El ajo es uno de los ingredientes más usados para darle sabor a nuestros platos, sin embargo a la hora de escogerlos tal vez desconozcamos las variedades que existen y lo importante que es hacer una buena elección. Detrás de cada variedad hay un mundo de aromas y propiedades muy diferente. No todos los bulbos ofrecen la misma intensidad ni los mismos beneficios. Conocer sus tipos puede cambiar la calidad de tus comidas.
El universo de las variedades del ajo
Lo primero que hay que saber es que el ajo no es un ingrediente único. Existen diferentes tipos, cada uno con sus propias características de sabor, aroma y conservación. Conocerlos te ayudará a elegir el adecuado para cada ocasión. El más común en nuestros hogares es el ajo blanco. Se caracteriza por su cabeza redonda, dientes grandes y una piel exterior limpia y clara. Resulta ideal para un uso diario gracias a su sabor suave pero persistente.
Por otro lado, tenemos el ajo morado, el rey de la intensidad. Sus túnicas exteriores tienen esos tonos violetas llamativos. Su sabor es más picante y aromático, perfecto para platos donde el protagonista debe ser él. No podemos olvidar el ajo tierno o ajetes, que se recolectan antes de que el bulbo se desarrolle por completo. Tienen un aspecto similar al de un cebollín y un sabor delicado, ideal para revueltos, tortillas o para dar frescura a las ensaladas.
Comprar ajo nacional
Desde Chemajos aseguran que comprar ajo cultivado en nuestras tierras no es solo una cuestión de apoyar al comercio local, es una garantía de sabor.
El suelo y el clima de las regiones productoras españolas, como las de Castilla-La Mancha, reúnen las condiciones perfectas para su desarrollo. Esto se traduce en bulbos con una concentración de aceites esenciales mucho mayor que la de los productos importados.
"Cuando eliges un producto nacional, te aseguras de que ha pasado por controles de calidad muy estrictos. Asimismo, al no sufrir larguísimos viajes en contenedores marinos, mantiene intactas sus propiedades antibacterianas y antioxidantes hasta que llega a tus manos".
Propiedades
Más allá de sus virtudes culinarias, este bulbo aporta beneficios nuestro organismo. Desde la antigüedad, se ha utilizado como remedio natural gracias a sus propiedades. Entre ellas destacan los que beneficios que aporta a la salud, como reducir el colesterol o el azúcar en sangre, según MSD.
Destaca por su contenido en fibra, fósforo, manganeso, potasio, tiamina y vitaminas B6 y C, explica la dietista- nutricionista Ainhoa Alemán.
Contiene además alicina,
un compuesto azufrado que se libera al machacarlo y que actúa como un
antibiótico natural. Ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, mejora
la circulación sanguínea y es un protector cardiovascular para el día a
día.
Facilita el consumo de alimentos saludables como pescados, legumbres y hortalizas.
Sin
embargo, su aporte nutricional es limitado por la pequeña cantidad que
se ingiere, añade la experta. Por eso, desde su punto de vista lo mejor
de este ingrediente es que facilita el consumo de alimentos
saludables como pescados, legumbres y hortalizas.
Para aprovechar al máximo estos beneficios, lo ideal es consumirlo crudo
o añadirlo al final de las cocciones. Un diente picado finamente sobre
un tomate aliñado con buen aceite es un gesto sencillo y saludable.
Ideas para cocinar con ajo
Un buen ajo puede transformar recetas tradicionales que todos conocemos y elevarlas a otro nivel.
Prueba a preparar unas gambas al ajillo utilizando dientes morados laminados. El contraste entre el dulzor del marisco y el toque picante y noble del producto bien cultivado creará una salsa emulsionada perfecta para mojar pan.
También tienes la opción de hornear una cabeza entera untada con un poco de aceite de oliva y sal. Cuando esté blanda, exprime los dientes para obtener una pasta cremosa que puedes untar en tostadas o usar para enriquecer tus purés de patata.



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