En verano se dispara una de las costumbres gastronómicas españolas más habituales: el aperitivo. Las terrazas se llenan y nos invade la tentación de picotear entre horas. Pero, ¿es este hábito veraniego tan nocivo para nuestra salud o incluso para nuestra figura como parece? El doctor Leo Cerrud desmonta esta creencia: "El problema no es el aperitivo en sí, sino lo que ponemos en la mesa y cómo lo consumimos".
Lo que debes evitar (o limitar al máximo)
Fritos y rebozados industriales: calamares a la romana, croquetas industriales y patatas bravas. Aportan una ingesta calórica descomunal con grasas de pésima calidad.
Ultraprocesados crujientes: patatas fritas de bolsa, frutos secos fritos y salados en exceso. Su combinación de sal y grasas está diseñada para que no puedas parar de comer.
Embutidos muy grasos: chorizo, salchichón o chistorra frita. Aportan gran cantidad de grasas saturadas y sal.
Salsas pesadas a base de mayonesa industrial: cubren los alimentos con calorías ocultas que pasan desapercibidas.
Lo que sí debe haber en tu mesa
Proteína de alta calidad: mariscos al vapor o a la plancha, conservas de calidad (berberechos, mejillones, ventresca), huevo duro y jamón ibérico de bellota.
Vegetales y hortalizas frescas o encurtidas: pepinillos, cebollitas, banderillas, gazpacho, salmorejo (sin exceso de pan) y encurtidos en general.
Grasas saludables: aceitunas (en su justa medida), frutos secos al natural o tostados, aceite de oliva virgen y aguacate, aunque sin abusar.
Hidratación inteligente: agua con gas, hielo y rodaja de limón; cerveza 0,0 o clara con casera; refrescos zero opcionales pero sin pasarnos. De vez en cuando, una cerveza con alcohol o un tinto de verano.
"Las aceitunas engordan muchísimo y hay que prohibirlas"
Falso. La aceituna es un buen alimento. Aporta grasas monoinsaturadas (ácido oleico) saludables para el corazón y mucha fibra. Un puñado razonable (unas 6-8 unidades) sacia, nutre y no arruina ninguna dieta. El problema surge cuando se consume el cuenco entero junto con tres cañas.
Opción Marinera: un plato de berberechos o almejas al natural con un chorrito de limón y pimienta negra, acompañado de una ración de gambas a la plancha.
Opción Tradicional Renovada: banderillas de encurtidos (pepinillo, cebollita, guindilla y anchoa) con una porción de jamón ibérico.
Opción Fresca y Vegetal: un vaso pequeño de gazpacho andaluz bien frío servido con brochetas de tomate cherry, perlas de mozzarella fresca y hojas de albahaca.
Anatomía del aperitivo perfecto
“Un aperitivo saludable debe aportar saciedad, hidratación y nutrientes de alta calidad, evitando las grasas trans, los refinados y los picos de glucosa”, dice Leo Cerrud. Sin embargo, ¿cómo llegar a esa "perfeccion"? Así nos lo cuenta el doctor:Lo que debes evitar (o limitar al máximo)
Fritos y rebozados industriales: calamares a la romana, croquetas industriales y patatas bravas. Aportan una ingesta calórica descomunal con grasas de pésima calidad.
Ultraprocesados crujientes: patatas fritas de bolsa, frutos secos fritos y salados en exceso. Su combinación de sal y grasas está diseñada para que no puedas parar de comer.
Embutidos muy grasos: chorizo, salchichón o chistorra frita. Aportan gran cantidad de grasas saturadas y sal.
Salsas pesadas a base de mayonesa industrial: cubren los alimentos con calorías ocultas que pasan desapercibidas.
Lo que sí debe haber en tu mesa
Proteína de alta calidad: mariscos al vapor o a la plancha, conservas de calidad (berberechos, mejillones, ventresca), huevo duro y jamón ibérico de bellota.
Vegetales y hortalizas frescas o encurtidas: pepinillos, cebollitas, banderillas, gazpacho, salmorejo (sin exceso de pan) y encurtidos en general.
