El ejercicio físico no solo beneficia al organismo en su conjunto al bienestar y a la salud cardiovascular, metabólica y mental, sino que también puede desempeñar un papel relevante en el mantenimiento de una buena salud visual y un envejecimiento saludable. ¿Cuáles son los beneficios?
“Cuando hablamos de ejercicio solemos pensar en el corazón o en los músculos, pero pocas veces en los ojos. Sin embargo, el tejido ocular depende de un adecuado aporte de oxígeno y nutrientes para mantener su funcionamiento”, explica el Doctor Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. “Mantener una rutina de actividad física moderada no solo ayuda a controlar enfermedades que pueden comprometer la visión, sino que también contribuye a preservar un entorno vascular más saludable para estructuras tan sensibles como la retina o el nervio óptico”.
En este sentido, el doctor Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, señala que "la mejor actividad física para la salud visual no tiene por qué ser la más intensa, sino aquella que pueda mantenerse de forma constante en el tiempo. Incorporar caminatas rápidas, montar en bicicleta o practicar deportes que estimulen la coordinación visual son hábitos que, junto con las revisiones oftalmológicas periódicas, ayudan a cuidar la visión desde un enfoque preventivo y global y lograr un envejecimiento saludable".
Ejercicio físico y salud visual
La actividad física moderada favorece la perfusión ocular, mejora el flujo sanguíneo hacia la retina y el nervio óptico y contribuye al control de factores de riesgo como la hipertensión arterial o la diabetes, estrechamente relacionados con el desarrollo de distintas patologías oculares.“Cuando hablamos de ejercicio solemos pensar en el corazón o en los músculos, pero pocas veces en los ojos. Sin embargo, el tejido ocular depende de un adecuado aporte de oxígeno y nutrientes para mantener su funcionamiento”, explica el Doctor Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. “Mantener una rutina de actividad física moderada no solo ayuda a controlar enfermedades que pueden comprometer la visión, sino que también contribuye a preservar un entorno vascular más saludable para estructuras tan sensibles como la retina o el nervio óptico”.
La práctica de ejercicio físico moderado se ha asociado con un 25% menos de probabilidad de desarrollar glaucoma
Asimismo, mantener un estilo de vida activo podría reducir el riesgo de desarrollar algunas de las principales causas de pérdida de visión asociadas al envejecimiento. La práctica de ejercicio físico moderado se ha asociado con un 25% menos de probabilidad de desarrollar glaucoma, en comparación con aquellas personas que llevan un estilo de vida sedentario. De igual manera, realizar una actividad física al menos tres veces por semana también se ha relacionado con una menor probabilidad de desarrollar degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
Deportes que estimulan las capacidades visuales
No todos los deportes estimulan las mismas capacidades visuales. Las disciplinas que requieren seguir objetos en movimiento, calcular distancias o reaccionar rápidamente ante estímulos visuales favorecen el entrenamiento de habilidades como la coordinación ojo-mano, la percepción de profundidad, la visión periférica o los movimientos oculares. Deportes como el tenis, el pádel o el golf exigen una elevada integración entre la información visual y la respuesta motora, mientras que modalidades como el tiro con arco trabajan especialmente la fijación visual, la precisión y el control de la mirada.La mejor actividad física para la salud visual no tiene por qué ser la más intensa.Por otra parte, los deportes de carácter aeróbico, como caminar a paso ligero, correr, montar en bicicleta o nadar, contribuyen a mejorar la circulación sanguínea y ayudan a controlar factores de riesgo sistémicos asociados al desarrollo de enfermedades oculares Además, el ejercicio aeróbico moderado puede producir descensos transitorios de la presión intraocular y favorecer el flujo sanguíneo ocular, efectos especialmente relevantes en personas con riesgo de glaucoma o enfermedades vasculares asociadas.
En este sentido, el doctor Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, señala que "la mejor actividad física para la salud visual no tiene por qué ser la más intensa, sino aquella que pueda mantenerse de forma constante en el tiempo. Incorporar caminatas rápidas, montar en bicicleta o practicar deportes que estimulen la coordinación visual son hábitos que, junto con las revisiones oftalmológicas periódicas, ayudan a cuidar la visión desde un enfoque preventivo y global y lograr un envejecimiento saludable".

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