lunes, 15 de mayo de 2017

8 pautas para pensar en positivo



En mayor o menor medida todos buscamos fórmulas para ser más felices en nuestro día a día. La actitud que adoptemos ante las cosas que nos suceden es muy importante, sin embargo ésta suele verse condicionada por ese lastre educacional y vivencial que vamos acumulando desde que nacemos. Marisa Navarro, doctora en medicina y psicoterapeuta, nos ofrece una serie de alternativas en su último libro El efecto tarta (Ed. Libros Cúpula), para aprender a pensar en positivo.

Portada de El efecto tarta de Marisa Navarro




El título de la obra ya nos da una pista de lo que pretende transmitirnos esta autora y es que “comamos el primer trozo de tarta”, es decir, que practiquemos el egoísmo positivo, porque si nos cuidamos, al final estaremos mejor no sólo con nosotros mismos sino en general con los demás y todo lo que nos rodea. “Sólo así podremos ofrecer nuestra mejor versión”. Primero cogemos el trozo de tarta y después repartimos, pasamos a la acción.



La autora da la vuelta a la tortilla y nos propone disfrutar de la vida alejando esos pensamientos dañinos que nos asolan. Propone cambiar de forma de ver las cosas, por eso nos dice que transformemos la típica frase de “piensa mal y acertarás”, por “piensa bien y te sentirás mejor”; o “pienso luego éxito”, por “hago, luego existo y me encuentro bien”. De nada sirve quedarse paralizado en el pensamiento, “hay que pasar a la acción, porque es lo que genera emoción".



Navarro nos ofrece una serie de pautas para degustar primero la tarta y pensar en positivo, porque de este modo lograremos conseguir muchas más cosas y que nuestra vida sea más llevadera:



1. El ejercicio te hace más feliz

Según la autora si estás triste o desanimado con solo media hora de ejercicio, independientemente de cuál sea, el que más te guste, el estado anímico cambia. “El ejercicio tiene la capacidad de relativizar las emociones negativas, y después de bailar o correr puede que estés enfadado, pero ya no tanto".



Hay una explicación científica para todo esto, tal y como explica la psicoterapeuta, y es que al movernos se generan unas sustancias en el cerebro llamadas factores neurotróficos. Estos contribuyen a la supervivencia de las neuronas y ayudan a la creación de otras nuevas. También impulsan las nuevas conexiones neuronales que se producen durante el aprendizaje y que son necesarias para cualquier actividad cerebral.



En definitiva, estos factores nos protegen de la degeneración neuronal relacionada con la edad o el Alzheimer. Y, a su vez, son muy importantes en la regulación de las emociones, ya que dificultan el desarrollo de trastornos de ansiedad o depresivos.



2. Llenar la mochila de pensamientos positivos

Es muy difícil vaciar la mochila de todo lo que hemos ido introduciendo en ella, pero sí la podemos ir cargando con pensamientos positivos. De hecho, la escritora nos aconseja que éste debería ser nuestro objetivo en la vida, llenar la mochila de emociones y sentimientos que nos convengan, porque además estos no pesan.

Las emociones no se pueden cambiar, pero sí los pensamientos y consecuentemente nuestros sentimientos.



3. Hacernos las preguntas adecuadas

Esto es fundamental. La doctora nos indica que si sabemos hacernos las preguntas que nos convienen en cada momento de la vida, “éstas son capaces de abrir una gran ventana a la creatividad y a encontrar herramientas y recursos no imaginados”.

Hay dos preguntas genéricas que nos pueden ayudar mucho:

¿Qué es lo que de verdad quiero?

¿Hacia dónde deseo ir en este aspecto de mi vida?

Se trata de que al hacernos las preguntas correctas nos vamos a ir situando en el camino y probablemente nos encontremos con posibles soluciones a los conflictos y la mente se abra a nuevas ideas o posibilidades.

“Hacernos preguntas que nos convienen traerá a nuestra vida sentimientos que sanan".



4. Sin discutir

Ceder es una herramienta maravillosa que deberíamos usar en numerosas ocasiones, nos dice la autora. Las discusiones generalmente no llevan a acercar posturas, no conseguiremos nada la mayoría de las veces. Dialogar es mejor, hay que saber escuchar al otro.



“No discutir es verdadera medicina emocional, y evitar discusiones inútiles y aprender a dialogar es fantástico para crear sentimientos que sanan".



5. Yo sí puedo

Marisa Navarro nos propone ejercitar la fuerza de voluntad, la autodisciplina, pues de este modo es más fácil lograr éxitos en la vida. Incluso más que poseer un alto coeficiente intelectual.

Hay que elegir siempre en función de las prioridades personales porque así será más fácil trabajar esa fuerza de voluntad. Es necesario convivir con los deseos pero sin querer satisfacerlos de forma inmediata.



6. Comer bien

Se trata no sólo de mantener una alimentación sana. Es crucial que cuidemos esta necesidad que realmente ha de ser un acto de amor hacia uno mismo. Hemos de tener conciencia de la importancia de la comida en nuestro organismo.

Hay que escuchar al cuerpo y si consideramos que algo nos hace mal no deberíamos ingerirlo. Cuidar las digestiones en todo el proceso auténtica “medicina emocional”.



7. Haz lo que tengas que hacer

Normalmente “hacer lo que tienes que hacer suele coincidir con lo que te conviene hacer".

Puedes revisar tu forma de vida y ver lo que quieras cambiar, pero porque realmente quieras y no porque deberías. No hay que imponerse lo que queremos con los debería, porque si lo haces generarás conflicto.

“Elegir la forma de vida que te gustaría vivir y alejarla de los debería es verdadera medicina emocional”.



8. Compartir es importante

Es mejor compartir y no competir, porque así se crean “verdaderos sentimientos que sanan”. En opinión de la autora hacer cosas junto a otros es mucho mejor en todos los sentidos porque pensamos, sentimos y realizamos cosas mejores. 




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