viernes, 2 de agosto de 2013

Playas y faros de la Costa da Morte (III)



Historias para no dormir


Muxía es uno de los sitios más visitados de la Costa da Morte debido al Santuario da Virxe da Barca. La leyenda cuenta que el apóstol Santiago recibió la visita de la Virgen María en una barca de piedra y desde entonces, frente al monasterio, se aprecian sus restos. Además, la imaginación ha dado a cada roca una figura que guarda una historia detrás.

También hay una escultura gigante fraccionada por la mitad que simula el fatídico hundimiento del Prestige.

El camino prosigue entre más playas hermosas y medio salvajes hasta alcanzar la ría de Camariñas. Este pueblo de pescadores conocido por sus palilleiras, mujeres que se dedican a hacer encajes de bolillos con una curiosa técnica (esto se verá en varios puntos de la zona). También son de renombre sus fiestas en honor a la Virgen del Carmen, el 16 de agosto, donde ésta sale en procesión mientras en agasajada por la llamada Danza de Arcos, realizada por los mozos del lugar al son de las gaitas. Después se la lleva en barco hasta la vecina Muxía.


Fiestas del Carmen
Danza de arcos



A partir de este momento, comienza lo más abrupto del paisaje. Cabo Vilán, un precios paraje natural, acoge un faro y es el comienzo de lo que se considera como la zona más crítica de la Costa da Morte. Precisamente, un edificio anexo al faro recoge en varios mapas los naufragios acaecidos en la costa. También hay unas maquetas de distintos edificios emblemáticos. En este saliente, hay rincones donde el viento sopla con tal furia que tienes la sensación de que te va a raptar con su potente soplo. 

Cabo Vilán

Molinos de Cabo Vilán



La carretera sin asfaltar continúa dejando atrás a los incansables molinos de viento que mueven sus aspas sin descanso azuzados por el huracanado aire. La playa de los Trece recuerda con su escalofriante nombre que allí perecieron ese número de marineros y cerca, el cementerio de los ingleses, rememora otra desgracia. Allí está enterrada la tripulación del barco inglés The secret que se hundió en ese punto en el año 1890.

Playas de Cabo Vilán



Más adelante destaca Camelle, otro pueblo pesquero que sobresale principalmente por acoger la triste historia del alemán Manfred Gnädinger, coloquialmente, Man. Dicen algunos lugareños que este personaje vivió como un ermitaño desde que llegó al lugar y sufrió mal de amores. En su soledad erigió su casa al borde del mar mientras esculpía esculturas con las rocas. En diciembre de 2002, murió de pena. El chapapote ocasionado un mes antes por el hundimiento del Prestige, tiñó de negro sus creaciones. La tristeza por la catástrofe acabó con sus ganas de vivir.

Creaciones de Man



Creaciones de Man


Ahora su casa está envuelta en plásticos, sujetos por varias cuerdas cruzadas para impedir que se vuelen y dejen a la intemperie su casa. Pese a los esfuerzos de algunos vecinos por conservarlo, el paraíso de Man no se ha librado de destrozos proferidos por algunos desalmados. Ha habido intentos de acondicionar el lugar para el turismo, pero parece ser que hay gente que no está interesada, según me contaron algunos lugareños.

Hoy día los voluntarios de la Fundación Man han conseguido que se respete algo más, sin embargo los restos de basura que rodean el lugar reflejan la situación. 


Casa de Man

Creaciones de Man



Cuerpo de Man hundido sobre el cemento

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