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Ángel Luis Cervera (historiador): “Las mujeres de la independencia de Estados Unidos desafiaron a su época e iniciaron el camino hacia la igualdad”

¿Qué conocemos de la Guerra de Independencia de Estados Unidos? ¿La versión que nos ha ofrecido Hollywood? ¿Lo que nos enseñaron en la escuela? Pues lo cierto es que la independencia de Estados Unidos no fue solo fruto de generales, batallas y tratados internacionales. Tras los grandes nombres de Washington, Franklin o Jefferson, un ejército silencioso de mujeres sostuvo el esfuerzo revolucionario, aportando recursos, redes de apoyo y un activismo político sin precedentes para su tiempo. Y además España tuvo una participación relevante en el conflicto. 

Ángel Luis Cervera historiador
En la obra España en la independencia de Estados Unidos (Sekotia), del historiador Ángel Luis Cervera, se expone cómo las mujeres se convirtieron en auténticas protagonistas de un proceso histórico que cambió el rumbo del mundo.


Mientras George Washington luchaba en Valley Forge y Benjamin Franklin negociaba en París, las mujeres se convirtieron en gestoras de la economía doméstica y agrícola, crearon redes de resistencia y espionaje, lanzaron campañas de boicot a productos británicos, y proyectaron un nuevo modelo de mujer comprometida con el destino político de la nación. 

Las mujeres se convirtieron en auténticas protagonistas de un proceso histórico que cambió el rumbo del mundo.
A pesar de este protagonismo, la historiografía tradicional relegó a las mujeres a un papel secundario. El libro de Ángel Luis Cervera recuerda que sin su esfuerzo la revolución difícilmente habría prosperado con la fuerza y cohesión necesarias.

¿Por qué un libro sobre el papel España en la Guerra de Independencia de Estados Unidos?

Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, la participación de España fue decisiva en los ámbitos militar, económico y diplomático. Sin embargo, su papel ha quedado en gran medida olvidado y excluido de la narrativa oficial. Se ha pasado por alto la importancia de la Monarquía hispánica, cuya ayuda en forma de oro, armas, barcos y vidas humanas fue esencial para la creación de la nación que más tarde se convertiría en una potencia mundial: los Estados Unidos de América.

Recordar esa contribución es fundamental para mantener viva la memoria histórica y evitar que se borre la verdad sobre la participación española en la independencia estadounidense. Escribí este libro con el propósito de rescatar esos hechos olvidados y demostrar que la historia de la independencia de los Estados Unidos no puede comprenderse plenamente sin reconocer el papel de España en ella. 

Mujeres en la guerra de Estados UnidosMujeres ayudando a patriotas heridos en la batalla de Lexington (abril 1775). 

¿Y el episodio dedicado a las mujeres?

En mi libro anterior. Historia Naval de España, había un apartado que titulé “Mujeres protagonistas” y en el que escribí:

“… la mujer siempre estuvo presente, pero de forma invisible y anónima en nuestra historia. En el caso de la conquista de América, fueron entre otras, soldados (María Estrada, Inés Suárez, Catalina de Erauso), enfermeras (Isabel Rodríguez), maestras (Catalina Bustamante), adelantadas (Mencía Calderón), almirantes (Isabel Barreto) o gobernadoras (Beatriz de la Cueva). La mayoría tuvo un papel no reseñado por los cronistas.

En el segundo viaje colombino entre aquellos 1.500 pioneros que se instalaron en la isla de La Española había mujeres de toda condición, que dejaron su vida atrás para iniciar otra nueva. A partir de la llegada de Colón a América, hasta el año 1600, se calcula que, de un promedio de 2.600 europeos por año, poco menos del 30% eran mujeres. Entre ella hubo solteras, casadas o viudas, algunas llegaron como maestras, como sirvientas e incluso había actrices, otras viajaron como hermanas y esposas; las menos se lanzaron por cuenta propia a la aventura. La participación de las mujeres hispanas tendrá una influencia decisiva en la vida doméstica del Nuevo Mundo. Fueron las madres y esposas de las nuevas familias mejor posicionadas, pero también fueron las costureras, planchadoras, lavanderas o prostitutas. El sueño por una vida mejor generó un importante movimiento poblacional y el puerto de Sevilla sería la última extensión de su raíz ancestral y América abriría en ellas un nuevo tiempo y una nueva raíz…” 

Papel de las mujeres en la guerra
Muchas mujeres asistieron en el campo de batalla, proporcionando agua, atendiendo a los heridos o tomando el lugar de los soldados caídos.

Con estos antecedentes, resulta comprensible que ahora, al estudiar la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, me interesara por conocer la vida de las mujeres que participaron en aquel conflicto. Durante mucho tiempo, los relatos históricos las relegaron a un segundo plano en la narración del nacimiento de la nación estadounidense. 

