"Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer"
Antonio Machado

1 de enero de 2023

Un castillo iglesia, uno transformado en Silo y otro que acabó siendo palacio…

España guarda numerosas singularidades a lo largo de sus variopintas regiones, pues su historia es rica y prolífica. Esto, como no podría ser de otra manera, se traslada también a su arquitectura. En este reportaje te hablo de tres castillos de Castilla y León que se caracterizan por una serie de hechos curiosos relacionados bien con sus edificaciones bien con sus usos y acontecimientos históricos que los rodean. Dos de ellos están ubicados en Segovia (el castillo de Cuéllar y el castillo de Turégano), y otro en Ávila (castillo de Arévalo), pero en los límites de la primera provincia. 

Castillo iglesia

 

Castillo de Cuéllar, palacio y visitas teatralizadas

El Castillo de Cuéllar o de los Duques de Alburquerque está situado en la parte más alta de Cuéllar, a 62 kilómetros de Segovia, y forma parte de la muralla de la Villa. Se declaró Monumento Artístico Nacional en 1931.

A lo largo de su historia ha tenido varios usos, pero se cree que se erigió sobre un edificio previo y que en un primer momento se usó como fortaleza. Se cita por primera vez en un documento que data del año 1306. Posteriormente, en el año 1464, el rey Enrique IV se lo cedió a Don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque.

A lo largo del siglo XVI se utilizó como fortaleza militar y se sometió a distintas modificaciones hasta que se transformó en palacio. De hecho, en su interior había obras pictóricas de gran valor además de contener salas lujosas y piezas de todo tipo, especialmente vajillas, de oro y plata. Incluso se comentaba que llegó a albergar la mayor armería del país. 

Entre las distintas utilidades que tuvo el castillo de Cuéllar destaca por ejemplo que fue cuartel de Lord Wellington, refugio del General Hugo durante la guerra de la Independencia, prisión política durante la dictadura, cárcel común y sanatorio para enfermos de tuberculosis. Ahora, es la Oficina de Turismo de Cuéllar, el Archivo de la Casa de Alburquerque e Instituto de Enseñanza Secundaria “Duques de Alburquerque”.

Como hecho singular, añadir que desde el año 1997 los fines de semana y los días festivos se ofrecen visitas teatralizadas. Hay algún periodo del año que estas no se realizan, por lo que recomiendo consultar su página web previamente. De forma paralela, se puede visitar con un guía turístico convencional.

 Castillos de Segovia

Castillo-iglesia de Turégano

El Castillo de Turégano se halla en un altozano del pueblo segoviano del mismo nombre y los primeros restos que se conservan de la construcción datan del siglo XII. Su mayor singularidad es que en su interior alberga una iglesia. (Ahora está cerrado temporalmente por obras).

En un primer momento, en este lugar había una fortificación de origen árabe que se hallaba en un castro celtibérico. De hecho, alrededor del castillo que hoy contemplamos se aprecian los retos de las murallas de este asentamiento anterior.

Uno de los aspectos más llamativos de este castillo es que dentro del mismo hay una iglesia románica cuyo campanario sobresale de su interior,  como si fuera un elemento arquitectónico fuera de lugar entre las torres y almenas de la fortaleza. Lo que he averiguado hasta el momento es que primero se construyó la iglesia románica de San Miguel Arcángel, y posteriormente en los siglos XV y XVI se incorporaron “elementos militares” y se desarrolló una especie de “iglesia-castillo”. Esta parte se atribuye a Juan Guas y Juan Gil de Hontañón, ambos maestros constructores destacados de la época.

En el año 1123, la reina doña Urraca de Castilla donó el señoría de Turégano a Pedro de Agen, el primer obispo de Segovia, por lo que la iglesia puede tener algún vínculo con este hecho. De hecho, se piensa que fue este prelado el que ordenó su levantamiento. 

Por sus pasillos han pasado personajes tan relevantes en la historia de España con Fernando el Católico, donde se alojó unos días allá por el año 1474, antes de ir a Segovia para encontrarse con su esposa, Isabel la Católica. Igualmente, se empleó como prisión de Estado y entre sus rejas cumplieron condena Antonio Pérez, primer ministro de Felipe II, o el hijo del Duque de Osuna.

Cuando Claves de Mujer lo visitó estaba cerrado por obras. Es algo temporal, por lo que esperamos volver para verlo por dentro. Hasta este momento en la iglesia se celebraban cultos cristianos y eventos varios como conciertos de música clásica.

Castillo iglesia

 Castillo de Arévalo, usado como silo

El Castillo de Arévalo, también conocido como castillo de los Zúñiga, es una fortificación del siglo XV, localizada en Arévalo, al norte de la provincia de Ávila. Es propiedad del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y gestionado por el Fondo de Garantía Agraria. Esto es así porque en el año 1952 se reconvirtió en un silo del Servicio Nacional del Trigo, hasta que finalmente esta utilización se abandonó en 1977.  Actualmente es un centro de visitantes y acoge una exposición dedicada a la agricultura muy didáctica y apta para visitar en familia.

Se edificó a mediados del siglo XV a instancias del Duque de Arévalo, hasta que fue propiedad de la reina Isabel I de Castilla en 1480. Su esposo, Fernando el Católico, potenció su estructura como fortaleza al realizar diferentes reformas. Luego se convirtió en prisión real, sin embargo las guerras de Sucesión y de la Independencia provocaron que todo su conjunto se desmantelara. Finalmente acabó como cementerio y como cantera para erigir los edificios de la localidad.

 Castillo silo Arévalo

Su decadencia concluyó cuando en el año 1952 se transformó en silo. A finales de los años 70, la torre del Homenaje del castillo se convirtió en museo de cereales al acoger la colección de variedades de grano del SNT. Este muestrario, iniciado en 1956 por el SNT en el Laboratorio de su sede central de Madrid, tipifica los trigos en función de su calidad harino-panadera. Hoy en día esta exposición se puede seguir viendo y la verdad es que resulta muy llamativa. Además, es un espacio preparado para visitar con niños de modo que el museo se hace bastante ameno aparte de recorrer parte de las instancias del castillo.

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