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Las mujeres cuidan más su salud emocional, pero tienen más estrés y una peor percepción de su imagen

Los españoles valoran positivamente su estado de  salud: casi un 68 % le otorga una puntuación de 7 o superior en una escala  del 0 al 10. La media se sitúa en 7,03, registrando un ligero descenso de tan solo cuatro décimas respecto a 2024. No obstante, si hacemos diferenciación por sexos las mujeres son menos optimistas respecto a su estado de salud o imagen que los hombres, tal y como recoge el VIII Estudio de Salud y Vida de Aegon. Además, recoge otras diferencias significativas en cuanto a la salud emocional, la automedicación, el ocio o su percepción de la felicidad.

Salud emocional mujeres

Percepción de salud 

El Estudio de Salud y Vida de Aegon, refleja que ellos son más optimistas con su salud (7,10) que ellas (6,97). También empeora la valoración entre los colectivos de mayor edad. Así, los encuestados entre 56 y más de 65 años, aquellos con menor nivel de estudios y los que no trabajan o han visto disminuido su nivel de ingresos, aportan una valoración inferior a la media, situándola por debajo de los 7 puntos. 

Por subgrupos, los participantes con estudios primarios o inferiores son los que otorgan menor nota a su salud (6,2). Por el contrario, los licenciados superiores (7,27), los trabajadores en activo (7,27) y los que afirman que su condición económica ha mejorado en los últimos doce meses (7,9) baten la nota media. También lo hacen los colectivos jóvenes. De hecho, es en la franja de edad entre los 26 y los 40
años donde se alcanza un valor más elevado: 7,26 puntos sobre 10.

Ellos son más optimistas con su salud (7,10) que ellas (6,97).

El motivo más frecuente para evaluar de manera negativa la salud es el dolor frecuente. Hasta un 64,6% de los encuestados pesimistas con su estado físico lo señalan, aunque la proporción es inferior a la de la edición anterior. También caen respecto al estudio de 2024 quienes relacionan su mal estado físico con sentimientos de estrés, ansiedad, tristeza o depresión (43,4%), falta de sueño (38,9%) y escaso ejercicio y baja forma física (31,1%).

La práctica deportiva es, por el contrario, el motivo por el que los encuestados valoran más frecuentemente su estado de salud como positiva (46,5%). No fumar (44,5%), dormir bien (43,8%), cuidar la alimentación (40,7%) y evitar el consumo regular de alcohol (39,1%), son las principales razones para dar una buena nota al estado de salud. No obstante, a excepción de la última, el resto de variables cae en un año.

Deporte y salud mujeres

Autocuidado y aspecto físico

La satisfacción con el aspecto físico sigue siendo mayoritaria y se refuerza en los últimos años: en 2025 el 81,6% de los españoles afirma sentirse  algo o muy satisfecho con su apariencia frente al 73,4% que lo hacía en  2022. Por otro lado, el porcentaje de personas que consideran estar en un peso adecuado se mantiene estable (38,1%) y crece la proporción de quienes se ven delgados (15,2%), aunque el grupo más numeroso continúa siendo el de quienes creen tener un peso por encima o muy por encima del recomendado (46,8 %). 

Las mujeres muestran una mayor insatisfacción con su imagen y son también quienes, en mayor proporción, consideran que su peso está por encima del ideal. Ellas son más críticas con su aspecto (sólo al 79,1% le gusta) que ellos (el 84,2% es optimista).

Los hombres aseguran que mienten menos sobre su peso (7,5%) que las mujeres (11,1%).

Comparativamente, los hombres aseguran que mienten menos sobre su peso (7,5%) que las mujeres (11,1%). Según la edad, los jóvenes son los que reconocen que menos dicen la verdad sobre esta variable, con los grupos de edad comprendidos entre los 26 a 40 años (17,2%) y los de 18-25 (16,5%) arrojando los porcentajes más altos. La proporción se va reduciendo a medida que se cumplen años, ya que apenas un 1,6% de los encuestados de más 65 años falsea la realidad sobre su peso.