En América, aquellas mujeres fueron espías, enfermeras, mensajeras y combatientes
Sus nombres aparecen solo de manera ocasional en los grandes discursos o en los monumentos que celebran la independencia, pero su legado sigue vivo en cada historia rescatada del olvido. En América, aquellas mujeres fueron espías, enfermeras, mensajeras y combatientes; desafiaron no solo al ejército británico, sino también las normas y limitaciones que la sociedad de su época les imponía.

Aunque la historia haya tendido a silenciarlas, su valentía y determinación siguen siendo un testimonio imborrable de que la independencia no fue solo obra de los hombres, sino el fruto del esfuerzo y sacrificio de todo un pueblo.

La guerra instó a muchas mujeres a desafiar los roles tradicionales, ¿qué historia te ha impactado más?


En plena guerra, mientras las tropas avanzaban hacia el frente, lo hacían acompañadas de un complejo sistema de apoyo que garantizaba su supervivencia cotidiana. Dentro de ese entramado, los llamados camp followers o “acompañantes de campamento” desempeñaban un papel fundamental, y la mayoría de quienes asumían este rol eran mujeres.

Estas mujeres no solo se encargaban de cocinar para los soldados, sino también de lavar y remendar sus ropas, transportar el equipaje durante las marchas y sostener la moral de las tropas, a veces incluso ofreciendo compañía íntima. Sin embargo, su contribución más valiosa fue, quizás, la que realizaron como lavanderas y enfermeras, en una época en que las enfermedades cobraban más vidas que las propias batallas. Su labor, silenciosa pero imprescindible, salvó a miles de hombres. 

Participación femenina guerra

Batalla de Fort Washington (Noviembre 1776). La escena ilustra uno de los episodios más notables de la participación femenina en la guerra.


De las que mencionas, ¿cuál te llamó más la atención?

Entre los numerosos casos documentados, destaca especialmente el de Margaret Cochran Corbin. Casada con un artillero del ejército rebelde, Margaret formaba parte de las llamadas “seguidoras de campamento”. Su destino cambió el día en que presenció la muerte de su esposo durante el combate. En medio del caos de la batalla, sin posibilidad de quedarse al margen, decidió ocupar su lugar al frente del cañón y continuar disparando contra el enemigo, actuando como artillera bajo intenso fuego.

Poco después, Margaret fue gravemente herida: uno de sus brazos quedó casi amputado y su cuerpo resultó profundamente lacerado por la metralla. A pesar de ello, su valentía no pasó desapercibida. Se convirtió en la primera mujer en la historia de los Estados Unidos en recibir una pensión del Congreso por su servicio en la guerra, un reconocimiento que reflejaba tanto su heroísmo como la dureza de su destino.

Debido a las secuelas de sus heridas, quedó incapacitada para el trabajo físico y fue incorporada al Cuerpo de Inválidos, una institución creada para los soldados heridos, lo que le permitió continuar vinculada a la causa revolucionaria incluso después del combate. En 1926, sus restos fueron trasladados a West Point, donde recibió sepultura con todos los honores militares.

Destacas dos funciones: el de las enfermeras y el de la intervención intelectual femenina, ¿por qué fueron tan relevantes? 

Las enfermeras que atendían a los enfermos y heridos realizaban múltiples tareas esenciales: barrían, vaciaban orinales, bañaban a los pacientes y lavaban la ropa de cama, además de mantener el orden en los hospitales y campamentos. Aunque su salario era mucho menor que el de los hombres —recibían media ración y 24 peniques al día, apenas un 10% del sueldo de un soldado—, su esfuerzo resultó vital para el funcionamiento del ejército y para la causa de la independencia.

En aquella época, el simple hecho de “cuidar a desconocidos” resultaba ajeno a la concepción tradicional del cuidado médico. Salvo durante epidemias o plagas urbanas, los enfermos eran atendidos en el hogar por mujeres del entorno familiar. Que una mujer asumiera ese papel fuera de su círculo doméstico era algo impensable. En ese contexto surgieron los primeros hospitales de campaña, como respuesta práctica a las necesidades sanitarias que imponía la guerra. 

La presencia de mujeres en las zonas de combate constituía en sí misma una declaración de compromiso.
La presencia de mujeres en las zonas de combate —ya fuera desempeñando tareas vitales o simplemente sobreviviendo junto al ejército— constituía en sí misma una declaración de compromiso: estaban tan implicadas en la causa como los hombres. 

