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El consumo de ansiolíticos crece en mujeres de 75 años o más desde 2019

La ansiedad y la depresión no siempre se presentan como problemas independientes. La evidencia científica muestra que ambas dimensiones pueden coexistir y organizarse en diferentes perfiles sintomáticos, por lo que su abordaje debe ser integral. Tanto es así, que se estima que hasta un 90% de los pacientes con ansiedad pueden presentar también síntomas de depresión que deben ser tenidos en cuenta. Este es el llamado trastorno mixto ansioso-depresivo, que contempla la presencia conjunta de síntomas de ansiedad y depresión sin que ninguno de los dos alcance por separado el umbral diagnóstico de un episodio depresivo o de un trastorno de ansiedad. Por otro lado, se sabe que el consumo de ansiolíticos en el país ha crecido de manera sostenida desde 2019, registrando un aumento aproximado del 50%, especialmente en mujeres de 75 años o más. 

Ansiolíticos mujeres
 
Esta convivencia plantea retos específicos para la práctica clínica, ya que el solapamiento de síntomas puede dificultar el diagnóstico del paciente. Más aún en un contexto en que el 35% de la población tiene registrado en Atención Primaria algún problema de salud mental, y los trastornos de ansiedad constituyen el motivo de consulta más frecuente, estando los jóvenes entre la población más afectada.

Conscientes de ello, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el 10 de octubre, Schwabe Farma Ibérica ha reunido a dos referentes internacionales en Psiquiatría, el doctor Siegfried Kasper, catedrático de psiquiatría, líder en investigación sobre depresión, y jefe emérito del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de la Universidad Médica de Viena (Austria), y la doctora María Inés López Ibor, catedrática de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad Complutense de Madrid y presidenta de la Fundación López-Ibor, para analizar esta realidad desde dos perspectivas complementarias: el contexto clínico y asistencial en España y las opciones terapéuticas respaldadas por la evidencia científica. 

Abordar los problemas de ansiedad y depresión

La coexistencia de síntomas ansiosos y depresivos puede traducirse en presentaciones clínicas heterogéneas. Entre las manifestaciones habituales de la ansiedad se encuentran la preocupación, la tensión o la inquietud, mientras que la depresión puede manifestarse mediante un bajo estado de ánimo, pérdida de interés o placer. Algunos de los síntomas, como el insomnio, la fatiga o las dificultades de concentración, pueden aparecer asociados a ambas dimensiones, por lo que su interpretación requiere valorar el global de la presentación clínica. Además, la presencia conjunta de síntomas de ansiedad y depresión se ha asociado con un deterioro significativo del funcionamiento, es decir, a la capacidad de la persona para desenvolverse en su día a día.

Como explica la doctora López Ibor, “el reto clínico está en reconocer la complejidad de estos pacientes. Cuando ansiedad y depresión se presentan conjuntamente, no basta con identificar síntomas de una u otra dimensión de manera aislada, necesitamos entender cómo se combinan, cuánto tiempo llevan presentes y, sobre todo, qué impacto están teniendo en la vida cotidiana de la persona. Esta mirada global puede ayudarnos a identificar mejor las necesidades de cada paciente y a orientar de forma más adecuada su abordaje. Así como a valorar de forma más efectiva el posible tratamiento farmacológico que pueda necesitar”. 

Ni basta con identificar síntomas de una u otra dimensión de manera aislada, necesitamos entender cómo se combinan.

Los expertos ponen además de manifiesto que la carga de estos trastornos de salud mental presenta diferencias según características como la edad, el género y la situación socioeconómica. Así, entre los menores de 25 años, los trastornos de ansiedad son los más frecuentes, con 34,6 casos por cada 1.000 habitantes, y se ha observado una mayor incidencia en mujeres que en hombres. Al mismo tiempo, más del 70% de las personas con trastornos mentales comunes consultan en Atención Primaria, lo que sitúa a este nivel asistencial en una posición clave para su detección y manejo. 

Consumo de ansiolíticos en España

El abordaje de los pacientes con síntomas ansioso-depresivos requiere valorar de forma individualizada la intensidad y el perfil de los síntomas, qué dimensión presenta mayor peso clínico, la presencia de síntomas somáticos y la repercusión sobre el funcionamiento. Entre las alternativas disponibles se encuentran las intervenciones psicoterapéuticas y diferentes opciones farmacológicas, entre ellas distintas clases de antidepresivos y benzodiacepinas, cuyo uso debe considerar aspectos como la tolerancia y el riesgo de dependencia. 

Mujeres ansiolíticos

Sin embargo, “en ocasiones damos por hecho que lo que el paciente necesita es la prescripción de fármacos de síntesis, sin valorar otras opciones o posibles combinaciones entre abordajes terapéuticos”, explica la doctora López Ibor. Actualmente, sabemos que el consumo de ansiolíticos en el país ha crecido de manera sostenida desde 2019, registrando un aumento aproximado del 50%, especialmente en mujeres de 75 años o más. Por ejemplo, en 2024, el 27,4% de la población había consumido hipnosedantes, con o sin receta, alguna vez en la vida.

Frente a estos datos, en el encuentro también se puso sobre le mesa que existen medicamentos de origen natural que han sido evaluados mediante ensayos clínicos y cuentan con evidencia clínica en la reducción de los síntomas sin generar dependencia. En este sentido, “cuando evaluamos una intervención terapéutica, debemos preguntarnos qué ocurre más allá de una escala de síntomas. Esto nos recuerda que el objetivo último del tratamiento debe ser conseguir una mejoría que tenga significado para la persona y que responda a sus necesidades concretas y en su rutina diaria”, señala el doctor Kasper.

Los expertos coinciden en que la evolución del abordaje apunta hacia una integración mayor de las dimensiones ansiosa y depresiva.
Los expertos coinciden en que la evolución del abordaje apunta hacia una integración mayor de las dimensiones ansiosa y depresiva, sin perder la relevancia de las categorías diagnósticas. La investigación sobre tratamientos transdiagnósticos muestra que determinadas intervenciones pueden producir mejoras tanto en los síntomas de ansiedad como en los depresivos. Paralelamente, las estrategias de atención personalizada y toma de decisiones compartida destacan la importancia de adaptar la planificación terapéutica a las características, circunstancias y preferencias de cada paciente.

A modo de cierre, el doctor Luis Herrera, director médico de Schwabe Farma, defiende que “el abordaje de la salud mental pasa por seguir acercando el conocimiento científico a la realidad de cada paciente y poder realizar un diagnóstico y tratamiento lo más personalizado posible, teniendo en cuenta todas las opciones terapéuticas disponibles en base a su tipología y efectividad. Dado el potencial real de los fitofármacos y el impacto que los trastornos mentales generan en la población, debemos continuar impulsando la investigación y el diálogo con la comunidad científica y sanitaria, y escuchando las necesidades no cubiertas de los pacientes”.

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