La mayoría de los encuestados destina una parte de su presupuesto al  cuidado personal, la salud y el fitness, en ese orden. En comparación con  las otras dos categorías, el porcentaje de personas que dicen no invertir  nada en fitness es de un 45,3%, es decir, casi la mitad de los encuestados  no invierten en gimnasio, apps para hacer deporte, o ropa deportiva.

El cuidado personal es la categoría en la que más se invierte: un 26,9% de  los encuestados declara gastar entre 50 € y 100 € al mes en este ámbito. 

El gasto en salud es más elevado entre las mujeres que entre los hombres. 

Analizando la inversión en cuidado personal en función de variables demográficas, se evidencia que los hombres dedican menos dinero al cuidado personal que las mujeres (un 21,5% gasta entre 50 y 100 euros y un 4,5% entre 100 y 200, frente al 31,9% y 7,4% de ellas). Por edades, por norma general los más jóvenes dedican mayor presupuesto a su propio cuidado, con los mayores de 65 años destacando como el grupo con mayor proporción de encuestados que no invierten nada (16,4%) o menos de 50 euros (62,5%). Asimismo, aquellos con una apreciación negativa de su estado de salud invierten menos en cuidarse (el 65,2% gasta menos de 50 euros y el 13,6% no gasta nada). 

El gasto en salud es más elevado entre las mujeres que entre los hombres, aunque la proporción de quienes invierten más de 200 euros al mes o declaran destinar entre 50 y 100 euros es más alta en el sexo masculino. No obstante, la proporción de hombres que no hacen ningún gasto en salud es significativamente más alta: el 21,1% frente al 15,6% de las mujeres. 

En lo que respecta, a la inversión en fitness, las mujeres gastan menos que los hombres, con el 52,7%haciendo algún tipo de inversión mensual, frente  al 56,9%de ellos, con una diferencia notablemente significativa en la banda demás de 200 euros.

Salud en mujeres encuesta Aegon

Hábitos de alimentación y otros

Se rompe la tendencia positiva en la percepción de los encuestados acerca de que su alimentación es saludable. Aunque la mayoría (66,7 %)  considera, en alguna medida, que su dieta es buena para su salud, esta cifra supone un retroceso de dos puntos porcentuales respecto al año  anterior (68,7 %). La fruta y la verdura siguen siendo, junto con la carne, los alimentos que se consumen con mayor frecuencia, aunque el consumo de los dos primeros desciende por segundo año consecutivo.

Según los datos del estudio, disminuye levemente la importancia que se otorga a la información presente en las etiquetas a la hora de comprar. En concreto, un 47,7 % de los encuestados revisa los ingredientes antes de decidirse por un producto, mientras que un 38,3 % presta atención a la información nutricional antes de adquirirlo. Ambas cifras muestran un ligero retroceso respecto al año anterior. Además, un 21 % de los encuestados afirma no confiar en absoluto o confiar muy poco en la transparencia de las etiquetas de los alimentos. 

Las mujeres son notablemente más desconfiadas que los hombres, con sólo un 15% señalando que confía en el etiquetado, por el 21,4% de los encuestados del sexo masculino.

Mujeres y jóvenes son los que hacen más dietas.
El porcentaje de personas que ha seguido algún tipo de dieta en el último año registra un aumento significativo y se sitúa en torno al 31%. Esta práctica es más frecuente entre las mujeres (35,1 %) y entre los perfiles más jóvenes (39,8 %). En este contexto, cerca del 20 % estaría dispuesto a utilizar medicamentos como Ozempic para perder peso. El porcentaje de mujeres (6,2%) que piensa que su dieta ha empeorado, supera al de hombres (3,7%).

El porcentaje de encuestados que evita consumir determinados alimentos, ya sea por intolerancias, alergias o por decisión propia, se mantiene relativamente estable en el 41,8 %, aunque desciende ligeramente respecto a 2024. 

En lo que respecta a la ingesta de alimentos ultraprocesados (bollería industrial, snacks…) es menor entre las mujeres (el 36,7% no los consume nunca o casi nunca, con los hombres respondiendo lo mismo en el 34,9% de los casos), los encuestados de más edad (solo el 0,7% de mayores de 65 los consume a diario) y aquellos con hijos.

