lunes, 2 de marzo de 2015

¿Por qué son tan buenos los cereales integrales?

Siempre hemos oído que los cereales integrales son un alimento muy bueno para el organismo, pero ¿por qué?

Las causas son diversas, vamos a analizar cada una de ellas.

los beneficios de los cereales integrales


Los cereales integrales son aquellos que no se someten al proceso de refinamiento  que sí sufren los cereales refinados, de modo que mantienen todas las partes que constituyen el grano del cereal y, por tanto, más propiedades:

Salvado: cáscara externa de la semilla
Germen: embrión del interior de la semilla
Endospermo: la parte más grande del grano. Principal fuente de alimentación una vez la planta empieza a nacer del germen.


Cada una de estas partes permanecen en los cereales integrales y estos, por tanto, son más ricos en nutrientes: vitaminas (vitamina E y complejo vitamínico B) y minerales (selenio, magnesio y potasio), poseen abundante fibra. Esta última sustancia, tal y como apuntan, los nutricionistas, ayuda a ralentizar la digestión, disminuye la absorción de colesterol y azúcar, y, por ello, entre otras cosas ayudan a prevenir el riesgo de padecer diabetes además de reducir los niveles de colesterol total.

Junto a estos innegables beneficios, hay numerosas investigaciones que aseguran que el consumo habitual de cereales integrales estaría vinculado a una mayor longevidad al incidir en la disminución de la tasa de muerte cardiovascular.

La Fundación Española del Corazón ha presentado recientemente un estudio en el que se ha demostrado que por cada 28 gramos de cereales integrales ingeridos se reduce un 5 por ciento el riesgo de muerte prematura y un 9 por ciento el riesgo de muerte por causa cardíaca. María Elisa Calle Purón, coordinadora del Comité Científico del Programa Alimentación y Salud de la FEC (Pasfec), ha matizado, por tanto, que "cuantos más cereales integrales consumamos más estaremos disminuyendo el riesgo de mortalidad cardiovascular".

¿Qué cereales integrales podemos consumir?

Actualmente hay mucha variedad:

avena, arroz integral, trigo sarraceno, cebada, maíz, bulgur, mijo, pan, pasta o galletas integrales...

¿Cómo incluirlos en la dieta?

En el desayuno, puedes sustituir cereales refinados por integrales y añadirlos a la leche. Si no te gustan, también tienes galletas o magdalenas integrales.
Consume pan integral, ya sea en sándwiches, bocadillos o como acompañamiento de las comidas. Los picatostes de las ensaladas, que sean también integrales.
Sustituye el arroz refinado por arroz integral, al igual que la pasta. No hay diferencia de sabor. Compruébalo.
Puedes aderezar sopas, guisos o estofados con trigo sarraceno, cebada..., la creatividad culinaria depende de ti.
Para untar recurre a tostadas de pan integral.

Se trata únicamente de que sustituyas un tipo de alimento por otro y, por supuesto, siempre con moderación. Un consumo excesivo de cereales integrales (al igual que cualquier otro producto alimentario), también puede ser perjudicial para la salud. Los cereales integrales, especialmente los crudos, tiene una sustancia, los fitatos, que en cantidades excesivas pueden impedir la correcta absorción de minerales como el calcio o el zinc, concluyen desde el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (Eufic).


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