Grasas saludables: aceitunas (en su justa medida), frutos secos al natural o tostados, aceite de oliva virgen y aguacate, aunque sin abusar.
Hidratación inteligente: agua con gas, hielo y rodaja de limón; cerveza 0,0 o clara con casera; refrescos zero opcionales pero sin pasarnos. De vez en cuando, una cerveza con alcohol o un tinto de verano.
La moderación es el verdadero secreto de la longevidad y el bienestar.
Rompiendo mitos
El doctor Cerrud aprovecha esta guía para derribar algunas de las falsas creencias más arraigadas sobre la nutrición en verano:"Las aceitunas engordan muchísimo y hay que prohibirlas"
Falso. La aceituna es un buen alimento. Aporta grasas monoinsaturadas (ácido oleico) saludables para el corazón y mucha fibra. Un puñado razonable (unas 6-8 unidades) sacia, nutre y no arruina ninguna dieta. El problema surge cuando se consume el cuenco entero junto con tres cañas.
“Los frutos secos también engordan mucho”
Falso. Si tomas un puñado al día en su versión natural, aportan grasa de la buena y saciedad.
"Si estoy a dieta, debo rechazar todas las invitaciones a terrazas"
Falso. El aislamiento social genera frustración y abandono de las pautas saludables. La nutrición debe ser sostenible y adaptarse a tu vida social. Aprender a elegir es la verdadera clave del mantenimiento a largo plazo.
Falso. Si tomas un puñado al día en su versión natural, aportan grasa de la buena y saciedad.
"Si estoy a dieta, debo rechazar todas las invitaciones a terrazas"
Falso. El aislamiento social genera frustración y abandono de las pautas saludables. La nutrición debe ser sostenible y adaptarse a tu vida social. Aprender a elegir es la verdadera clave del mantenimiento a largo plazo.
"Las conservas de lata no son sanas"
Falso. Las latas de marisco y pescado azul (mejillones en escabeche, berberechos al natural, navajas, sardinillas o atún) tienen un óptimo valor nutricional: ricas en hierro, omega-3 y proteína de alto valor biológico, con muy bajo aporte calórico si se eligen al natural, y relativo si son con aceite de oliva virgen extra.
Falso. Las latas de marisco y pescado azul (mejillones en escabeche, berberechos al natural, navajas, sardinillas o atún) tienen un óptimo valor nutricional: ricas en hierro, omega-3 y proteína de alto valor biológico, con muy bajo aporte calórico si se eligen al natural, y relativo si son con aceite de oliva virgen extra.
Aperitivos saludables
El especialista sugiere cuatro opciones deliciosas, saciantes y ultraligeras:Opción Marinera: un plato de berberechos o almejas al natural con un chorrito de limón y pimienta negra, acompañado de una ración de gambas a la plancha.
Opción Tradicional Renovada: banderillas de encurtidos (pepinillo, cebollita, guindilla y anchoa) con una porción de jamón ibérico.
Opción Fresca y Vegetal: un vaso pequeño de gazpacho andaluz bien frío servido con brochetas de tomate cherry, perlas de mozzarella fresca y hojas de albahaca.
Opción Crujiente Saludable: dips de humus o guacamole casero acompañados de crudités de zanahoria, pepino y pimiento rojo en tiras (reemplazando los nachos tradicionales).
"Verano no es sinónimo de descontrol ni de privación absoluta", concluye el doctor Leo Cerrud. "Se trata de aplicar la regla del sentido común: elegir la mejor versión de cada opción disponible, priorizar la compañía sobre la comida desmedida y recordar que la moderación es el verdadero secreto de la longevidad y el bienestar."
"Verano no es sinónimo de descontrol ni de privación absoluta", concluye el doctor Leo Cerrud. "Se trata de aplicar la regla del sentido común: elegir la mejor versión de cada opción disponible, priorizar la compañía sobre la comida desmedida y recordar que la moderación es el verdadero secreto de la longevidad y el bienestar."


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