miércoles, 16 de octubre de 2013

¿Qué es la alimentación sostenible?



comida sostenible

Cerca de 900 millones de personas en todo el mundo sufren desnutrición crónica y 1.300 millones de toneladas de alimentos se desperdician entre la producción y el consumo. Estas cifras ponen la carne de gallina, pero son reales. La FAO propone una solución para reducirlas: la sostenibilidad alimentaria, pero ¿en qué consiste?
En realidad este concepto es más complejo de lo que parece pues atañe, entre otras cosas, a los modelos de explotación alimentaria que existen actualmente. La producción agrícola y ganadera masiva ha generado unos sistemas que perjudican el medio ambiente y un modelo de distribución que va en contra de los pequeños agricultores y por ende de la población principalmente de países en vías de desarrollo.

No se puede llevar una vida sana y productiva a no ser que “todas las personas tengan en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana” (FAO, 1996).


Las cuestiones productivas, distributivas, organizativas, de costos y ayudas a los pequeños productores están en manos de los gobiernos, pero nosotros como ciudadanos podemos contribuir a que esa situación no sea un problema mayor cada día que pasa.

Pautas

Los expertos aseguran que una dieta sostenible y la biodiversidad alimentaria contribuyen a mejorar la salud de los seres humanos y el planeta. ¿Cómo?
Estas son algunas de las acciones más importantes que se pueden realizar:

  • El consumo de productos ecológicos es una buena medida para contribuir a esa sostenibilidad, y en verdad lo es, no obstante hay que tener en cuenta algunos aspectos. Lo más importante es fijarse en la procedencia del alimento porque un sistema de alimentación sostenible se basa en la adquisición de productos de cercanía, ya que estos requieren de menos inversión en el transporte y así generan menos contaminación. Por eso, desde la Asociación Amigos de la Tierra, recomiendan leer bien las etiquetas y adquirir alimentos de la región en la que se vive, aunque insistimos, no necesariamente han de ser ecológicos. 
  • También es importante escoger frutas y verduras de temporada: no sólo constituyen alimentos de más calidad sino que para su obtención se ha empleado menos energía porque la propia naturaleza los facilita sin acudir a elementos artificales para su producción.
  • Los expertos recomiendan a su vez consumir menos carne porque la huella medioambiental que dejan las explotaciones ganaderas es superior (para alimentar a los animales hay que recurrir más a los recursos terrestres porque estos necesitan plantas para alimentarse). Sin embargo, algunos entendidos aseguran que esta solución no es efectiva por sí sola, sino que se trata más bien de aunar toda una serie de comportamientos alimentarios (los que hemos mencionado antes: productos de cercanía, de temporada...), sin tener por ello que dejar de consumir carne.
  • En realidad, una alimentación sostenible consiste en llevar en la medida de nuestras posibilidades una alimentación lo más variada posible porque de este modo no se favorece la balanza hacia unos productores (normalmente las grandes industrias) en detrimento de otros, y se contribuye a la sostenibilidad del sistema. Y además, contribuiremos a mejorar nuestra salud, porque tal y como insisten los nutricionistas, una dieta variada es sinónimo de bienestar. 








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