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Las mujeres tienen factores de riesgo vascular específicos: psicosociales, ansiedad o enfermedades autoinmunes

Los médicos internistas insisten en que las mujeres tienen factores de riesgo vascular específicos sobre los que deben estar informadas y por los que los profesionales de la Medicina, especialmente en la atención primaria (AP), deben preguntar. A los factores de riesgo clásicos deben sumarse los específicos de la mujer, como la historia gineco-obstétrica, ciertas enfermedades más frecuentes en las mujeres, como las enfermedades autoinmunes, la ansiedad y la depresión, y factores psicosociales.

Salud metabólica mujer

Salud metabólica de las mujeres 

La salud metabólica se refiere a la condición en la que los procesos metabólicos del cuerpo funcionan de manera eficiente y equilibrada, e incluye tanto factores vasculares como no vasculares. Esto abarca el control de la glucosa en sangre, la presión arterial, los niveles de colesterol y la distribución de la grasa corporal. “En el caso de las mujeres, la salud metabólica es especialmente compleja debido a las influencias hormonales a lo largo de su vida, que cambian significativamente en la menopausia. Si bien los factores de riesgo metabólicos clásicos son similares a los de los hombres, la mujer también tiene factores de riesgo específicos relacionados con su historia ginecoobstétrica, como el embarazo y la menopausia. 

Sin embargo, “la salud metabólica femenina puede preservarse mediante hábitos saludables, como seguir una dieta mediterránea y practicar ejercicio regular, que son esenciales para reducir uno de los principales factores de riesgo vascular: el sobrepeso y la obesidad”, expone la doctora María Dolores García de Lucas, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Regional Universitario de Málaga y moderadora de la sesión "Salud Metabólica de la Mujer”, en la XX Reunión del Grupo de Diabetes, Obesidad y Nutrición (GT DON) de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) celebrada el pasado mes de marzo en Jerez de la Frontera (Cádiz).
En las mujeres la salud metabólica es compleja debido a las influencias hormonales a lo largo de su vida.

Factores de riesgo clásicos y específicos de la mujer 

La mujer presenta factores de riesgo clásicos asociados a un estilo de vida inapropiado, como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el tabaquismo, la obesidad o el sobrepeso y el síndrome metabólico y, además, factores específicos que incrementan aún más el riesgo vascular. Entre las
enfermedades asociadas más frecuentes en las mujeres se hallan las enfermedades inmunomediadas, la terapia oncológica y trastornos como la depresión o la ansiedad crónica. 

Además, la historia gineco-obstétrica desempeña un papel crucial, ya que antecedentes de preeclampsia, hipertensión gestacional, diabetes gestacional, parto pretérmino, recién nacidos con bajo peso o retraso del crecimiento intrauterino (RCIU), abortos de repetición, trombofilia o síndrome antifosfolípido (SAF), síndrome de ovario poliquístico o el uso de técnicas de reproducción asistida, son factores adicionales que aumentan el riesgo. Por último, los factores psicosociales, como el estrés crónico y el rol de cuidadora principal, también influyen significativamente en la salud de la mujer, contribuyendo a la aparición de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

Cambios hormonales mujeres

“Durante la adolescencia, algunas mujeres pueden presentar alteraciones como el síndrome de ovario poliquístico, que puede ocasionar problemas menstruales. El embarazo, por otro lado, es una prueba de esfuerzo para la mujer, especialmente cuando la gestación ocurre a una edad avanzada, con sobrepeso u obesidad. Además, el embarazo puede dar lugar a complicaciones como la preeclampsia, incluso convulsiones, y la diabetes gestacional, que, aunque se resuelvan después del parto, requieren seguimiento. Ya sean corregidos o no estos factores, deben ser monitorizados durante toda la vida, al menos una vez al año”, explica la doctora García de Lucas.

Cambios hormonales

En la perimenopausia, previa a la menopausia, la menstruación se vuelve irregular y se alcanza la menopausia tras un año sin menstruar. Para confirmarla, se realiza una analítica hormonal. A menudo, “no se da importancia a la menopausia y sus síntomas, como los sofocos”, pero esta es una etapa a la que se debe prestar atención, porque desaparecen los estrógenos, hormonas que la mujer ha tenido en mayor cantidad durante su vida fértil, con un papel protector frente a los factores de riesgo vascular, y la progesterona disminuye, lo que aumenta la vulnerabilidad de la mujer. La falta de estrógenos provoca una mayor inflamación y daño en las arterias, elevando el riesgo de infartos cardiacos y cerebrales. 

“Estos cambios hormonales pueden hacer que enfermedades que antes no se presentaban, o que eran menos graves, se manifiesten con mayor intensidad”, dice. No obstante, el riesgo vascular en la mujer está poco estudiado en comparación al de los hombres. “Aunque empieza a haber mayor conciencia sobre la importancia de incluir a las mujeres en ensayos clínicos, su participación aún no llega al 50% en comparación con los hombres. Además, factores propios de la mujer, como el ciclo menstrual, la menopausia y la historia de embarazos, a menudo no se tienen en cuenta en los estudios”, destaca la doctora.
El riesgo vascular en la mujer está poco estudiado en comparación al de los hombres.
Los factores psicosociales también desempeñan un papel crucial en la salud metabólica de la mujer, ya que la presión derivada de su rol social de cuidadora principal y de tener que cumplir en múltiples ámbitos de la vida (familia, trabajo, hogar) pueden aumentar el estrés crónico. Esta sobrecarga puede llevar a una tendencia a minimizar síntomas como la ansiedad o la depresión, que son factores adicionales de riesgo vascular.

Además, las mujeres suelen tener menos reconocimiento en el trabajo debido a sus responsabilidades familiares, lo que se traduce en una menor retribución y un mayor temor a perder su empleo si necesitan ausentarse por razones de salud.

Factores sociales salud mujer

El médico debe informar a la mujer 

“La mujer con factores de riesgo debe recibir atención especializada con objetivos claros. Es fundamental que el médico siempre le pregunte sobre su historia obstétrico-ginecológica, si tiene la menstruación, hijos, la menopausia,… lo que no siempre se está haciendo; si tiene problemas de presión, glucosa o colesterol; si bebe o fuma; si lleva una dieta sana o practica ejercicio regular, es decir, sobre su estilo de vida, y animarla a hacer cambios en caso de ser necesario, como alcanzar un peso saludable, practicar ejercicio y realizarse chequeos médicos periódicos, que incluyan mediciones de presión arterial y análisis generales. 
Es vital que la mujer esté bien informada sobre la salud metabólica y cardiovascular.
En definitiva, es vital que la mujer esté bien informada sobre la salud metabólica y cardiovascular, mantenga un estilo de vida saludable y asista a sus revisiones médicas de forma regular”, recomienda la doctora.

“Este trabajo debe ser llevado a cabo principalmente por los médicos de familia con la colaboración de la enfermería, que están más cerca de la población, mientras que los médicos internistas, como especialistas intrahospitalarios, vemos de forma más puntual a los pacientes. Es esencial que los profesionales de la salud estén mejor formados en prevención, pues, si hacemos bien el trabajo de prevenir, podemos evitar muchas enfermedades que luego serán más difíciles de tratar”, concluye la experta.

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