lunes, 11 de noviembre de 2013

Todo sobre el resfriado o catarro común




El constipado, resfriado o catarro común es la enfermedad leve más extendida en el mundo. Con la bajada de temperaturas este problema se convierte en  algo frecuente en muchos hogares.
Todos conocemos sus síntomas, pero no está de más repasarlos y recordar lo que hemos de hacer en el caso de que ya lo hayamos “pillado”.
Causas
Su origen se debe a un virus que no es único, de hecho hay más de 200 que pueden ocasionarlo, explica la doctora Aurora Garre asesora médica de los Laboratorios Cinfa.
Su frecuencia aumenta en invierno porque “es cuando se dan las mejores condiciones de temperatura y humedad para la supervivencia de los virus del resfriado; el frío motiva a las personas a estar más tiempo bajo techo, lo que, de forma indirecta, favorece el contagio entre ellas; y, por último, la exposición al frío produce una disminución de la capacidad defensiva de las mucosas de las vías aéreas superiores, haciéndolas más vulnerables”


Síntomas
Empieza con d
olor de garganta, malestar general, cefalea, tos, fiebre o ronquera. Dura cerca de una semana, aunque la tos puede persistir más tiempo. También pueden presentarse cansancio general y ojos llorosos. Además, en un par de días los mocos se espesan y probablemente la tos aumente. Estas molestias afectan a personas de todas las edades.


Cómo prevenirlo 
El descanso es importante, por lo que dormir un mínimo de  siete horas diarias y reducir el estrés, resulta crucial.
Una alimentación variada y equilibrada, y una hidratación adecuada, junto con una práctica deportiva regular. 

Evitar el contagio
Estar en contacto con una persona resfriada es un claro factor de riesgo para contagiarse por eso se recomienda lo siguiente:

Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable cuando se tose o se estornuda.
Lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, limpiando bien entre los dedos y debajo de las uñas, para eliminar los microbios.
No compartir alimentos, vasos, cubiertos, pañuelos, etc.
Ventilar con frecuencia las habitaciones y otros lugares cerrados para evitar que los virus se concentren en una estancia.
Aliviar los síntomas
Una vez que el virus se ha instalado en el organismo sólo resta paciencia y dedicarse un poco más de atención.
Recuerda que los antibióticos en estos casos no son efectivos, por lo que toma nota de lo que se debe hacer:

  • Descansar y mantener un ambiente cálido y sin humedad.
  • Nutrirse adecuadamente, sobre todo, consumir frutas y verduras.
  • Beber gran cantidad de líquidos, especialmente zumos, agua y sopas no demasiado calientes. Ayudan a eliminar la mucosidad, previenen la deshidratación y alivian el dolor de garganta.
  • Contra la congestión nasal, limpiar la nariz con agua y sal para facilitar la salida de la mucosidad, o realizar vahos (expectoran y facilitan la expulsión de flemas). En niños pequeños, se recomienda suero fisiológico para el lavado nasal: 15 minutos antes de las comidas y antes de acostarlos, para que descansen correctamente.
  • Aliviar la garganta: hacer gárgaras con agua caliente con limón y miel. A pesar de la creencia popular, es preferible emplear agua a frente a la leche con miel, ya que los lácteos pueden aumentar la mucosidad.




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