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Jordi Olloquequi (biólogo): "Movernos más, comer menos y priorizar el sueño son los básicos para cuidar el cerebro"

Cuidar el cerebro parece más sencillo de lo que parece y hay varios hábitos que podemos incorporar en nuestro día a día para hacerlo. Así lo explica el biólogo Jordi Olloquequi quien asegura que “algunos de ellos son muy simples y otros requieren un poco más de esfuerzo, pero no estamos hablando de cosas heroicas en ningún caso”. El científico acaba de publicar un libro titulado Antiaging para el cerebro (Ed. Paidós), donde ofrece pautas para llevar mejor el envejecimiento del cerebro. 


Jordi Olloquequi (biólogo)

 Básicos para cuidar el cerebro

El biólogo Jordi Olloquequi, asegura que “la ciencia ha demostrado que movernos un poco más, comer menos y mejor, priorizar el sueño, no dejar de socializar y plantearle retos a nuestro cerebro de manera frecuente (es decir, romper rutinas de tanto en tanto) funciona”.

En el libro asegura que la “la memoria, la atención y la creatividad pueden entrenarse como un músculo”. Aunque matiza que el cerebro no es un músculo, se le parece en una cosa: “Si no lo usamos lo suficiente o no le planteamos pequeños retos de manera habitual, se atrofia. Mantenerlo joven pasa por hacer un poco de gimnasia cerebral con asiduidad. Y para ello no es necesario descargar aplicaciones complicadas o ejercicios larguísimos, los entrenamientos más efectivos son aquellos que podemos integrar en el día a día”. 

Mantener al cerebro joven implica hacer gimnasia cerebral con asiduidad.
“Para la memoria, por ejemplo, podemos eliminar la lista de la compra en papel y obligarnos a recordar todo lo que necesitamos. En caso de que esto se nos haga complicado, podemos añadirle un nuevo reto que, además, nos ayude a trabajar la creatividad: inventar una historia mental que conecte todos los artículos. Y no importa que sea absurda o inverosímil. Por ejemplo, si necesitamos comprar pollo, leche, aguacates y papel higiénico, podemos imaginar la siguiente historia: “Abro la puerta de casa y me encuentro con un pollo gigante haciendo surf sobre un charco de leche. Lleva un casco con la cáscara de un aguacate y usa una barra de pan como tabla de surf. Cuando se cae, seca la leche con un rollo de papel higiénico y sale volando por la ventana avergonzado.” Al crear estar historia estrambótica, forjamos conexiones neuronales más fuertes que con la simple repetición de una lista de datos aislados y aburridos. Trabajando la creatividad, forzamos al cerebro a conectar ideas de forma novedosa, lo que ayuda abrir nuevas rutas neuronales. 

Jordi Olloquequi (biólogo) Antiaging cerebro
Para la atención, un clásico cuyos efectos beneficiosos se han descrito en varios estudios neurocientíficos: la respiración consciente. Esta práctica de mindfulness, que consiste en prestar atención al proceso de inhalar y exhalar aire, así como las sensaciones que ello produce, refuerza determinadas áreas cerebrales implicadas en la capacidad de concentrarnos, y controlar las emociones”.

Estrés y cerebro

En cuanto al estrés, se sabe que puede dañar al cerebro, pero también estimularlo. Y muchas personas se preguntan cuándo no tiene que empezar a preocupar. Según explica el biólogo “el estrés es un mecanismo fisiológico que nos ha permitido sobrevivir como especie, ya que nos ha ayudado a superar situaciones de peligro desde que vivíamos en las cavernas. Cuando se activa el mecanismo del estrés, experimentamos un chute de energía corto y manejable que agudiza la memoria, mejora la concentración y, una vez superado el reto, genera una sensación de logro que fortalece los circuitos neuronales.