La subida de los precios de los alimentos pierde relevancia a la hora de llevar una dieta saludable. De hecho, se refuerza la cifra de quienes ponderan la calidad sobre el precio y el 85 % declara decantarse por buenos productos, aunque sean más caros. Esta preferencia es mayoritaria incluso entre quienes afirman que su situación económica ha empeorado. 

La ingesta de ultraprocesados es menor en mujeres.
Uno de los hábitos considerados más insano es el consumo habitual de tabaco que aumenta hasta el 36,5%, con un gasto de más de 100 euros al mes por persona y varios intentos de dejarlo (2 de media).

También aumenta el vapeo (12,6 %) y se incrementa la proporción de quienes conocen a alguien que ha sustituido fumar tabaco por esta práctica (49,5%). Si bien la percepción más extendida es que vapear es tan perjudicial como fumar tabaco, aumenta de forma significativa el porcentaje de personas que lo considera aún más nocivo que los cigarrillos tradicionales.

En contraste con el tabaco y el vapeo, el consumo de alcohol está ampliamente extendido: el 84,4 % de los encuestados declara consumirlo. El gasto medio mensual por persona se sitúa por debajo de los 50 euros.

Salud emocional

La valoración del estado de salud emocional mejora por tercer año consecutivo y consolida su puntuación media por encima del 7, con 7,3 puntos. El porcentaje de españoles que suspenden; es decir, valoran por debajo del 5 su salud emocional (9,3%) desciende por tercer año consecutivo. A su vez, aumenta el número de personas que piensan que su salud emocional ha mejorado, aunque la idea mayoritaria sigue siendo la de que el estado de salud emocional no ha variado (60,8%), cifra alineada con la de 2024.

Más del 80 % de los españoles ha experimentado en algún momento  del último año sensaciones de nerviosismo, estrés o depresión, aunque en la mayoría de los casos estos episodios han sido esporádicos y no  han interferido de forma significativa en su vida cotidiana. Los síntomas psicológicos más mencionados son nervios, angustia y tensión.

En cuanto al estrés y la ansiedad, lo han padecido más del 74 % de los encuestados. Además, el 68,8 % declara haberse sentido deprimido o decaído en alguna ocasión, una cifra algo superior a la del año anterior. 

Estrés y mujeres

El estrés, sin embargo, no afecta por igual a todos los colectivos. Las mujeres, por ejemplo, lo sufren más habitualmente que los hombres (un 84,4% frente a un 76,1%); al igual que los trabajadores (84,1%) o los licenciados superiores (83,1%).

Los síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión, no obstante, tienen distinto impacto. Por ejemplo, las mujeres, las personas con hijos y quienes tienen empleo son más propensos (86,7%, 84,6% y 86,5%) que los hombres, las personas sin descendencia y los desempleados (79,8%, 81,3% y 78,7%) a los síntomas relacionados con estos estados anímicos.

Las mujeres, las personas más jóvenes y quienes tienen empleo son los perfiles que más activamente adoptan medidas para cuidar su salud emocional. En particular, el cambio de hábitos (como mejorar el descanso, la alimentación o hacer ejercicio) destaca entre quienes trabajan (42,2%), los menores de 40 años (43,7% en el grupo de 26-40) y quienes afirman tener una buena salud emocional (39,8%). También las mujeres se implican más que los hombres en actividades de mejora personal como leer libros de autoayuda o practicar mindfulness (29,3% frente a 23,7%). 

Como ya ocurría en ediciones anteriores del estudio, la salud emocional presenta mayor inestabilidad entre los más jóvenes, que son también quienes reportan con mayor frecuencia síntomas de estrés y ansiedad. 

Estilo de vida

En términos generales, la puntuación media que los españoles otorgan a su satisfacción con la vida desciende respecto al año anterior y, por primera vez desde que se realiza este estudio, se sitúa por debajo del 7. A pesar de ello, la mayoría continúa valorando su vida de manera positiva: dos de cada tres la califican con un 7 o más.

