Ante la multitud de ingredientes antiedad, es difícil saber cuáles son realmente efectivos y cuáles simplemente están en tendencia. Amanda Isabel Gonçalves, experta en dermofarmacia de Planet Skin, desvela los activos cuya eficacia está demostrada para suavizar y reafirmar la piel.
¿Qué moléculas son realmente capaces de transformar visiblemente la textura de la piel, alisar las arrugas y devolverle la firmeza al rostro? Para comprender mejor cuáles son los activos que se utilizan para cuidar la piel frente al envejecimiento, recogemos las recomendaciones de Amanda Isabel Gonçalves, experta en dermofarmacia.
El primer activo antiedad: la protección solar
No es un activo como tal, pero es la base de cualquier rutina antiedad. “El protector solar sigue siendo el producto que más sentido tiene si el objetivo es prevenir manchas, pérdida de elasticidad, arrugas prematuras y tono apagado, además de otros problemas cutáneos más graves y serios, como el melanoma. La razón es que la radiación solar acelera el envejecimiento cutáneo y, sin fotoprotección diaria, cualquier tratamiento posterior no sirve de nada”, cuenta la farmacéutica. Por eso, antes de hablar de retinol, vitamina C o péptidos, conviene empezar por aquí. “Usar protector solar cada mañana, incluso cuando no vamos a la playa, es el gesto que protege la inversión que hacemos en el resto de cosméticos”, añade. Y sí, también en invierno o en días nublados.
La radiación solar acelera el envejecimiento cutáneo.
Retinol y retinoides para la regeneración nocturna
Si hay una familia de activos que suele aparecer en todas las conversaciones sobre envejecimiento cutáneo, es la de los derivados de la vitamina A. “Los campeones son los derivados de la vitamina A”, resume Amanda Isabel Gonçalves. Hablamos de los retinoides, ingredientes especialmente interesantes cuando se busca mejorar la apariencia de las arrugas, la textura irregular, los poros visibles y la firmeza. “Normalmente se recomienda su aplicación por la noche, ya que pueden ser fotosensibilizantes. Suelen requerir una introducción progresiva y una rutina bien acompañada de hidratación y protección solar al día siguiente. La clave está en comenzar aplicándolo poco a poco, en noches alternas e ir aumentando su uso conforme la piel lo vaya tolerando y se vaya retinizando la piel. También requiere constancia para ver resultados”, aconseja la experta.
Antioxidantes: vitamina C y niacinamida
Los antioxidantes son otro de los pilares de una rutina antiedad. “Su función es ayudar a la piel frente al estrés oxidativo, ese daño silencioso que favorece el tono apagado, las manchas y la pérdida de luminosidad. Entre los más conocidos está la vitamina C, especialmente interesante por la mañana, antes del protector solar. La niacinamida, por su parte, se ha ganado su sitio por ser uno de esos activos todoterreno que encajan en muchas rutinas, ya que ayuda a mejorar el aspecto del tono, favorece la función barrera y suele ser bien tolerada incluso por pieles que no toleran fórmulas demasiado agresivas”.
Los antioxidantes son otro de los pilares de una rutina antiedad.
Péptidos, factores de crecimiento y defensinas
No todos los activos antiedad trabajan igual. Mientras los retinoides suelen ocupar el papel principal, los péptidos, los factores de crecimiento o las defensinas funcionan como aliados muy interesantes para acompañar la rutina. “Los péptidos actúan como pequeños mensajeros cosméticos, ya que ayudan a reforzar el aspecto de una piel más elástica y sana. Las defensinas, menos populares para el gran público, empiezan a sonar cada vez más en dermocosmética por su relación con los procesos de renovación cutánea. Y los factores de crecimiento se utilizan en fórmulas enfocadas a mejorar el aspecto de la piel madura, cansada o con signos visibles de pérdida de firmeza".
Ácido hialurónico, panthenol y ceramidas
Una rutina antiedad no solo necesita activos transformadores; también necesita hidratación y refuerzo para que la barrera cutánea no se comprometa y debilite. Ahí entran ingredientes como el ácido hialurónico, el panthenol y las ceramidas. “El ácido hialurónico ayuda a mantener la hidratación y mejora ese aspecto de piel más jugosa. El panthenol calma y aporta confort. Y las ceramidas son esenciales para reforzar la barrera cutánea, especialmente cuando la piel está más seca, sensibilizada o utiliza activos potentes como retinoides”, concluye la farmacéutica.

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