Depresión, baja autoestima y ansiedad por la comida son características frecuentes en algunas de las personas que padecen obesidad. Esta necesidad imperiosa por comer se produce a pesar de no tener hambre y aparece de una forma impulsiva y sin control. Es una manera de evadirse de un problema o algo que nos perturba, que suele ser algún tipo de conflicto emocional al que no encontramos solución, tal y como explican los psicólogos de ACM (Madrid).
Revista digital