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La inflamación posverano se puede revertir sin dietas detox o depurativas

No es necesario acudir a batidos verdes imposibles de digerir, dietas sin respaldo científico y procesos depurativos que el organismo ya realiza por sí solo y de forma continua, para recuperarte de los excesos del verano. La doctora Sofía Ruiz del Cueto, directora de la Clínica +Cueto, ofrece una visión más realista para compensar los excesos del verano y volver a una rutina saludable, justo la que el cuerpo reconoce como: Estado de bienestar.

Dieta antiinflamatoria verano
 

Los excesos del verano

El problema no es una paella compartida ni los helados paseando frente al mar. No son los excesos puntuales, sino los hábitos mantenidos durante las vacaciones, cuando se consume más alcohol, se come fuera de casa, se abre la mano a los ultraprocesados y se roba horas al sueño a fuerza de trasnochar. Todo ello, junto con los horarios irregulares y la relajación en la disciplina física acostumbrada puede favorecer la inflamación crónica de bajo grado, un proceso biológico que se traduce en sensaciones como falta de energía, digestiones difíciles, cansancio, sensación de pesadez e impresión de no acabar por recuperar el ritmo habitual.

El mito detox y la inflamación de bajo grado

La inflamación de bajo grado no siempre se traduce en una enfermedad visible. Aunque suele asociarse a peores indicadores de salud metabólica y cardiovascular. Tal y como explica la doctora Sofía Ruiz del Cueto: “Una pauta antiinflamatoria con criterio médico no es una lista de prohibiciones. Es un patrón ordenado, sostenible y adaptado a cada persona, ya que no todo lo que el paciente llama inflamación tiene la misma causa. Identificar la causa es fundamental para ofrecer recomendaciones realmente útiles y personalizadas”.

Una pauta antiinflamatoria con criterio médico no es una lista de prohibiciones.  

De hecho, estos síntomas pueden estar relacionados con un componente digestivo (estreñimiento, fermentación, intolerancias, comidas rápidas, exceso de fibra de golpe) hormonal (ciclo, perimenopausia, retención, cambios en la tolerancia o de hábitos (estrés, sueño insuficiente, sedentarismo, alcohol, falta de regularidad)

“Cuando una pauta no funciona -dice la especialista- muchas veces no es falta de voluntad, sino ausencia de una causa real identificada. Los planes depurativos no sólo carecen de respaldo científico que avale su capacidad para limpiar el organismo, sino que ya disponemos de sistemas extraordinariamente sofisticados para hacerlo de forma natural como el hígado, los riñones, el aparato digestivo y los pulmones. Resulta más realista hablar de sus efectos en el bienestar cotidiano.

"Para alcanzarlo, no hace falta recurrir a planes depurativos ni dietas líquidas que prometen limpiar el organismo tras las vacaciones.

Los que sí podemos hacer es favorecer el funcionamiento óptimo de nuestro organismo, manteniendo hábitos saludables como una alimentación equilibrada, una buena hidratación, ejercicio físico regular y un descanso adecuado".

Inflamación tras verano

Patrón antiinflamatorio

La recuperación tras el verano no debe plantearse como una etapa de compensación o restricciones extremas para perder esos kilos de más.

La pérdida ponderal vendrá por añadidura si priorizamos los hábitos saludables y adoptamos un patrón antiinflamatorio de comidas ricas en:

Polifenoles: frutas como uvas moradas o negras, granada, frutos rojos como arándanos, fresas, o frambuesas, así como ciruelas o manzanas. Verduras como brócoli, aguacate, espinacas o pimientos.

Aceite de oliva virgen, cacao o chocolate negro (85% de cacao).

Omega 3: caballa, sardina, boquerón, salmón, trucha y atún fresco, así como semillas de lino o chía y frutos secos como las nueces.

Fibra dietética: cereales integrales como avena o quinoa. Legumbres como lentejas, garbanzos o guisantes. Frutas como peras, manzanas, kiwis y ciruelas. Verduras como brócoli, alcachofas y cualquiera de hoja verde.

Proteínas de alta calidad: pescado, huevos, legumbres, yogur, kéfir natural, carnes blancas y tofu.

 

Menú antiinflamatorio

 

Menú para reducir la inflamación de bajo grado tras el verano

Día 1

Desayuno: kéfir natural (vaca o cabra) o yogur natural sin azúcar + arándanos + nueces (pocas).

Comida: lentejas estofadas con verduras + ensalada de tomate con aceite de oliva virgen extra.

Cena: merluza o pescado blanco al horno con calabacín y berenjena asados.

Día 2

Desayuno: tostada integral con tomate y aceite de oliva + tortilla francesa + kiwi.

Comida: pollo a la plancha con arroz integral + ensalada variada.

Cena: Crema de verduras + puñado de garbanzos tostados o hummus.

Día 3

Desayuno: porridge de avena sin azúcar, con canela, manzana o arándanos + semillas de chía y/o nueves.

Comida: salmón al horno con patata cocida + brócoli.

Cena: revuelto de verduras con champiñones y espinacas +pan integral.

 

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