El problema se produce cuando el estrés dura más de la cuenta o se vuelve de gatillo fácil, activándose demasiado a menudo como respuesta a situaciones que, si lo pensamos bien, no suponen grandes riesgos. Ya lo decía el alquimista Paracelso hace más de 400 años, “la dosis hace al veneno”. Un poco de estrés nos hace más fuertes, pero el estrés crónico o sostenido debilita las conexiones neuronales y afecta directamente al hipocampo, una región del cerebro clave para la memoria (probablemente por eso en épocas de estrés crónico estamos más olvidadizos). 

La clave no es eliminar el estrés, sino aprender a gestionarlo.
La clave, por tanto, no es eliminar el estrés, sino aprender a gestionarlo. Todas aquellas estrategias que nos permitan transformar el estrés crónico en un desafío manejable ayudan a prevenir el envejecimiento cerebral...probablemente requieran grandes dosis de trabajo interior, pero ¿quién dijo que la vida fuera fácil?” 

La importancia de la microbiota intestinal

Otro capítulo destacado del libro se centra en la relación entre la microbiota intestinal y la salud intestinal. “Todos hemos oído alguna vez –dice el autor- aquello de que el intestino es nuestro segundo cerebro y, aunque no soy muy amante de estas frases que pueden sonar como titulares de prensa sensacionalista, lo cierto es que el tracto gastrointestinal tiene entre 200 y 600 millones de neuronas, muchas más que la médula espinal, por ejemplo. 

Jordi Olloquequi científico cerebro

Hablando de números, en nuestro cuerpo habitan más microorganismos (entre virus, bacterias, hongos y parásitos) que células propias. Muchos de estos microorganismos están en el intestino y constituyen lo que llamamos microbiota intestinal. Estos microbios, tan de moda hoy en día, no están ahí de gorra, sino que nos ayudan a defendernos de patógenos, a asimilar nutrientes o a controlar la inflamación crónica, un claro motor del envejecimiento, entre otras cosas. Además, hablan el mismo idioma que las neuronas y por ello son capaces de comunicarse directamente con ellas: la microbiota intestinal fabrica neurotransmisores tan importantes como la dopamina y la serotonina, que envían mensajes al cerebro a través de los nervios que recorren los intestinos.

Es por ello por lo que resulta tan importante mimar a estos organismos que nos acompañan y, de hecho, alteraciones en la microbiota se han relacionado con diversas enfermedades, incluyendo el alzhéimer”.

Sinopsis
Antiaging para el cerebro

Antiaging para el cerebro
Envejecer es inevitable, pero hay maneras de mantenernos jóvenes a pesar de nuestra edad, y no solo físicamente. En Antiaging para el cerebro, el biólogo Jordi Olloquequi nos invita a descubrir la neurociencia del envejecimiento para conocer qué  factores influyen en el deterioro cognitivo y, sobre todo, qué podemos hacer para mantener nuestra mente joven, ágil y sana durante más tiempo.

Con un lenguaje cercano y ameno y basándose en los últimos descubrimientos científicos, Olloquequi nos explica el funcionamiento del cerebro, el papel de las  neuronas y la importancia de la inflamación y la microbiota en los procesos de envejecimiento. Explora además los avances de la neurociencia para demostrar  cómo el estrés, el sueño, nuestras amistades, la alimentación y el ejercicio físico influyen en la salud cerebral.

En esta guía, Olloquequi no solo nos aconseja sobre las decisiones que podemos tomar, sino que también nos descubre cómo cambiar nuestro estilo de vida para tratar de ser jóvenes para siempre. 

Sobre el autor

Jordi Olloquequi (Barcelona, 1982) es doctor en Biología Celular y lleva más  de tres lustros investigando e impartiendo clases en la universidad. Durante siete años dirigió el Grupo de Investigación en Patología Celular y Molecular de la Universidad Autónoma de Chile, donde desarrolló varios proyectos en el campo de la biomedicina.

Actualmente es profesor del departamento de Bioquímica y Fisiología de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona. También es investigador del Instituto de Neurociencias de misma universidad y del Centro de Investigación Biomédica en Red del Área de Enfermedades Neurodegenerativas (Ciberned), donde trata de buscar nuevos tratamientos para combatir el alzhéimer y otras enfermedades asociadas al envejecimiento.

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