Esta valoración también arrastra a la baja la cifra de encuestados que declara sentirse felices (73,5%), aumentando en consecuencia la cifra de los infelices hasta el 26,5%. 

Por género y edad, se aprecian diferencias. Ellos se consideran felices en mayor proporción que ellas (75,2% por 71,9% de las mujeres), mientras que los grupos de mayor edad son los que se ven más afortunados. En concreto, es en el grupo comprendido entre los 56 y los 65 años donde se
alcanza el mayor pico de felicidad (80%), mientras que los más jóvenes de la muestra, los que no alcanzan los 26 años, son los que se sienten felices en menor proporción, limitándose a un 65% de los encuestados.

Los aspectos más importantes para afirmar que se es feliz son:

  • Tener una buena salud física y emocional (69,6%).
  • Tener una buena relación con la pareja e hijos (59,7%).

La percepción del estilo de vida desciende con respecto a 2024, aunque casi el 70 % lo valora con un 7 o más. La media se sitúa en 7,11 puntos, lo que representa el valor más alto de toda la serie histórica. La alimentación continúa siendo el factor más mencionado a la hora de evaluar si se lleva un estilo de vida sano o saludable, seguido de la percepción sobre la capacidad personal para gestionar los problemas o las emociones.

Con el 80% de los encuestados padeciendo estrés (cifra creciente) también aumenta el porcentaje de quienes lo padecen de forma frecuente. Las dificultades laborales, los problemas económicos y las tensiones con familiares y amigos son los motivos más mencionados como generadores de la patología. En la mayoría de los casos, el estrés se manifiesta a través de síntomas psicológicos, aunque se reduce la proporción de encuestados que toma medidas para paliarlo.

El sueño es uno de los principales afectados por el estrés y más del 80% de quienes lo han sentido señalan que han tenido problemas para dormir. 

Salud emocional mujeres

Los hombres (7,09), los participantes mayores de 65 años (7,21) y los encuestados con un nivel más alto de estudios (7,15) son los que se muestran más satisfechos con su vida. Hombres y mujeres
coinciden en que el aspecto más relevante para ser feliz es gozar de una buena salud física y emocional, pero ellas lo suscriben de forma más tajante (72,2% de las encuestadas), que ellos (66,9%). Asimismo, para las participantes en la encuesta contar con una buena vivienda (32% frente al 24,6% de los hombres) es más importante que tener tiempo libre y actividades de ocio (29% frente a 35,5%). 

Satisfacción laboral

La satisfacción con el puesto de trabajo es mayoritaria y aumenta por segundo año consecutivo: más del 60% de los encuestados que trabajan declaran estar muy satisfechos o bastante satisfechos con su trabajo. En consecuencia, la mayoría no se plantea cambiar de empleo.

En el estudio se aprecia que existe una relación directa entre la situación laboral y la percepción del estado de salud. Así, las personas que no tienen trabajo hacen una valoración más negativa de su estado de salud.

En cuanto al género, la diferencia entre hombres y mujeres es bastante significativa, llegando al 65,4% en el caso de ellos, pero limitándose al 58,3% cuando se les pregunta a ellas si su satisfacción laboral es positiva. 

Las personas que no tienen trabajo hacen una valoración más negativa de su estado de salud.  

Automedicación

La automedicación rompe su tendencia alcista y las personas que declaran automedicarse descienden hasta el 37,1%. Al observar los datos según variables sociodemográficas, se percibe que las mujeres (41%) se automedican en mayor medida que los hombres (33%). Además, las mujeres que recurren a los medicamentos sin prescripción médica (41%) son más que los hombres que lo hacen (33%). Lo que es minoritario es el uso de terapias alternativas.

La situación laboral también influye en el grado de automedicación ya que es más habitual entre quienes trabajan (40,1%) que entre quienes no lo hacen (32,6%). 

La automedicación continúa estando encabezada por el consumo de antiinflamatorios y/o analgésicos. 

La automedicación continúa estando encabezada por el consumo de antiinflamatorios y/o analgésicos y un 70% de los encuestados afirma haber recurrido a ellos, aunque es la cifra más baja de la serie histórica. El pico se produjo en 2022, con un 83,3% de los encuestados consumiendo este tipo de fármacos.