Al mismo tiempo, se manifestó una forma distinta de participación femenina: la intervención intelectual. Durante la guerra, muchas mujeres destacaron como autoras de escritos de gran contenido político, en los que alentaban la lucha revolucionaria y defendían la construcción de una sociedad más justa para todos los ciudadanos. Algunas de ellas pueden considerarse precursoras del movimiento feminista, como Mercy Otis Warren, figura clave del pensamiento político revolucionario. Su pluma, valiente y perspicaz, la situó entre la osadía y la prudencia, y la convirtió en una de las pocas mujeres de su tiempo con una voz intelectual respetada, aunque incómoda para muchos de sus contemporáneos. 

Mujeres de Estados Unidos

Mercy Otis Warren fue cronista de la Revolución y crítica de su tiempo. Su voz dio forma a la memoria de una nueva nación.


Al acabar la guerra, los ideales por los que lucharon las mujeres que participaron en la contienda no se llegaron a cumplir ¿crees que no recibieron el reconocimiento que se merecían?


Al terminar la guerra, las mujeres no fueron reconocidas como iguales a los hombres en el ámbito político, pese a que su participación en la lucha por la independencia había marcado un hito fundamental en la historia de los derechos de la mujer en Estados Unidos. Aun así, aquel esfuerzo colectivo constituyó el primer paso de una larga y ardua lucha por la igualdad, una lucha que sería retomada por las activistas del siglo XIX, quienes reivindicaron los mismos ideales de libertad e igualdad proclamados durante la Revolución para exigir derechos políticos y civiles para las mujeres. 

Al terminar la guerra, las mujeres no fueron reconocidas como iguales a los hombres.
La Revolución americana dejó tras de sí una nación independiente, pero también una larga lista de promesas incumplidas. La libertad y la igualdad —los grandes principios que habían inspirado la lucha contra la opresión— no alcanzaron a todos por igual. Las mujeres, los afroamericanos y los pueblos indígenas quedaron al margen de esa nueva visión de país libre. No se trató únicamente de exclusiones deliberadas, sino también del reflejo de una mentalidad profundamente jerarquizada, propia de una época en la que la obediencia y la desigualdad social eran consideradas parte natural del orden del mundo.

Portada del libro  España en la independencia de Estados Unidos

Mujeres de la independencia de Estados Unidos

  • Mercy Otis Warren, escritora y ensayista, convirtió su pluma en un arma política, publicando sátiras contra los británicos que circularon de forma clandestina y encendieron el ánimo patriota.
  • Abigail Adams, esposa de John Adams, ejerció influencia política directa a través de su correspondencia, reclamando a los líderes revolucionarios que no olvidaran a las mujeres en la nueva nación: “Remember the ladies”.
  • Deborah Sampson, disfrazada de hombre, se alistó en el ejército continental y luchó en varias campañas, convirtiéndose en uno de los ejemplos más valientes de entrega personal. Martha Washington, más allá de su papel como primera dama, acompañó a su marido en los campamentos de invierno, organizó recolectas de ropa y alimentos y sostuvo la moral de las tropas.
  • Grupos de mujeres anónimas, conocidos como las Daughters of Liberty, lideraron boicots al té y a los textiles británicos, tejiendo sus propias telas y demostrando que la economía doméstica podía transformarse en un acto político. 

El autor : Ángel Luis Cervera Fantoni

Ángel Luis Cervera Fantoni es doctor en Historia por la Universidad CEU San Pablo y doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos. También es licenciado en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y en Ciencias Empresariales por ICADE. Con una extensa trayectoria en los ámbitos de la historia, la cultura naval y la defensa, es académico correspondiente de la Real Academia de Cultura Valenciana y de la Academia de la Historia de Cuba, además de miembro de la Junta Directiva de la Real Sociedad Geográfica. 

Entre sus afiliaciones profesionales destaca como socio fundador de la Asociación Española de Historia Militar (ASEHISMI), oficial reservista voluntario de la Armada Española y voluntario cultural del Museo Naval de Madrid. Su experiencia como asesor histórico incluye colaboraciones con producciones documentales para RTVE, Telemadrid, PBS (Estados Unidos), Mundo Latino (Cuba) y MAT TV (Reino Unido). Ha participado como ponente en congresos y conferencias en universidades e instituciones nacionales e internacionales.

 Entre sus reconocimientos se encuentran el Premio Elcano de Periodismo del Instituto de Historia y Cultura Naval y el galardón al Mejor Documental Histórico en el Festival de Roma por Cuba 1898: la caída del Imperio español, del que fue guionista y director. Posteriormente, ha sido asesor histórico de los documentales Almirante Cervera, un hombre de honor (2020) y Submarino Peral, una conspiración que cambió la Historia (2021), ambos producidos para RTVE. Es autor de El Desastre del 98 y el fin del Imperio español (2016), Historia Naval de España (2023) y España en la Independencia de los Estados Unidos (2025). En 2024, FORBES y Nautik Magazine lo incluyeron entre los 50 personajes del mar más destacados de España por su compromiso con la cultura naval.

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