miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cómo hablar de sexo con adolescentes

Día Mundial de la Salud Sexual (4 de Septiembre)



El sexólogo Amber Madison dice en el prólogo de su obra Cómo hablar de sexo con los adolescentes (Ed. Oniro), que aunque “desarrollar relaciones sanas, comprender el amor y el sexo (y cuál es la diferencia entre ambos) y evitar embarazos no deseados son partes esenciales de la vida de nuestros hijos, a la hora de dar consejos sobre estos temas, la mayoría de los padres se quedan mudos.” Por ello, a continuación plantea una cuestión a los progenitores (entre los que se incluye): ¿Queremos ser parte de la educación sexual de nuestro hijos?
Supongo que la mayoría de los padres responderán que sí, sin embargo hay algo que les frena a casi todos: el cómo.
Según un dato publicado en el libro de Madison, “el 87% de los adolescentes dice que le resultaría más fácil posponer el inicio de las actividades sexuales y evitar embarazos si pudiera tener conversaciones sinceras y abiertas con sus padres”.
Por lo tanto, la primera clave para iniciar ese "cómo" es la comunicación. Ahora bien, para que ésta sea efectiva hay que fomentarla desde la infancia. Si no se ha conversado desde edades tempranas con los pequeños entonces mantener un diálogo sobre sexo será tan complicado como hablar de cualquier otro tema.


En este sentido, la pedagoga Nora Rodríguez, autora de ¿Hablas de sexo con tu hijo adolescente? (Ed. Temas de hoy), asegura que “dialogar con los hijos sobre sexo implica saber qué piensan, no indagar en su vida sexual, sino saber cuáles son las modas sexuales y prevernirlos sobre qué hacer en cada caso.” Así, otro regla de oro es tratar de hacerles ver que no hay intención de meterse en su vida privada, sino que pueden contar con nuestra ayuda en ese tema también.
La naturalidad es otro de los ejes fundamentales si queremos abordar cuestiones sexuales con los adolescentes. Si ellos perciben que los padres se ponen nerviosos, rojos o responden con excusas, entonces será complicado conversar sobre un tema que los propios hijos detectarán que incomoda a sus propios progenitores.
Ser sinceros
resulta también crucial. Lo de la cigüeña ya no sirve, hay que contestar a lo que nos pregunten con la mayor veracidad posible y en un lenguaje acorde a la edad de cada niño.
No es necesario abordar los temas sexuales a bocajarro. Lo ideal es estar atentos a las oportunidades que puedan surgir, ya sea desde la más directa como puede ser una pregunta sobre la materia realizada por los propios hijos, ya una escena de sexo en la televisión, una noticia sobre Sida en el telediario, algo que nos haya sucedido en el día a día y que se comente en algún momento en común como pueda ser la comida o la cena, una imagen… Hay miles de oportunidades que se pueden aprovechar para hablar de sexo.





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