Al observar los datos de consumo de analgésicos por género, se aprecia que es superior en las mujeres (71,4%) que en los hombres (68,2%), y en cuanto a franjas de edad, los que más consumen este tipo de
medicamentos son las personas de entre 56 y 65 años (80,5%).

En cuanto al uso de antibióticos sin receta, los hombres son el grupo que más los consume (21,6%) superando en siete puntos porcentuales a las mujeres (14,6%). Igualmente, la medicación con estos fármacos es especialmente significativa entre el colectivo de los 26-40 años (25,5%) y los encuestados que trabajan (21%).


En estos últimos también es más frecuente el uso de ansiolíticos o antidepresivos (24 %), con una especial afección para el grupo comprendido entre los 26-40 años. En cambio, el consumo de
antiinflamatorios es algo más elevado entre quienes no trabajan (74,4 %) frente a los que sí (67,7 %).
También es más significativo en este grupo el porcentaje de personas que no consume ninguno de estos medicamentos (13,9% frente a 9,7%).

Con frecuencia, la automedicación está motivada por la influencia de personas reconocidas o famosas. Este año, la proporción de personas que reconoce haberse dejado influir por este tipo de recomendaciones ha aumentado: un 63,5 % de los encuestados ha consumido productos relacionados con la salud por la influencia de famosos. Los jóvenes destacan como el grupo más propenso a seguir las indicaciones de influencers o figuras públicas. 

Tecnologías para la salud

Tras varios años de caídas, el uso de la telemedicina (28,3%) y el porcentaje de personas que han dejado de acudir presencialmente al médico (22,0%) se estabilizan, lo que sugiere una consolidación de estos hábitos digitales en la gestión de la salud.

También se mantiene estable el uso de dispositivos o aplicaciones para el cuidado personal (27,7%),mientras que el autodiagnóstico a través de Internet sigue creciendo y alcanza ya al 55,1% de los encuestados. 

Las mujeres recurren a la telemedicina en mayor medida que los hombres

En contraste, el uso de la inteligencia artificial en el ámbito sanitario sigue siendo limitado: menos del 20% la ha utilizado en el último año y la confianza en su eficacia es baja, ya que menos del 8% considera que supera a los médicos en capacidad diagnóstica.  

Las mujeres recurren a la telemedicina en mayor medida que los hombres (31,7% frente a 24,7%), una brecha de 7 puntos que se mantiene estable respecto a oleadas anteriores del estudio. 

Salud y sostenibilidad

La percepción del impacto negativo en la salud y el bienestar del cambio climático vuelve a caer por segundo año consecutivo, aunque sigue siendo  mayoritaria.

Al profundizar en los efectos, las olas de calor y frío, así como el impacto de la sequía en el precio de los alimentos, siguen siendo los aspectos más afectados por el calentamiento global, aunque ambos registran un descenso significativo en comparación con ediciones anteriores. 

Por perfiles, las mujeres (54,1%) creen con más convicción que los hombres (42,0%) que el cambio climático tiene efectos negativos sobre la salud. En paralelo se observa que el porcentaje de personas que declara tomar algún tipo de medida para ser más sostenible es claramente más alto entre las
mujeres (61,4%) que los hombres (47,4%).

Salud mujeres

Salud y ocio

Los españoles están satisfechos con la cantidad de tiempo libre que tienen y con la forma de emplearlo. En ambos casos, la puntuación media que se le da a estos factores supera el 7 como valor promedio, indica el estudio de Aegon.

La calidad de vida (situación económica, vivienda…) es el aspecto con una  valoración menos positiva (6,78), aunque manteniéndose en los mismos niveles de la encuesta de 2024. 

Los datos más bajos de satisfacción se concentran en los grupos más jóvenes y en las mujeres. Ellas, de hecho, autovaloran estos aspectos con notas más bajas que ellos tanto en el tiempo libre (7,08 frente a 7,3), como en el empleo del tiempo libre (6,99 contra 7,18) y calidad de vida (6,56 frente a 6,92).

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