viernes, 28 de febrero de 2014

La ansiedad en forma de novela

El periodista y escritor Gaspar Hernández vuelve a las librerías con una nueva novela La terapeuta (Ed. Planeta), esta vez para mostrarnos y hacernos reflexionar sobre la ansiedad, la verdadera protagonista de esta historia, y que el autor califica como uno de los principales males de nuestra sociedad actual. 

"Llevamos una forma de vida con demasiada estimulación"

 

Clavesdemujer ha hablado con el autor y nos ha desvelado los entresijos de la elaboración de su obra.

 

La terapeuta de Gaspar Hernández

Bajo un halo de misterio y con un asesinato de trasfondo, el protagonista, el actor Héctor Amat, se agarra con fuerza a la seguridad que le ofrece Eugenia Llort, su terapeuta. Ella es una mujer extraña, al menos desde el punto de vista de otros protagonitas, pero el joven la ve como una tabla de salvación e incluso empieza a florecer en él un enamoramiento hacia la psicóloga, reflejo de una realidad que se vive en muchas consultas de estos especialistas, tal y como nos cuenta el escritor. 

La lectura es amena y fácil, pero además hace reflexionar sobre muchos aspectos del día a día. Todo bajo un manto de intriga y, desde luego, un final cuando menos curioso e imprevisto.

El periodista Gaspar Hernández escribe sobre ansiedad
¿Por qué has escogido la ansiedad como tema central de tu segunda novela?
La ansiedad define el malestar de esta época, sobre todo de estos últimos cinco años, que son los que yo he tardado en escribir la novela. La misma historia que envuelve a la terapeuta, a los personajes, fue lo que me llevó a centrarme en la protagonista de la novela, la ansiedad, un problema que sufren bastantes personas directa o indirectamente. El hecho de potenciar la ansiedad como protagonista surge de ver a mi alrededor a mucha gente ansiosa, sobre todo mujeres, más mujeres que hombres, también porque las mujeres lo reconocéis más directamente cuando vais al psicólogo. El hombre en cambio suele ir por otro motivo y la final descubre que tiene ansiedad.

Pero en tu investigación para escribir la novela, ¿has descubierto que las mujeres realmente tienen más ansiedad o es que lo cuentan más?
Las dos cosas. Las estadísticas dicen que las mujeres sufren más ansiedad que el hombre, pero no he podido esclarecer a qué es debido. No hay muchos estudios al respecto, sí los hay sobre el uso de psicofármacos y de tranquilizantes, pero del diagnóstico de ansiedad no hay tantas estadísticas, más bien forma parte de la relación paciente-psicólogo.

En cuanto a esto que mencionas de la ingesta de fármacos, ¿hay tanto abuso de tranquilizantes en España?
Como periodista, al documentarme para el libro sí que he visto que hay mucho uso y abuso de los tranquilizantes en España. Yo estoy a favor de estos medicamentos en el momento de parar el golpe cuando los médicos los prescriben, y además hay que hacerles caso. Pero el otro día me lo comentaban en una farmacia de Madrid y es que llega un momento en el que muchos pacientes se vuelven adictos y para mí ese es el verdadero problema. Los tranquilizantes son drogas legales aceptadas oficialmente y hay que ir con cuidado. Creo que a veces se recetan alegremente, no al principio, pero sí a medio-largo plazo. Realmente la reflexión de fondo es que si logramos tener una sociedad sana emocionalmete y psicológicamente no se tendría que llegar a esta situación. 

Para mí la clave está en las nuevas generaciones y en introducir como asignatura en las escuelas, la meditación, el yoga o la inteligencia emocional. Se lograría por ejemplo más concentración entre los más jóvenes o se valorarían más aspectos como la ecuanimidad. Dejaríamos de ver la sociedad a través de las gafas actuales que son las que realmente nos producen ansiedad, como la separación que hacemos entre buenos y malos, ese juzgar a todo el mundo, etc.

Sí es cierto que en La Terapeuta haces mención a muchas características que definen a la vida actual como la importancia que se da al ego, el vivir constantemente pegado al móvil y la sobreinformación… Supongo que al hablar de estos elementos quieres dar a entender que todo ellos en conjunto son los que contribuyen a que se produzca tanta ansiedad en las personas, ¿es así? 
Sí es una forma de vida con demasiada estimulación, tenemos las mentes sobrecargadas de tantos estímulos, por eso yo estoy a favor del minimalismo en todos los sentidos. Minimizar los estímulos, incluso las amistades, intentar tener pocas pero buenas, también en lo que se refiere a los objetos… Hay que cerrar la puerta de vez en cuando, lo que quiere decir cerrar la puerta virtual también y la de los medios de comunicación que junto con Internet nos bombardean todo el día con noticias, que está bien que sea así, pero depende de nosotros hacer un uso sano de toda esa información.

¿Por qué esa historia de amor entre paciente y terapeuta?
Sencillamente por reflejar una realidad. Ahora, el psicólogo es un profesional que está normalizado a diferencia de lo que sucedía en España hace 15 ó 20 años y lo que está ocurriendo es que muchas veces el o la paciente se enamora de su terapeuta. Por suerte, ellos son buenos profesionales y saben reconducir la situación, pero esto sucede. La única forma de abordarlo era a través de la novela. He intentado explicar los mecanismos por los que el paciente ve a la terapeuta como una mujer perfecta. La relación entre ambos me parece muy interesante porque uno lo sabe todo del otro y el otro no sabe nada del uno, por lo que es una relación curiosa. 

El enamoramiento no deja de ser un estado alineación mental transitoria y esto es lo que también le ocurre al protagonista. Pienso que actualmente estar enamorado está sobrevalorado, por eso yo estoy más a favor del amor, que no tiene tanto prestigio en nuestra sociedad.

¿Cómo defines a La Terapeuta?
Mi intención ha sido hacer una historia que atrapase al lector o lectora, que pudiese leer de forma rápida y no oscura, con momentos de humor también, sin embargo ahora la novela es de los lectores y ellos son los que tienen la última palabra. Mi objetivo ha sido escribir una historia entretenida y que al mismo tiempo hiciese pensar.  




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