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Aumenta la preocupación por las mujeres y las niñas tras las inundaciones de Nepal

Mientras continúan las labores de rescate en Nepal, la Organización de Naciones Unidas (ONU) asegura que los trabajadores humanitarios están centrando su atención en el impacto que las recientes inundaciones repentinas están teniendo sobre las mujeres y las niñas, así como en las dificultades para acceder a los servicios de salud. 

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43.000 mujeres y niñas necesitan ayuda inmediata en Nepal

Tras las inundaciones que se produjeron por el colapso de un glaciar en el Himalaya el pasado 26 de agosto, en la frontera con China, el número de muertos en Nepal asciende actualmente a 987, mientras que 4247 personas continúan desaparecidas, según Jens Laerk en Ginebra, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).

Ha transcurrido casi una semana desde que comenzaron las inundaciones y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) está intentando acceder a algunas de las zonas más afectadas, como el distrito de Rasuwa.

“Las operaciones de búsqueda y rescate continúan y el monzón no ha terminado”, explica desde Katmandú, Matt Baden, responsable de operaciones de la IFRC para la respuesta a la crisis en Nepal. “Los cursos de agua bloqueados siguen planteando el riesgo de nuevas inundaciones y la amenaza de deslizamientos de tierra es real e inmediata”, asegura. 

Al mismo tiempo, algunas personas están regresando a las zonas afectadas para buscar sus viviendas y comprobar qué queda de ellas. 

Como consecuencia del desastre, unas 43.000 mujeres y niñas necesitan actualmente asistencia humanitaria inmediata en Nepal, según ONU Mujeres.

Christine Arab, directora regional de la agencia para Asia y el Pacífico, indica que los socios que trabajan sobre el terreno advierten que las mujeres supervivientes se están quedando sin alimentos, mientras el acceso al agua potable es cada vez más difícil y aumentan los riesgos relacionados con su protección. También hay preocupación porque en general a las mujeres se las excluye y es posible que queden al margen de las decisiones sobre la respuesta a la emergencia y la posterior recuperación. 

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© PMA/ Sujita Thapa Magar.


Las mujeres supervivientes se están quedando sin alimentos.
La responsable recordó que muchas de las personas que normalmente necesitan asistencia humanitaria, entre ellas mujeres embarazadas, madres lactantes y personas con discapacidad, no pudieron llegar a terrenos más elevados porque el agua las arrastró.

“Esto es lo que ocurre cuando un desastre se encuentra con la desigualdad: las personas que ya habían quedado atrás suelen ser las primeras en ser arrastradas”, afirmó Arab desde Bangkok.

Antes de las inundaciones, las mujeres y las niñas del distrito de Rasuwa ya dedicaban varias horas al día a recorrer largas distancias para conseguir agua. Ahora, explicó, las propias mujeres aseguran que el acceso al agua potable ha quedado completamente interrumpido debido a la destrucción de sistemas de abastecimiento, carreteras y puentes. 

Las mujeres deben formar parte de la recuperación

Los alimentos constituyen actualmente la necesidad más urgente para las mujeres de las zonas más afectadas. Sin embargo, la emergencia también está generando otras amenazas. Los desastres pueden aumentar los riesgos de violencia de género, explotación y trata de personas. A todo esto se le añade, el hecho de que los daños en las infraestructuras y las comunicaciones dificultan que las supervivientes puedan pedir ayuda o acceder a servicios de protección. 

Los desastres pueden aumentar los riesgos de violencia de género, explotación y trata de personas.
“La respuesta humanitaria debe reconocer la situación real de las mujeres y las niñas”, afirmó Arab. “Debe llegar hasta ellas y debe incluirlas como protagonistas fundamentales de la recuperación de Nepal". 

La participación de las mujeres en las decisiones sobre la respuesta y la reconstrucción resulta especialmente importante ante el riesgo de que las desigualdades existentes antes del desastre se profundicen durante la emergencia. 

El acceso a la atención sanitaria es crítico

Mantener el acceso a los servicios sanitarios continúa siendo otra de las prioridades, según Christian Lindmeier, portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Seis establecimientos de salud han sufrido daños o han quedado destruidos y otros dos permanecen inaccesibles, lo que significa que parte de la población no dispone de un centro sanitario precisamente cuando más lo necesita. 

Los esfuerzos inmediatos siguen concentrados en las intervenciones destinadas a salvar vidas.
Lindmeier subraya que, aunque los esfuerzos inmediatos siguen concentrados en las intervenciones destinadas a salvar vidas, prevenir consecuencias secundarias para la salud pública es igualmente importante. Las inundaciones, los desplazamientos de población, el hacinamiento y el agua estancada pueden aumentar el riesgo de brotes de enfermedades.

Por este motivo, la OMS está apoyando la vigilancia epidemiológica tanto en las zonas afectadas como río abajo para detectar posibles aumentos de dengue, tifus de los matorrales y otras enfermedades transmisibles.

La agencia también ha colaborado en la identificación de medicamentos prioritarios, kits de diagnóstico y otros suministros sanitarios esenciales. Asimismo, está proporcionando orientación técnica sobre prevención de infecciones y sobre el manejo seguro y digno de los cuerpos de las personas fallecidas.

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