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Alopecia y melasma, donde más se usan las fórmulas magistrales en cosmética

¿Qué hay detrás de una fórmula magistral?, ¿qué beneficios tiene respecto a otros cosméticos y cómo debe utilizarse? Las doctoras Elena Vargas y Maribel Iglesias responden a estas y otras preguntas para acabar con los mitos de las fórmulas magistrales en cosmética.
 

Fórmulas magistrales en cosmética

Fórmulas magistrales en cosmética

Uno de los mitos en torno a la fórmula magistral en cosmética es que solo trata enfermedades cutánes, pero tal y como explica la doctora Elena Vargas, dermatológa del GEDET, “la formulación magistral a nivel estético consiste en prescribir cremas con una mezcla de principios activos con indicación para tratar el envejecimiento”. Los dermatólogos usan a menudo la formulación magistral no solo para tratar enfermedades cutáneas, sino también para incorporar a la rutina cosmética. “Prescribimos fórmulas magistrales con ácido retinoico o retinol, que empleamos a distintas concentraciones y nos permite empezar a retinizar la piel en aquellos pacientes que inician el uso de retinoides, o bien aumentar las concentraciones de los mismos según vayamos utilizándolos. Además, es muy útil añadir otros principios activos con evidencia científica y con efecto antienjecimiento, como son la vitamina C, la vitamina E o sustancias con efecto antiinflamatorio como la niacinamida”.

Es muy importante que las fórmulas se hagan en farmacias con experiencia en formulación magistral. 

“Es muy importante que las fórmulas que pautemos se hagan en farmacias con experiencia en formulación magistral y por farmaceúticos formados en este ámbito. Esto nos garantiza que la crema sea estable, es decir, que la mezcla de principios activos sea la adecuada y que la fórmula se conserve en condiciones óptimas durante el tiempo estimado de uso”.

No es igual que la alta cosmética

La diferencia principal entre un cosmético personalizado formulado frente a una crema de alta cosmética es la cantidad de principios activos y las concentraciones más altas a favor de las fórmulas magistrales. “Además, podemos emplear medicamentos como el ácido retinoico, que solo debe ser prescrito por receta médica y es el principio activo con una evidencia científica más sólida en el tratamiento y manejo del fotoenvejecimiento cutáneo". 

"Respecto a las diferencias de las fórmulas magistrales frente a aquellos productos de dermocosmética con altos activos, es que con la formulación magistral podemos seleccionar las concentraciones de los principios activos y aumentarlas progresivamente según tolerancia. Además, las fórmulas están adaptadas a cada paciente y a su tipo de piel de forma personalizada. Como desventaja de la formulación frente a los dermocosméticos con activos altos, es que probablemente sean menos estables al ser realizadas de una forma más manual y menos estandarizada”, apunta la doctora Vargas.

Fórmulas magistrales en cosmética

Dra. Elena Vargas, dermatóloga del GEDET, de Dermaniac y del Hospital Severo Ochoa.

“La cosmética formulada a medida tiene la ventaja frente a productos ya comercializados de que podemos individualizarla para todo tipo de pieles, ya que estos activos se pueden formular en bases más fluidas como geles y emulsiones, indicados en las pieles con tendencia grasa, o bien en cremas con mayor componente graso para aquellas personas con la piel más seca. Incluso se pueden hacer fórmulas para pieles intolerantes o reactivas usando bases como las cold cream o las emulsiones glucídicas (con baja materia grasa). Y sobre estas bases, según cada piel, añadiremos unos principios activos u otros”, explica Elena Vargas.

Las fórmulas están adaptadas a cada paciente y a su tipo de piel de forma personalizada.

Por otro lado, matiza que los dermatólogos prefieren "hacer recetas de fórmulas magistrales en algunos pacientes donde queremos tratar varias patologías, como puede ser el fotoenvejecimeinto y la hiperpigmnetación; también en aquellos con pieles intolerantes con los que tenemos que usar fórmulas con pocos activos y a bajas concentraciones, o incluso todo lo contrario, en pacientes que prefieren usar altos niveles de activos que no están disponibles en el mercado”, añade.

Alopecia y melasma: donde más se usa la fórmula magistral

Según la doctora Maribel Iglesias, dermatóloga del GEDET, “la alopecia y el melasma son dos de las áreas más habituales, seguidas de la rosácea, el acné y el envejecimiento cutáneo”. En envejecimiento, la hiperpigmentación es la indicación más habitual. “La clásica tríada de Kligman o Kligman modificada es imprescindible en el tratamiento del melasma actualmente.También son frecuentes las formulaciones dirigidas al acné y a sus secuelas, tanto para el eritema (pej con timolol tópico) como las cicatrices o la hiperpigmentación residual incluso en combinación con el láser”. 

También la rosácea y la piel sensible, sobre todo cuando existe intolerancia a determinados excipientes o tratamientos convencionales (como añadir nicotinamida a las fórmulas con metronidazol o con ivermectina por su poder antiinflamatorio). O cuando no está comercializado el producto que queremos aplicar, como la oximetazolina tópica para el flushing en rosácea. En tricología, el minoxidil oral o el dutasteride infiltrado.


 

Doctora Maribel Iglesias, dermatóloga del GEDET y Hospital Universitario Sagrat Cor.

Concentración, conservación y caducidad 

En cuanto a la concentración cada activo tiene un rango de la mima "en el que existe evidencia de eficacia y un perfil de tolerabilidad, e incrementar la concentración por encima de ese rango puede aumentar fundamentalmente la irritación y comprometer la adherencia del paciente. Además, algunos ingredientes tienen límites regulatorios que debemos respetar. Por eso, la ventaja de la formulación magistral no es simplemente hacer productos “más fuertes”, sino más adecuados para una persona concreta. Podemos elegir una concentración que el paciente tolere, combinar activos que tengan sentido desde el punto de vista dermatológico y seleccionar un vehículo apropiado para su tipo de piel. Esto es especialmente útil en pacientes con piel sensible”, dice la doctora Iglesias.

No todos los productos elaborados en farmacia tienen una misma fecha de caducidad.
No todos los productos elaborados en farmacia tienen una misma fecha de caducidad. “La estabilidad depende de la composición concreta de la fórmula, de las características del principio activo y del vehículo y envase utilizados. Una emulsión en un tubo caduca más tarde que si la envasamos en un tarro. También influye la temperatura, la luz y la humedad. Cada preparación debe llevar unas condiciones de conservación y un periodo de validez establecidos de acuerdo con los criterios técnicos correspondientes. Debemos respetar las indicaciones que aparecen en el etiquetado; si se especifica conservar en nevera, no es una recomendación opcional. Además, es importante utilizar correctamente el envase: algunos productos necesitan sistemas que reduzcan el contacto con el aire o la contaminación repetida durante su aplicación”, concluye Maribel Iglesias.

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