchísimo estas mujeres de mitad del siglo XX, contar lo que tuvieron que vivir y cómo tiraron para adelante con uñas y dientes, muchas de ellas siendo madres. Además, es una situación curiosa porque habían sido educadas para ser madres, esposas, para cuidar a su familia, y de repente empiezan a llenarse de ausencias. Comienzan a desparecer maridos, hijos o padres, y tienen que hacerse cargo, ponerse al frente de esas familias. En ocasiones tenían varios hijos y muchas veces tenían que tirar de los suegros, de los abuelos, de sus padres, y cambiar el rol en su historia personal.

Cuando acaba la guerra y llega la posguerra algunas de esas mujeres se mantienen con esas ausencias porque una gran cantidad de hombres no vuelven. Sus parejas han muerto en el conflicto y tienen que seguir tirando de esas familias y buscándose la vida. 

La maternidad era algo casi obligatorio en todas las mujeres.
Luego, hay otras mujeres cuyos maridos regresan pero lo hacen en unas condiciones deplorables, mutilados, con problemas psicológicos y psquiátricos. Algunos vuelven para que los escondan y ellas tienen que se seguir haciéndose cargo de todo.

Igualmente, hay un tercer tipo de mujeres, aquellas cuyos esposos regresan en buen estado y vuelven a ser relegadas al papel que desempeñan antes del conflicto. Es decir, vuelven a ser esposas “tradicionales”, de modo que los maridos toman las decisiones familiares y siguen siendo el cabeza de familia.

Es una situación muy particular que a mí me interesaba mucho focalizar y, por supuesto, añadir a ello la maternidad. Esta era algo casi obligatorio en todas las mujeres. 

Entrevista Mayte Magdalena

Precisamente la maternidad y además las diferencias de clases están muy presentes en el personaje de María, ¿qué nos puedes decir de ella?

María es un personaje muy interesante, que ha estado fuera de España durante la guerra, siempre protegida y cuando vuelve no es consciente de la realidad porque ha permanecido encerrada en su urna de cristal. No sabe lo que está pasando fuera y lo que está viviendo la gente. Es otra tipología de mujer que quería mostrar, profundamente buena pero que no es capaz de entender lo que sucede porque no se lo han enseñado y no lo ha vivido. Ella ha hecho lo que le han ido diciendo y solo en su relación con Paola empieza a abrir los ojos.

Al final, lo que yo quiero reflejar es la vida normal, lo que te puedes encontrar en esas situaciones, quien está o no a tu lado, y de las mujeres, esa complicidad femenina para ayudarse. Porque ¿cómo iba una mujer a hacer estraperlo si alguien no le cuidaba los niños? Además si te pillaban estabas un mínimo de 15 días en la cárcel, lo que significaba que tenías que confiar en alguien que cuidara de tus hijos por si se daba esta circunstancia. 

Lo que reflejo es que el ser humano tiene una capacidad de adaptación brutal. 
Ahí se organizaba todo entre las vecinas, porque comida no había, pero sí podían ayudar. Esas amistades que surgían entre las vecinas del barrio para decirse qué se podía o no comer o cómo se podía hacer un vestido de una blusa, era como una red de apoyo entre unas mujeres y otras. Al final, lo que reflejo es que el ser humano tiene una capacidad de adaptación brutal. 

¿Qué has descubierto en tus investigaciones de este periodo?


Siempre tienes que hacer una investigación porque hay que hilar lo que vas contando. Por ejemplo, mi padre recordaba estar con sus padres en el campo de concentración de Francia, pero cuando yo lo investigué separaban a hombres y mujeres. Sin embargo, al estudiar con más profundidad sobre los primeros exiliados de la Guerra Civil que llegan a Francia, averiguo que primero los mandan a una playa a la que cierran con vallas, por lo que probablemente eso es lo que recuerda mi padre. Aquello era una locura. 

Mi intención ha sido que los recuerdos queden plasmados en la novela. 

Tienes que coger los recuerdos y cuadrarlos en la trama. Aún así yo siempre digo que es una novela de ficción y aunque me he documentado, he recogido testimonios y he hecho un trabajo que necesitaba, no es un ensayo histórico. Y a su vez mi intención ha sido que los recuerdos queden plasmados en su gran mayoría en la novela. 

Como la diferencia de vivir en el campo o la ciudad, todo estos aspectos fueron puntos de la novela en los que me gustaba entrar, pero siempre desde mi punto de vista con un pensamiento de personas de andar por casa, normales y corrientes, no grandes personajes. 

Vientos de ira posguerra
 
¿Hay algo que no has introducido en la novela de tus investigaciones?

Un elemento que me han contado varios testimonios que yo no he querido introducir es lo de prostituirse para dar de comer a los hijos, porque esas mujeres ya no contaban con nada para salir adelante, solo con su cuerpo. Alguien puede pensar ¡qué horror!, pero si tengo la posibilidad de hacer eso para conseguir comida o si no yo o mi hijo nos vamos a morir... Son situaciones muy difíciles.

Siempre digo que es muy interesante que conozcamos estas cosas para intentar que no vuelvan, para intentar utilizar la palabra siempre antes que cualquier otra cosa. 

'Vientos de ira' (N de Novela)

Sinopsis

Vientos de ira de Mayte Magdalena
En una España desgarrada tras la Guerra Civil, Paola, Sonsoles, Manuel y Pablo descubren que el mundo que conocían se ha desvanecido. La cruda posguerra, implacable y cruel, se cierne sobre los que han sobrevivido.

En Madrid, Paola lucha por sacar adelante a sus hijos en una ciudad asfixiada por la represión. Aun así, se aferra al deseo de volver a ver a Adrián, su marido, del que sólo le queda la fe en su regreso. Su supervivencia estará marcada por el estigma de que Adrián, aunque no fuera de forma voluntaria, hubiera militado en filas republicanas.

Lejos de allí, su amigo, el ex miliciano Manuel, cruza los Pirineos en busca de la libertad que su tierra le niega por sus ideales. El exilio le deparará hambre y humillación, pero también el refugio de la amistad. Junto a Sonsoles y Pablo, perseguidos por amarse sin permiso, recuperará la fuerza para construir un futuro mejor sobre las cenizas de la guerra.

Con rigor histórico y una narrativa profundamente emotiva, Vientos de ira ilumina las vidas anónimas que, con coraje y esperanza, levantaron un nuevo horizonte sobre las cenizas de la guerra.

La mujer en la posguerra

Las protagonistas femeninas son luchadoras incansables, capaces de tomar decisiones difíciles con tal de proteger a quienes más aman y de mantener unida a su familia. A pesar de sus orígenes tan distintos, Paola y Sonsoles simbolizan esa lucha diaria. Nos recuerdan a los testimonios de mujeres supervivientes de aquel periodo, aquellas que salían a la calle en busca de comida para sus hijos, demostrándose a sí mismas que eran capaces de cualquier cosa, o las que movieron cielo y tierra por rescatar a sus seres
queridos de la represión.

Vientos de ira
la conforman mujeres de diferentes clases sociales y de realidades muy diversas: madres de familia, viudas, niñas, beatas, criadas, mujeres de clase alta… Todas ellas afectadas por la guerra y la posguerra. Sin embargo, a pesar de sufrir la violencia física y la humillación, muchas de estas mujeres lograrán formar sus propias redes de solidaridad.

 

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