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Elena García Armada (ingeniera): "Necesitamos más mujeres en la ciencia y la tecnología, pero, sobre todo, necesitamos que cada niña elija su camino"

La española Elena García Armada tuvo curiosidad desde muy pequeña por la aplicación de la ingeniería en la cotidianidad de la vida y cómo alcanzaba soluciones prácticas para los problemas habituales. Esto la llevó a estudiar una carrera científica y convertirse en ingeniera industrial. Durante el proceso observó que al estar en un entorno masculinizado iba a formar parte de un terreno donde todavía es difícil encontrar referentes. Sin embargo, nada de esto la ha impedido avanzar y a ser la fundadora y actual presidenta de la empresa Marsi Bionics, compañía artífice del primer exoesqueleto pediátrico del mundo. Ella misma cuenta en esta entrevista a Claves de mujer cómo ha sido este camino.

Entrevista Elena García Armada exoesqueleto Explorer


¿Qué fue lo que te llevó a estudiar ingeniería industrial primero y después a hacer tu tesis doctoral sobre robots caminantes?


Desde muy joven me interesó entender cómo funcionan las cosas y cómo la ingeniería y la tecnología podían ayudarnos a resolver problemas reales. Por eso elegí estudiar Ingeniería Industrial, una formación muy amplia que me permitía acercarme a distintos ámbitos de la tecnología y la innovación.

Pero fue gracias a mi tío, que era investigador en el CSIC, como descubrí el mundo de los robots. Encontré en la robótica una herramienta que no solo permitía interpretar y comprender la naturaleza, sino también construir una especie de réplica mecánica de algo biológico y conseguir que adquiriera movimiento y comportamiento. 

Me fascinó descubrir que detrás de algo aparentemente mecánico podía existir una enorme complejidad. Esa curiosidad me llevó a querer entender cada vez más cómo reproducir el movimiento y, finalmente, a hacer mi tesis doctoral sobre robots caminantes. 

¿Sentiste en algún momento de tu etapa universitaria que tenías que demostrar más por ser mujer?

No recuerdo haber sentido de una manera consciente que tuviera que demostrar más por ser mujer. Quizá también porque siempre he tenido una personalidad muy orientada a hacer, a aprender y a superar los retos que se me ponían por delante. 

Siempre he tenido una personalidad orientada a hacer, a aprender y a superar los retos.
Sí es cierto que estudié en un entorno masculinizado, especialmente al acercarme al mundo de la robótica y la investigación. Y eso te hace ser consciente de que estás entrando en un terreno en el que todavía no hay tantos referentes femeninos.

Con el tiempo he aprendido que no se trata tanto de demostrar que puedes estar ahí, sino aportar tu conocimiento y abrir camino para que otras mujeres también puedan verse en ese lugar. Creo que la mejor manera de cambiar las cosas es que cada vez resulte más natural encontrar mujeres liderando proyectos tecnológicos, científicos y de ingeniería. 


Elena García Armada exoesqueleto Explorer
 

Daniela fue el detonante para la creación del primer exoesqueleto pediátrico destinado a niños con patologías neuromusculares y parálisis cerebral, desde entonces la compañía que ha fundado ha desarrollado otros modelos para diversas patologías ¿cuáles han sido los avances en líneas generales y hacia dónde camina la robótica en este sentido?

Daniela fue el detonante, pero desde entonces hemos recorrido un camino enorme. Lo primero que demostramos fue que la robótica podía convertirse en una herramienta terapéutica para niños con patologías neuromusculares y parálisis cerebral. El siguiente gran paso fue llevar esa tecnología más allá del entorno clínico con un dispositivo innovador pensado para acompañar a los niños en su día a día.

El futuro de la robótica asistencial pasa por desarrollar tecnologías más humanas. 
Para nosotros, esta maquina simboliza también el crecimiento de Marsi Bionics: pasar de hacer posible que los niños puedan caminar durante su rehabilitación a trabajar para que puedan incorporar la movilidad asistida a su vida cotidiana, favoreciendo una mayor autonomía e inclusión.

Creo que el futuro de la robótica asistencial pasa precisamente por ahí: por desarrollar tecnologías cada vez más humanas, accesibles y centradas en las personas. El reto no es solo conseguir que un robot camine, sino conseguir que esa tecnología ayude a las personas a caminar hacia una vida con más autonomía, inclusión y oportunidades. 


