miércoles, 26 de septiembre de 2018

“El Yoga Iyengar busca el acercamiento al Asana”, la profesora Ana Canelada explica qué es este estilo de yoga


Ana Canelada, profesora de Yoga Iyengar en la zona noroeste de la Comunidad de Madrid, ha contado a Claves de Mujer en qué consiste esta modalidad de yoga. Esta experta es una especialista en Yoga Iyengar, ya que además está certificada por la Asociación Internacional de Profesores de Yoga Sananda (AIPYS), cumpliendo con los estrictos requisitos establecidos por la Yoga Alliance del Reino Unido. 

A través de esta entrevista Canelada ofrece una visión muy amplia de qué es realmente el Yoya Iyengar, y qué puede aportar a nuestro cuerpo tanto física como mentalmente.  

Postura de Yoga Iyengar



¿Qué diferencia principalmente este yoga de otros que a lo mejor se imparten con más alumnos en clase?

El Yoga Iyengar es muy riguroso en su ejecución. Nada se deja al azar ni al entendimiento del alumno que aún no tiene criterio. Es un Yoga guiado por un profesor muy preparado y que tiene una dilatada experiencia como practicante. No se trata de convertir una clase en un tiempo de “entretenimiento” para el alumno, sino de una clase de enseñanza, en la que el alumno debe estar atento a lo que se le explica para que pueda beneficiarse de todo lo bueno que ofrece el Yoga. En mis clases no se busca la postura “bonita”, se busca el acercamiento al Asana, con toda la calidad y rigurosidad de esta disciplina y también teniendo en cuenta las limitaciones físicas propias que cada persona tiene y que no deben olvidarse en la práctica del Yoga. Para conseguirlo, el profesor debe estar implicado en la clase y corregir lo que el alumno no está haciendo correctamente y esto se consigue con un número limitado de alumnus.


¿Qué ventajas aporta respecto a otras disciplinas similares?

Este enfoque del Yoga Iyengar aporta un rigor y una calidad en la enseñanza que lamentablemente no abundan actualmente. Profesores de yoga y formaciones en miles de estilos de Yoga hay muchos, pero buenos profesores y formaciones, no tanto. Los profesores de esta disciplina nos formamos a conciencia durante mucho tiempo, tenemos un amplio conocimiento de las posturas (asanas) y de cómo abordarlas teniendo en cuenta las limitaciones y el progreso de cada uno de los alumnos. Corregimos y enseñamos al alumno para que el asana se realice de una manera correcta. El “no pasa nada” no entra dentro de las instrucciones en mis clases porque sí pasa, la dejadez en la práctica puede dar lugar a lesiones y es algo que precisamente el Yoga Iyengar que yo practico e imparto evita a toda costa. 

Además, esta disciplina, respeta, como ya he mencionado antes, las limitaciones de cada persona. Todos somos distintos y no todos los días son iguales, y si el alumno todavía no tiene criterio propio (en cuanto a la práctica de Yoga Iyengar) para determinar qué exigencia puede permitirse un día en la clase; es el profesor el que estará indicando hasta dónde ha de llegar ese alumno para beneficiarse del Yoga ese día concreto.
Ana Canelada profesora de Yoga Iyengar



¿Que ímplica la utilización de ladrillos de corcho, mantas, etc.?


No todos tenemos las mismas capacidades físicas. Es ridículo pretender que alguien que no ha practicado nunca Yoga, tiene una vida sedentaria o sufre de alguna dolencia física, haga lo mismo que alguien que practica a diario la disciplina o físicamente tiene unas condiciones apropiadas para ciertas posturas. En este enfoque del Yoga Iyengar, yo no busco en mis clases que todos los alumnos lleguen al suelo o abran las piernas a determinada distancia o estén en una postura un determinado tiempo.Busco que todos lleguen a realizar el Asana con las instrucciones y mecanismos de Yoga necesarios para ello. Olvidémonos de las “figuras” de las fotos de Instagram, el Yoga no es eso. El Yoga es algo mucho más potente y que no tiene porqué aparecer en alguien que aparentemente es muy flexible. No confundamos. 

Para evitar todo eso, es por lo que utilizamos sillas, ladrillos, cinturones, mantas… porque ayuda de una manera ordenada, sin artificios y con lógica a que un alumno, cualquier alumno, entienda mejor el Asana, dónde queremos llegar y qué queremos trabajar. 

La utilización de utensilios en Yoga Iyengar no significa que tu práctica sea peor, no; su utilización forma parte de la enseñanza, del aprendizaje. Yo practico con todos los utensilios. Con ellos, se permite que todo el mundo, independientemente de su condición física, pueda acceder a una práctica de Yoga de calidad.

¿Qué finalidad tendría este yoga y para qué y quienes estaría más indicado?

No creo que el Yoga Iyengar (ni el Yoga en general) tenga una finalidad determinada. Es una opinión muy personal. Yo practico Yoga Iyengar porque me encuentro bien, muy bien, siempre estoy mejor después de practicar que antes y con eso a mí me ha conquistado desde hace años. Es algo, como digo, muy personal, difícil de explicar. El Yoga es muy potente y siempre que el alumno y practicante trabaje para el Yoga, le ofrezca compromiso, constancia y un mínimo de confianza, éste le devolverá importantes beneficios. 
El enfoque de Yoga Iyengar que yo ofrezco está indicado para todos, independientemente de la edad, la condición física, la experiencia o no en Yoga… para todos. Me gusta siempre comentar que para mí, esta disciplina es en cada clase una cura de humildad porque sin querer nos creemos que por tener cierta edad, por ejemplo, podemos acceder a ciertas posturas y en mis clases te das cuenta de que es tal la dificultad en los mecanismos que se piden para acceder a las posturas que da igual que tengas 20 ó 60 años porque existirá dificultad y necesidad de trabajo para todos. 

Postura de Yoga


Para trabajar con eficiencia se ha hacer en grupos de dos o tres personas, ¿no es así?

No necesariamente. Personalmente, prefiero dar clases a un número no mayor de 8 ó 10 alumnos porque aunque el Yoga se aprende en grupo, mis clases se caracterizan por la calidad y esa calidad se ofrece si el número de alumnos en clase te permite estar comprobando continuamente que todos los alumnos hacen lo que les pides; cuando hay muchos alumnos esa tarea se complica y ya no es lo mismo.

Los grupos de dos o tres personas permiten clases con una dinámica diferente.
Este tipo de clases de grupos muy reducidos al igual que las clases particulares suelen darse por motivos en los que se necesita de verdad una atención muy exhaustiva por parte del profesor debido a alguna condición física importante (o también porque hoy en día, el ritmo de vida actual no permita asistir con regularidad a una clase grupal) pero suelen ser excepcionales y cuando los alumnos ya tienen cierta experiencia se suelen unir a los grupos con más alumnos. 

Además en mis clases trabajamos las posturas de dos en dos o de tres en tres para entenderlas mejor y poder llevarnos ese trabajo a la práctica personal. 

En cualquier caso, opino que una clase con más de 10 alumnos no expertos en esta disciplina, no permite una corrección adecuada.
 



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