viernes, 2 de agosto de 2013

Playas y faros de la Costa da Morte


El comienzo 



Cuentan que sus aguas han visto más de 150 naufragios y que su topónimo no sólo se debe a sus costas pedregosas saneadas por un feroz viento continuo, también tiene que ver esa creencia de los romanos de que aquel era el punto en el que la navegación por el oeste ya no era posible y, por tanto,  la tierra finalizaba allí: Finisterra.

Hablo de la Costa da Morte, un lugar repleto de leyendas de navegantes, marineros, pescadores, de las gentes sencillas y trabajadoras que allí habitan, y también de creencias religiosas donde el nombre del apóstol Santiago se mezcla con el paganismo de los celtas.

Descubrir los rincones de este extremo de España es un continuo sobresalto. La belleza de sus playas es un verdadero regalo a la vista. Y por lo que he podido comprobar en mi reciente periplo por estas tierras, la mayoría de ellas están muy cuidadas, especialmente porque es una zona cuyo turismo no busca exclusivamente ir a las mismas y pasar allí las horas muertas (exceptuando alguna zona que indico más adelante). De hecho, no hay que ir con esa mentalidad, el Atlántico es como una placa de hielo y las temperaturas, aún en verano, salvo las dos o tres olas de calor que afectan en este periodo a la Península, son suaves, por lo que en ocasiones no apetece ni siquiera tenderse sobre la blanca arena.

Puedes descubrir lo que guardan estas tierras en las siguientes entradas:



También te recomiendo esta página: www.costadelamuerte.com








 Sigue...

 

 

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