Para desarrollar estos aparatos han de intervenir distintos profesionales sanitarios, ¿cómo es este trabajo conjunto?

Es un proceso profundamente multidisciplinar y, para nosotros, esa forma de abordar la innovación es fundamental. En la compañía mantenemos una relación muy estrecha con profesionales de la salud: médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y otros especialistas, porque son quienes conocen de primera mano las necesidades y la evolución de cada paciente.

Su conocimiento es fundamental para nosotros: nos ayuda a entender qué necesita realmente un niño, cómo debe adaptarse el dispositivo a sus características y cómo podemos mejorar su uso en la práctica clínica y en su vida cotidiana. A partir de ahí, nuestros equipos clínico y de ingeniería trabajan conjuntamente para convertir esas necesidades en soluciones reales.

Creo que esa combinación entre conocimiento científico, tecnológico y clínico es precisamente lo que permite que la innovación tenga un impacto real en las personas. 

A día de hoy en España, ¿cómo pueden acceder a estas tecnologías los niños con algunas de estas patologías?

Lo primero es consultar con el especialista en rehabilitación infantil, que debe valorar cada caso de manera individual y determinar si este tipo de terapia es adecuada para el niño. El criterio clínico es fundamental para identificar qué beneficios puede aportar la tecnología y cuál es la mejor manera de utilizarla. 

A partir de ahí, las familias pueden consultar en nuestra página web los centros públicos y privados, así como las entidades de Confederación Aspace, que cuentan con nuestra tecnología ay ponerse en contacto directamente con ellos para conocer las opciones de acceso a la terapia. Nuestro objetivo es que ninguna familia que pueda beneficiarse de esta tecnología deje de encontrar el camino para acceder a ella. 

Entrevista Elena García Armada exoesqueleto Explorer 

¿Qué logro es el que más satisfacción te ha producido a lo largo de tu carrera?

Para mí, sin duda, hay uno que está por encima de todos los demás: ver a un niño ponerse en pie por primera vez y dar sus primeros pasos. Es un momento único y profundamente emocionante, porque de repente todo el esfuerzo, los retos y las horas dedicadas cobran sentido. Y, en ocasiones, tienes además la suerte de poder compartir ese instante con la familia y vivir de cerca su emoción. Es difícil explicar lo que significa ver sus caras y saber lo que ese momento representa para ellos. 

Más allá de desarrollar una tecnología, tienes la oportunidad de abrir nuevas puertas. 
Más allá de desarrollar una tecnología, tienes la oportunidad de abrir nuevas puertas y contribuir a que un niño pueda vivir experiencias que antes no estaban a su alcance. Ese es, sin duda, el mayor logro, mi mayor satisfacción y lo que sigue impulsándome a avanzar. 

¿Cómo has compaginado tu vida personal con tus dos hijas y tu carrera profesional? ¿Has tenido que renunciar a algo? 

No creo que exista una fórmula perfecta. En mi caso, compaginar mi carrera con mis dos hijas ha requerido mucha organización, priorizar y, sobre todo, contar con una buena red de apoyo. 

Nunca he sentido que tuviera que elegir entre mi familia y mi profesión.
Por supuesto, ha habido momentos en los que he tenido que renunciar a tiempo personal o a estar presente en todo, pero nunca he sentido que tuviera que elegir entre mi familia y mi profesión. Ambas forman parte de mi vida y he intentado encontrar el equilibrio en cada etapa, entendiendo también que no todo tiene que ser perfecto. 

Por último, ¿qué les dirías a las niñas que todavía están formándose para animarlas a estudiar una carrera de ciencias?

Les diría que no dejen que los estereotipos decidan por ellas. La ciencia y la ingeniería no son solo números, fórmulas o máquinas; también son creatividad, curiosidad, imaginación y, sobre todo, una forma de transformar el mundo.

Que se hagan preguntas, que experimenten y que no tengan miedo a equivocarse. Y, si les apasiona algo, que no piensen que una determinada carrera no es para ellas. Necesitamos más mujeres en la ciencia y la tecnología, pero, sobre todo, necesitamos que cada niña pueda elegir su camino por lo que le gusta y por lo que quiere aportar, no por las expectativas de los demás.

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