lunes, 23 de diciembre de 2013

5 Mitos sobre Edulcorantes Bajos en Calorías







Los edulcorantes bajos en calorías (sacarina o aspartamo, los más conocidos) siempre han estado bajo el punto de mira y han sido objeto de numerosas controversias. Pero, ni son tan malos para la salud ni contribuyen a la disminución de peso si la dieta no se enfoca a una pérdida de colorías en cada uno de los alimentos del menú diario.  
Para aclarar estos aspectos y evitar confusiones recogemos una serie de aspectos básicos sobre los edulcorantes.


1. Los edulcorantes bajos en calorías son aditivos y como tales tienen un valor de Ingesta Diaria Admisible (IDA). Este valor lo determinan las autoridades nutricionales internacionales pertinentes y se considera como “la medida de la cantidad de un aditivo autorizado que puede consumirse en la dieta diaria (alimento o bebida) durante toda la vida sin ningún riesgo apreciable para la salud", según se desprende de la Declaración de Chinchón, redactada  recientemente con la colaboración de la Consejería de Sanidad de Madrid, la International Sweeteners Association (ISA) y el CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición del Instituto de Salud Carlos III (CIBERobn).

Los edulcorantes presentes en los alimentos y las bebidas comercializados en la UE han sido sometidos a rigurosas pruebas científicas y aprobados por la Comisión Europea, afirman en la página del European Food Information Council (Eufic). 


2. No hay evidencia científica sobre una posible relación entre el consumo de edulcorantes bajos en calorías y la aparición de enfermedades no transmisibles.

3. Tampoco hay pruebas fehacientes sobre la relación entre estos edulcorantes y los niveles de glucosa o insulina en el plasma sanguíneo, representando un instrumento adicional en el tratamiento dietético de personas con diabetes y obesidad y constituyendo un elemento clave en el control metabólico hidrocarbonado.
 
4. El consumo de alimentos y bebidas en los que se ha sustituido el azúcar por edulcorantes bajos en calorías, unido a un programa de pérdida de peso bajo en calorías en general, la práctica de ejercicio físico y un estilo de vida saludable, “puede jugar un papel significativo en la pérdida de peso y en el mantenimiento de un peso saludable, siendo por ello un instrumento válido en la prevención del sobrepeso y la obesidad, y en general de la ganancia ponderal".

5. El uso de estos aditivos en niños debe limitarse. “Sólo deben emplearse como un recurso alternativo cuando otras estrategias preventivas hayan fracasado, excepto en su uso en chicles para la prevención de la caries dental y en productos farmacéuticos.”








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