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Miguel García Hernández (Semfyc): "Muchos síntomas atribuidos a la menopausia no han demostrado una relación directa"

Miguel García Hernández, del Grupo de Trabajo de  Medicina Basada en la Evidencia de la Sociedad de Medicina y de Familia Comunitaria (semFYC), explica a Claves de mujer en una entrevista qué debemos tener en cuenta ante la excesiva proliferación de informaciones que hay en la actualidad sobre la menopausia. Mensajes que tal vez buscan un interés comercial están a la orden del día ¿qué debemos tener en cuenta entonces? ¿Cómo distinguir un síntoma de esta etapa de la vida de la mujer de una enfermedad? 

Entrevista Miguel García Hernández sobre menopausia


¿Cree que en la actualidad hay una sobreinformación sobre la perimenopausia y la menopausia, dado que parece que “se ha puesto de moda”? 

Sí, se hace patente un aumento y proliferación de publicaciones, tanto dentro del mundo académico como fuera de él, sobre la perimenopausia y la menopausia. Se trata de un fenómeno históricamente poco reconocido en el ámbito sanitario, que ha experimentado un cambio significativo debido a la evolución sociocultural y la creciente búsqueda de una mejor calidad de vida, dirigida hacia la visibilización y la reclamación de derechos sanitarios.

Si bien este fenómeno nace de una manera legítima y genuinamente bondadosa, también coexista y se enfrenta a corrientes con las que entra en colisión. Quizás incentivadas por un interés comercial creciente, diferentes dinámicas definen y abordan la menopausia desde una perspectiva reduccionista, centrada en los aspectos biológicos y las dinámicas hormonales, lo que puede caracterizarla como un estado deficitario o patológico y desplaza o inhibe la expresiones clínicas y significados personales. Al conceptualizar la menopausia desde un enfoque centrado en el déficit hormonal, en lugar de una transición fisiológica normal, se desplaza el foco de interés de la experiencia subjetiva y contextual. 

Bajo la apariencia de protección sanitaria, se genera un terreno propicio para la proliferación de prácticas de dudoso beneficio.

En ocasiones este enfoque, bajo la apariencia de protección sanitaria, genera un terreno propicio para la proliferación de prácticas de dudoso o escaso beneficio, y potencial riesgo, lo que difumina la frontera entre la intervención necesaria y la intervención excesiva.

Se habla de más de 200 síntomas relacionados con esta etapa de la vida, ¿es esto cierto? 

No del todo. La asociación entre numerosos síntomas atribuidos sistemáticamente a la menopausia, respaldados por una escasa, inconsistente o nula evidencia de relación causal directa, es cuanto menos dudosa.

Muchos síntomas que habitualmente se asocian a esta etapa, como la ansiedad, la depresión o el dolor osteomuscular no han demostrado tener una relación directa. Esta simplificación puede llevar a infra diagnóstico o manejo inadecuado. Por ello, es fundamental evaluar otros factores relevantes como problemas de salud previos, o elementos de la esfera psicológica o social.

¿Esta sobreinformación puede hacer que algunas mujeres no den importancia a ciertos síntomas porque los asocian a este momento vital cuando, en realidad, podría haber una patología detrás?

Efectivamente. La sobreinformación y la atribución automática de cualquier síntoma a la menopausia conllevan un riesgo real de infradiagnóstico o manejo inadecuado de otras condiciones médicas, susceptibles de atención. Así, el aumento de información poco rigurosa genera desinformación, comprometiendo la confiabilidad de la información y la toma de decisiones. Esto obstaculiza la deliberación y la evaluación de beneficios y riesgos, lo que contribuye, en ocasiones, a la medicalización innecesaria y a la indicación de pruebas o tratamientos sin justificación científica sólida. Estas prácticas de bajo valor tienen escaso o nulo beneficio y potenciales efectos adversos, impactando negativamente la calidad de vida. 

La atribución automática de cualquier síntoma a la menopausia conllevan un riesgo de infradiagnóstico de otras condiciones médicas.
Con todo esto se hace necesario un abordaje que sea prudente y crítico con dichas atribuciones sistemáticas e incorpore una perspectiva que promueva una atención que integre, de forma estructurada, el contexto, las preferencias y los objetivos individuales con el conocimiento científico relevante.

¿Cuándo pueden sospechar las mujeres que puede tratarse de otra cosa? ¿En qué fuentes o lugares recomienda consultar información fiable sobre este asunto? 

En este sentido, lo ideal es buscar asesoramiento con profesionales con quienes se establezca una relación cercana, de confianza y continuada en el tiempo, a través de un enfoque verdaderamente integral. 

Dentro del ecosistema sanitario, la Enfermería y la Medicina Familiar y Comunitaria emergen como figuras clave. Ambas disciplinas representan el valor de una atención que no solo aborda la enfermedad, sino que trabaja activamente desde la salud y la prevención. Su mirada va más allá de lo biológico, adoptando un enfoque biopsicosocial y dando valor a los aspectos subjetivos y contextuales. De este modo, y como primer punto de acceso al sistema sanitario, suponen una fuente confiable de información.

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