martes, 3 de julio de 2018

Todas las claves para saber qué es el japonismo


El japonismo es mucho más que el manga o el anime, es conocer una forma de vida que a lo largo de la historia ha tenido cierto embrujo sobre muchos occidentales, cuya manera de interpretar las cosas difiere en gran cantidad de elementos respecto a esta cultura proveniente de Japón.




Las culturas orientales tienen algo mágico, algo embaucador que provoca corrientes inevitables de seguidores que en algún momento de sus vidas se sienten atraídas por este mundo que engloba toda una filosofía de vida. Tanto es así que a finales del siglo XIX surgió un término para todos aquellos que sintieron esta atracción: el japonismo, y que todavía hoy perdura.


En un principio, el japonismo hacía referencia a ese interés de los occidentales por el arte, la cultura y el diseño japonés. Con el paso del tiempo esa curiosidad no ha decrecido y de hecho se ha extendido a otros ámbitos como la música, el cine, la gastronomía o el arte.

Este término es precisamente el escogido para el título del libro que ha publicado Erin Niimi Longhurst, escritora y bloguera anglo-japonesa, con la editorial Libros Cúpula. La intención de esta obra es acercarnos a la parte más espiritual del país nipón, por ello la autora ha tratado de sintetizar la esencia de las tradiciones y cultura de Japón para conseguir el camino hacia una vida con más plenitud, con más calma y reflexión y, por ende, más feliz. 




Dar sentido a nuestra vida


Japonismo. El arte de alcanzar una vida plena, nos habla de encontrar nuestro “ikigai”, que es encontrar aquello que da sentido a nuestra vida y que evidentemente se descubre poco a poco, con el tiempo, con las experiencias vividas.

“Hallar nuestro ikigai puede ayudarnos a alcanzar la plenitud porque aumenta la concentración. Gracias al ikigai, las distracciones y los malestares de las pequeñas frustraciones que la vida diaria nos pone en el camino pasarán a un segundo plano, ya que el ikigai saca a relucir lo más importante y, al hacerlo, nos ayuda a seguir adelante. Nos vuelve más productivos con nuestro tiempo, ya que prestamos atención a los aspectos más importantes de la vida, ya sea construir un hogar, pasar tiempo con la familia o alcanzar nuestros objetivos profesionales”.

La importancia de la naturaleza



Otros de los aspectos que se resaltan en esta novelaes la importancia que tiene la naturaleza en nuestra vida. De hecho, en el libro se habla de los “baños de bosque” o shinrin-yoku, término que acuñó el ministro de Agricultura en los años 80 para referirse a la práctica de reponerse sumergiéndote en la naturaleza, aunque otras informaciones indican que fue acuñado previamente por técnicos de la Agencia Forestal de Japón. Sin embargo, su aparición se vincula a esa década por la crisis económica que se produjo y que llevó a numerosos japoneses al suicidio y al consumo de ansiolíticos, según cuentan  Hector García y Francesc Miralles en su ensayo Shirin Yoku. El arte japonés de los baños (Ed. Planeta), otra lectura recomendada para adentrarse en el japonismo.

En definitiva, estos baños describen lo vital que es estar rodeados de verde, algo que ha sido avalado por numerosos estudios científicos, y parece que esta práctica  tiene un beneficio terapéutico real. Los “baños de bosque” elevan el estado de ánimo y desactivan el estrés y la ansiedad, a la vez que promueven cambios muy positivos en todas las áreas de nuestra existencia, explican García y Miralles. Una tendencia que cada vez es más seguida en Europa. 



El shinrin-yoku se basa en unos principios básicos, tal y como narra Erin Niimi Longhurst, en su obra:

  • Desconexión de cualquier tecnología, especialmente de los móviles.
  •  Caminar sin rumbo fijo y definido. Fuera los mapas, lo que prima es la improvisación.
  • Disfrutar del entorno, de la naturaleza, de los árboles, de las plantas que constituyen el paisaje.
  • Búsqueda del silencio. Si vamos acompañados habrá que hallar un momento para permanecer sin hablar e interiorizar lo necesario que es en muchas ocasiones el silencio.
  • Descansar mentalmente, es decir, hay que dejar los problemas en casa y tratar de olvidarse de ellos porque con este momento buscamos aclarar nuestras ideas.
  •  A lo largo de este contacto con la naturaleza podemos parar cinco, diez minutos, lo que nos haga falta, porque no se trata de hacer deporte si no de estar un rato tranquilos.

Reparar cerámica 


Otro de los temas que se abordan en Japonismo es el kintsugi o el arte de reparar cerámica con esmalte dorado. Cuando las piezas se hace añicos se pueden reconstruir con este elemento volviéndolas incluso más bellas a cómo eran en su estado original.

Realmente el kintsugi  es una metáfora que nos invita a reflexionar y que nos puede ayudar en los momentos más duros. ”Igual que lo amargo hace que lo dulce sea más dulce, las dificultades con las que nos encontramos -la pérdida, las traiciones, los corazones rotos, las decepciones-, son parte de nuestra historia y de nuestra identidad. Y en lugar de esconder las cicatrices que nos dejan, el kintsugi nos invita a apreciarlas, tanto a ellas como a la forma en que nos definen. Porque nada en esta vida se rompe de verdad, por mucho que nos duela en el momento. Ser capaces de hallar la felicidad y la belleza en las imperfecciones y apreciarlas es lo que hace del kintsugi algo tan importante”.






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