Durante el invierno la piel del cuerpo suele presentar una mayor tirantez, sequedad y, por tanto, una textura más áspera, descamación y tono apagado. Dentro de la rutina de cuidados la exfoliación corporal puede ser clave, pero ¿cada cuánto se recomienda y cómo hacerla sin dañar la barrera cutánea?Amanda Isabel Gonçalves, farmacéutica experta en dermofarmacia de Planet Skin, responde a esta y otras preguntas.
Claves de la exfoliación corporal
La exfoliación corporal es importante en invierno porque la piel no solo está más seca: también la renovación celular se ralentiza, favoreciendo la acumulación de células muertas. Esa “película” hace que la luz no rebote igual (piel apagada), que la crema parezca que “se queda encima” y que ciertas zonas se vuelvan más ásperas. “En la epidermis se encuentra la capa córnea compuesta por células con queratina que se desprenden como células muertas, las cuales deben ser eliminadas semanalmente por exfoliación.
La exfoliación corporal no es un capricho estético, es una herramienta para mantener la piel funcional. Cuando retiramos suavemente el exceso de células muertas, ayudamos a que la piel recupere uniformidad, reduzca la aspereza y, sobre todo, a que los tratamientos hidratantes y reparadores trabajen mejor”, explica la farmacéutica Amanda Isabel Gonçalves.
La exfoliación corporal no es un capricho estético.Además, hay un punto que en invierno se vuelve crucial: la barrera cutánea. “Si exfolias bien, la piel se siente más lisa y luminosa, sí, pero lo importante es que no puedes ‘ganarle’ a la sequedad invernal si estás aplicando hidratante sobre una superficie saturada de escamas. La clave está en renovar sin agredir, es decir, exfoliar para mejorar la tolerancia y el confort”, añade la farmacéutica.
Ahora bien, ¿cada cuánto recomiendan exfoliar el cuerpo? Una vez a la semana es el mínimo sensato para la mayoría de pieles en invierno, ajustando según tolerancia. Y no hace falta hacerlo a diario (de hecho, no conviene). La farmacéutica recuerda que, como máximo, se exfolie 2–3 veces por semana para dejar que la piel se repare entre episodios. “En invierno, yo suelo recomendar una exfoliación semanal como base. Si la piel es muy resistente o hay zonas con mucha rugosidad, se puede subir puntualmente, pero siempre escuchando la respuesta cutánea: si pica, escuece o se enrojece, ahí ya no estamos cuidando, estamos irritando”, aconseja la farmacéutica.
Cómo exfoliar el cuerpo sin dañar la piel (lo que sí funciona)
La palabra clave es suavidad. De hecho, la experta recomienda aplicar el exfoliante con movimientos circulares suaves durante unos segundos, enjuagar con agua templada (no caliente) e hidratar justo después, porque exfoliar puede resecar. “El error típico es convertir la exfoliación en un ‘castigo’ para la piel: frotar fuerte, hacerlo con agua muy caliente y luego no sellar con hidratante. La secuencia correcta es sencilla: piel húmeda, masaje amable, aclarado tibio y, en los tres minutos posteriores, una crema nutritiva que reponga lípidos”, advierte la portavoz de Planet Skin.
Zonas donde insistir y zonas delicadas
“Hay zonas del cuerpo que, en invierno, suelen agradecer que insistamos un poco más, y otras en las que conviene ir con la mano especialmente ligera. Yo siempre digo lo mismo: la exfoliación no es ‘rascar’, es pulir. Y según la zona, el nivel de fricción debe cambiar. En codos, rodillas y talones puedes trabajar unos segundos extra, porque son áreas con piel más gruesa y tienden a acumular más aspereza. Ahí sí tiene sentido masajear con calma y concentrarte en la textura, pero sin pasarte. Si terminas roja o con sensación de calor, te has ido demasiado lejos. En cambio, en zonas como el pecho, el escote o el cuello (si lo incluyes), yo recomendaría una exfoliación mucho más suave o incluso espaciarla más. Es piel más fina, más expuesta y, en invierno, más reactiva. Aquí menos es más: movimientos muy ligeros y poco tiempo”, aconseja la farmacéutica.
Si hay irritación, heridas, eczema activo o la piel está sensibilizada, no exfolies.Y remata con una regla básica que evita la mayoría de sustos: “Si hay irritación, heridas, eczema activo o la piel está sensibilizada, no exfolies. En ese momento, la prioridad es reparar la barrera, no ‘alisar’ la superficie”.
Exfoliar el cuero cabelludo también tiene sentido
Si notas picor, descamación o “peso” por acumulación de productos, la exfoliación capilar puede ayudar a limpiar residuos y a que el lavado sea más eficaz. Eso sí, sin pasarse. La farmacéutica recuerda que conviene la prudencia y la gentileza para no alterar el equilibrio del cuero cabelludo. “Me gusta la idea de los exfoliantes 2 en 1 en invierno porque simplifican la rutina: cuerpo y cuero cabelludo, el mismo día, con la misma lógica de cuidado”, cuenta Amanda. “En ambos casos buscamos lo mismo: retirar acumulación y mejorar la sensación de confort. Pero siempre con masaje suave, sin ‘rascar’, y continuando después con champú en el caso del cuero cabelludo”, añade.


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